La diputada nacionalista por Lavalleja Adriana Peña se volvió tendencia en redes sociales luego de colocarse en plena sesión de la Cámara de Diputados un burka (1) para reclamar por los derechos de las mujeres iraníes.
Peña se refirió a las mujeres que “ponen su cuerpo para que las maten”. “Hay mujeres que usan esto durante todos los días de sus vidas y solamente se lo sacan dentro de sus casas”, añadió.
La legisladora consideró que la prenda es “bastante incómoda” y que las mujeres iraníes, el día que no lo usan, “las matan”.
“Les tiran ácido en la cara, les pegan. O si llegan a mirar a un hombre, las van a parar o las van a lapidar. Les van a tirar piedras que no pueden ser muy grandes ni muy chicas porque tiene que doler hasta que las matan”, sostuvo.
Peña consideró que cada vez que se defienden gobiernos como el de iraní, este tipo de costumbres en contra de las mujeres “se acercan”. La nacionalista pidió apoyar a las mujeres de Irán “que quiere la libertad”.
La intervención de la diputada nacionalista no sólo fue noticia destacada en portales de internet sino que además se viralizó en redes sociales como Facebook y Twitter (ahora llamada X).
La mayor parte de los mensajes que aparecieron en redes sociales fueron de burla o mofa, comenzando por el uso de un burka para intentar representar a las mujeres iraníes: el burka, una prenda tradicional que cubre todo el cuerpo de las mujeres, desde la cabeza a los pies, sólo con una rejilla a la altura de los ojos que permite ver sólo con dificultad, se utiliza únicamente en Afganistán y Pakistan y nunca ha sido utilizado en Irán. Allí se utiliza otro tipo de vestimenta femenina, como el hijab o el chador, que dejan descubierta la cara.
Por otro lado, aunque existe en Irán una ley que obliga a las mujeres a utilizar en público este tipo de vestimenta, fuertes protestas hicieron que el gobierno de ese país decidiera no controlar ni penalizar la violación de esa legislación, por lo que es usual ver en las calles de las ciudades iraníes a mujeres que no utilizan ninguna de estas prendas ni utilizan pañuelos ni se cubren la cabeza.
La intervención de Peña en la Cámara de Diputados con el burka puesto provocó una verdadera avalancha de bromas y burlas en redes sociales.
En internet aparecieron frases como “para Adriana Peña Irán y Afganistán es lo mismo”, “Adriana Peña explicando las devastadoras consecuencias de las pruebas nucleares disfrazada de Godzilla”, que la diputada “da vergüenza ajena” (Martín Rabela, militante del Movimiento de Participación Popular, MPP, en Lavalleja), que es “impresentable”. Muchos, además, recordaron que Peña, cuando era intendenta de Lavalleja, tuvo tanto a su pareja como a su hermano en altos cargos, en su administración, y según la Junta de Transparencia (Jutep) al menos en el caso de su hermano Peña violó la ley anticorrupción al contratarlo como jerarca.
Si es cierto lo que dicen algunos especialistas en comunicación, al afirmar que “no existe tal cosa como la mala publicidad, sólo existe la publicidad”, Adriana Peña tuvo un éxito resonante. Por otro lado, quizá lo más triste de todo el asunto es que el tema se centró en la equivocación de Peña al situar equivocadamente al burka en Irán, dónde nunca perteneció, en lugar de hacerlo en la situación de las mujeres iraníes, quienes indudablemente necesitan que sus derechos más básicos sean respetados, empezando por el derecho a la vida: uno de los primeros ataques de Estados Unidos contra Irán fue un misil que cayó en una escuela infantil femenina, asesinando a unas 160 niñas. Y las mujeres inocentes -junto con hombres y niños- continúan muriendo bajo las bombas y los misiles de Estados Unidos e Israel.
(1) El burka es una prenda tradicional de Afganistán y zonas de Pakistán que cubre la totalidad del cuerpo y el rostro de la mujer, con una rejilla a la altura de los ojos. Se lo considera la vestimenta más restrictiva para la mujer, es señalado a menudo como un símbolo de opresión y sometimiento, impuesto por regímenes como los talibanes, diferenciándose del hiyab (que destapa la cara) o el niqab.
“El burka iraní”
El burka nunca ha sido utilizado en Irán, pero sí está férreamente establecido en Afganistán y en zonas de Pakistan. Además, en Afganistán, desde el retorno de los talibanes al poder luego de la salida de las tropas occidentales encabezadas por las de Estados Unidos, los derechos de las mujeres son prácticamente inexistentes: se les hace casi imposible acceder a la educación y la violencia contra la mujer es norma dentro y fuera del hogar. Lo más paradójico es que hace más de 50 años, cuando en Afganistan había un gobierno (electo) de tendencia comunista, las mujeres gozaban de derechos como en muchos países occidentales: se abolió el uso del burka, se dio acceso a la mujer a estudiar en todos los niveles educativos y se promovió la igualdad de género. Todo cambió cuando los “guerreros de la libertad” o muyahidines financiados por Estados Unidos y países europeos y árabes derrocaron al gobierno y expulsaron a las tropas soviéticas que había entonces en el país. Los “guerreros de la libertad” eran en buena parte los propios talibanes, grupos de origen musulmán con fuertes vínculos con Arabia Saudita y otros países árabes con gobiernos conservadores o directamente dictatoriales aliados a los EE.UU. Fueron justamente los talibanes los que reimpusieron el uso del burka y la violencia contra la mujer, incluyendo lapidaciones y ejecuciones públicas. Entre los “guerreros de la libertad” existía además una organización creada y en parte financiada por la CIA estadounidense, formada mayoritariamente por extremistas islámicos de origen saudí. Esa organización fue llamada “La Base” (“Al Qaeda” en idioma árabe) y era encabezada por un tal Osama Bin Laden.