El Presupuesto Nacional es la principal herramienta de planificación y gestión del gobierno. No podemos dejar de pensar que se encuadra en un contexto nacional e internacional bastante complejo; en lo nacional la situación fiscal más exigente de los últimos 35 años y en lo internacional marcado por una serie de incertidumbres complejas. Este Presupuesto se establece bajo tres grandes prioridades, el desarrollo económico y trabajo, ya que solamente generando un crecimiento real de los salarios, podremos también mejorar las jubilaciones y pensiones, ya que estas están directamente vinculadas al índice medio de salarios. Otra prioridad es la protección social, con el énfasis en la reducción de la pobreza infantil, que tristemente creció en el último quinquenio, y por último en la seguridad pública. No hay duda de que hay que adecuar las políticas y los presupuestos, porque veníamos de crecimientos por encima del 5% y desde el 2015 no superamos el 1% anual. En ese sentido se elaboró una política económica en busca de alcanzar el 2 % mínimo de crecimiento. Otro elemento central es la modificación de la regla fiscal que viene a corregir las limitaciones de la actual regla. Además buscar una mejora de la recaudación tributaria mediante una gestión más eficiente, justa y transparente. Como novedad aparece la readecuación tributaria del impuesto mínimo global (Pilar 2 - OCDE/620) para que esos recursos queden en nuestro país. Lo otro es el gravamen a las rentas de capital obtenidas en el exterior. En 2011 no fue posible aplicar esta medida porque el país no contaba con mecanismos de control y cooperación internacional que hoy sí existen. En otro orden, este proyecto tiene el espíritu de orientar recursos hacia áreas estratégicas de desarrollo que el país necesita. Mejora la política fiscal fortaleciendo las políticas públicas y el tejido social, y reduciendo las desigualdades, garantizando el acceso equitativo a bienes y servicios públicos; ahí podemos hablar del impacto en la educación, la salud, la vivienda, y las políticas sociales en general. Se ha presentado y seguramente aprobaremos este Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional, pues entiendo que representa una herramienta que fortalece la equidad territorial, asegura recursos para los departamentos y contribuye a un desarrollo más justo para nuestro país. Esto se apoya en la convicción de que Uruguay necesita un Estado que esté del lado de su gente. Un Estado que proteja a las familias más vulnerables, que impulse el trabajo y la producción nacional, y que piense el desarrollo desde todos los territorios, en particular haciendo fuerte foco en el interior profundo. Este presupuesto, con todas sus limitaciones, incluye avances que van en la dirección correcta y que responden a demandas que el país en su conjunto, nuestro departamento y en general el interior del país vienen planteando hace tiempo. Es el compromiso asumido de trabajar en fortalecer la salud, la educación, la seguridad, el desarrollo productivo, como ese motor imprescindible que le de sustentabilidad diaria a nuestras familias uruguayas. En primer lugar, en materia de vulnerabilidad social y de pobreza infantil, se refuerzan programas que apuntan a los hogares más vulnerables. Por solo dar unos ejemplos, y dado el tiempo acotado que se tiene para esta exposición, menciono que la ampliación del Bono Crianza y la incorporación de la canasta higiénica menstrual son medidas que impactan directamente en mujeres y niños que hoy enfrentan las peores condiciones de desigualdad. Reitero, son solo ejemplos de los muchos que tiene el presupuesto en esta materia. No son políticas asistencialistas: son políticas de justicia social que buscan garantizar dignidad y oportunidades. En el combate a la vulnerabilidad y la generación de vivienda digna, el presupuesto mantiene el apoyo a los programas de regularización de asentamientos y mejoramiento de los barrios, fundamentales también para Lavalleja, donde aún hay familias que viven sin acceso pleno a servicios básicos (como en diversos lugares de todo el territorio nacional). Estos recursos significan obras, empleo local y una mejora real en la calidad de vida. En el terreno del trabajo, este presupuesto refuerza las políticas activas de empleo, la formación laboral y el apoyo al emprendimiento productivo. Se prioriza a los sectores más golpeados por la informalidad y el desempleo juvenil. En departamentos como el nuestro, donde la industria minera, la producción agropecuaria, el comercio y el turismo son motores de desarrollo, fortalecer la capacitación y la inserción laboral es clave. Desde Lavalleja lo sabemos bien: sin empleo digno, no hay arraigo ni futuro posible. En materia de industria y desarrollo productivo, se destacan la consolidación del Programa Uruguay Innova y el Fondo de Innovación, orientados a fortalecer la investigación, la tecnología y la competitividad industrial. Para el interior, esto abre la posibilidad de articular con parques industriales, pymes y proyectos locales que necesitan apoyo estatal para crecer. Lavalleja, con su potencial en explotación minera, agroindustria y turismo sostenible, puede y debe ser parte de ese impulso innovador. En salud, el presupuesto apunta a reforzar el primer nivel de atención y la red de salud mental comunitaria, dos prioridades enormes para el país y para nuestro departamento. La atención primaria en los barrios, en las zonas rurales, en las policlínicas del interior profundo, es donde se juega la verdadera equidad. A su vez, la creación de la Agencia de Vigilancia Sanitaria