El domingo, sobre el cierre del plazo previsto constitucionalmente, el Poder Ejecutivo presentó su proyecto de ley de Presupuesto Nacional, que será el esqueleto de su acción de gobierno por cinco años. Es la ley más importante de cualquier gobierno porque define algo crucial, en qué gasta el Estado y cómo.

Se trata de una ley voluminosa (700 artículos en total) cuya aprobación no será fácil para el gobierno, que no cuenta con las mayorías parlamentarias propias necesarias para hacerlo.

El gobierno deberá conversar con los partidos de la oposición e intentar convencerlos. O, al menos, intentar convencer a algunos legisladores opositores.

El ministro de Economía Gabriel Oddone dijo que se tiene “mucha fe” para convencer a los partidos opositores en el proceso de la discusión parlamentaria. Pero no será un camino de rosas. Por un lado, al menos parte de la oposición -el Partido Nacional, para ser más precisos, y también el Partido Colorado en alguna ocasión- ya ha dado muestras de que en cada discusión parlamentaria, cada voto de cada uno de sus legisladores tiene como premisa y marco condicionantes electorales, pensando, desde ya, en la campaña electoral de los años 2028 y 2029.

En primer lugar, esta ley significó una fuerte y prolongada negociación a la interna del Frente Amplio, ya que algunas reivindicaciones históricas de la coalición (como el 6% del PBI para el sector educativo) no están incluidas en el proyecto.

Oddone recordó que el presupuesto tiene como grandes objetivos el crecimiento económico en busca de más y mejor empleo, fortalecer la protección social para reducir la desigualdad y la pobreza y fortalecer y mejorar la seguridad.

El dinero disponible para eso no será poco: incluye U$S 140 millones adicionales sobre el presupuesto base del año 2024, un año en el que el anterior gobierno gastó a raudales, bastante más que en los anteriores.

El presidente Yamandú Orsi llamó a los legisladores del FA a defender el proyecto de presupuesto.

Sebastián Valdomir, presidente de la Cámara de Diputados por el FA, dijo que es “el mejor proyecto de presupuesto que se pudo elaborar”, teniendo en cuenta las limitaciones. Destacó que más del 50% del incremento presupuestal previsto para este año se dirige a la protección social, atendiendo entre otras cosas a la pobreza infantil y adolescente, un flagelo que azota al país.

Este proyecto contará con dificultades internas al FA y también externas. En la interna no será fácil para muchos legisladores apoyar un proyecto que en muchos aspectos se queda corto respecto al programa de gobierno del propio FA.

Cuenta además con restricciones fuertes, para empezar un déficit fiscal heredado de la administración anterior (4,2% del PBI) muy superior a lo que se había anunciado, de 2,8%.

Nos esperan semanas, o meses, de ardua discusión y negociación.

Su resultado condicionará el trabajo y el resultado de toda la gestión de gobierno.