del Uruguay (AViSU) y del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Bienestar (INISaB) representan una apuesta por la calidad, la investigación y la formación de recursos humanos. En seguridad, apoyamos la creación de la Dirección Nacional de Policía Comunitaria Orientada a Problemas, que busca una policía más cercana, con enfoque preventivo y trabajo con la comunidad. En Lavalleja, donde el vínculo entre la Policía y la ciudadanía es clave, este cambio de paradigma puede hacer una gran diferencia. En materia de transporte y conectividad, el fortalecimiento del transporte ferroviario y de la infraestructura de rutas nacionales es una buena noticia para el interior productivo. Cada mejora en la conectividad es una oportunidad para los productores, los comerciantes y los trabajadores de Lavalleja, que dependen de un transporte eficiente para crecer. El departamento de Lavalleja, como parte de este país que necesita condiciones que lo permitan crecer, donde el empleo, las fuentes laborales son tan necesarias para el desarrollo del mismo y la repercusión que tiene en las distintas dimensiones de nuestra vida cotidiana, educación, salud, seguridad, vivienda, infraestructura, medioambiente, en la calidad de vida que quisiéramos fuera de acceso igualitario para todas y todos los vecinos y vecinas de Lavalleja. Somos un departamento, donde debemos asistir a la realidad de índices de desempleo fluctuantes en los últimos años de un 8,4% y empleo informal de 17,5%, muy preocupantes. Según el Índice de Desarrollo Regional (IDERE) al analizar estas múltiples dimensiones, Lavalleja se encuentra en un estado de Desarrollo Medio Bajo. Se ubica en el puesto 14 en el ranking de desarrollo en comparación con el resto de los departamentos. La dimensión que está más comprometida es la de la actividad económica, siendo Lavalleja uno de los departamentos que menos creció en estos últimos años. La Educación en Lavalleja, ocupa el lugar 16 de los 19 departamentos, superando solamente a Durazno, Artigas y Tacuarembó. La semana pasada visitamos la UTEC y sus nuevas obras, el CURE que notamos vacío de contenido universitario, faltan carreras. Los estudiantes de Batlle y Ordóñez que no están interesados en cursar Liceo, pero si el bachillerato agrario impartido por UTU, al cual no pueden acceder trasladándose a otros lugares del dpto., por motivos económicos. Los chicos quieren estudiar y el anexo de UTU de Batlle y Ordóñez cuenta con espacio en dicho establecimiento para que lo logren, esa es la descentralización de la Educación que comenzó con el gobierno de Pepe. Podemos concluir que el factor con mayor incidencia en la mala posición del Dpto. es el acceso a la educación terciaria y también la educación inicial, presenta dificultades. En cuanto a Salud la posición es relativa, se ubica a mitad de tabla, con cifras dentro de lo esperable en cuanto a mortalidad infantil y esperanza de vida. Sin embargo, es de destacar la disconformidad en cuanto al acceso a la salud, producto del descuidado manejo del SNIS, falta de especialistas en la atención, la falta de medicamentos y lo que es más preocupante es la alta tasa de suicidios en jóvenes. La salud mental es sin dudas un tema prioritario para un Lavalleja saludable, en el cual los componentes son muchos, vinculares, emocionales, pero sin dudas el desempleo, las pocas expectativas de futuro conforman un panorama a revertir urgentemente. Ayer, a instancia del compañero Javier Umpierrez, se recibió a la Comisión Especial “Pro creación de Centro de Atención Mental” de la Junta Departamental de Lavalleja para tomar la iniciativa de crear un Centro del Programa Ni Silencio ni tabú, tan necesario para Lavalleja. En cuanto al acceso de agua potable, Lavalleja presenta un promedio solo mayor a Cerro Largo y empata con San José. Cuan necesaria resulta la postergada represa de Casupá para el cuidado y distribución de nuestros recursos hídricos. Nos ubicamos en el lugar 10 de la tabla en cuanto a niveles de pobreza monetaria, informalidad y desempleo juvenil y crecen día a día, los hogares que viven con necesidades básicas insatisfechas. Lavalleja, presenta un desarrollo económico bajo, es bastante diversa en el contexto nacional, con presencia industrial y actividad turística, además de producción primaria y agroindustrial, que tiende a caer en su actividad. La actualidad de nuestra actividad industrial que antes fuera el diferencial histórico, se encuentra atravesando un estancamiento nunca visto. Cuando se amplía el estudio del índice de desarrollo a otras dimensiones, tales como género, ambiente y seguridad, Lavalleja empeora en su ranking total, pasando al puesto 17. Las mujeres de nuestra tierra no acceden de manera igualitaria al mercado de trabajo y la brecha salarial existente empeora aún más la situación. Ambiente y seguridad, sin dimensiones que van en sintonía al promedio nacional, preocupando mucho la presencia del microtráfico, la violencia instalada en los lugares públicos, el aumento de femicidios y la falta de educación y prevención en cuanto a temas medioambientales. Por último, señor Presidente, este presupuesto también apuesta al crecimiento con equidad territorial, al desarrollo con innovación, y a políticas públicas que protegen a la gente, fortalecen el empleo y apoyan la producción nacional. Creemos en un Estado que no se retira, que planifica, que invierte y que está presente donde más se lo necesita; creemos en el Uruguay de todos, no en el de unos pocos. Por eso estuvimos, estamos y estaremos siempre cerca de la gente.

Diputado Javier Umpiérrez