por Mauro Álvarez (edil del Frente Amplio, presidente de la Junta Departamental)
Durante años, Lavalleja vivió una gestión marcada por la falta de transparencia y el desorden institucional. Los ingresos a la Intendencia se realizaban a dedo, sin criterios claros ni concursos, lo que debilitaba la confianza ciudadana. En la Junta Departamental, no existía información clara sobre el uso de los dineros públicos manejados discrecionalmente por el intendente, ni siquiera respecto al Fideicomiso que comprometía recursos de toda la población. Las decisiones se tomaban entre pocos, sin participación real ni control.
A esto se sumaron los acomodos de militantes del Partido Nacional durante la pandemia, beneficiados con compensaciones que oscilaron entre los 73 mil y los 320 mil pesos, en momentos donde miles de vecinos y vecinas hacían un esfuerzo enorme para salir adelante. Obras faraónicas y mal gestionadas, como las letras de Minas, que costaron 650 mil dólares sin siquiera estar terminadas, se volvieron símbolo del despilfarro. Y mientras tanto, el diálogo político era inexistente, salvo para acordar el fideicomiso. Las peleas internas entre el exintendente y su propia bancada eran constantes y públicas, profundizando la parálisis institucional.
Hoy, Lavalleja comenzó a escribir una nueva historia con un gobierno frenteamplista que apuesta por la transparencia, la responsabilidad y el respeto institucional. Hemos iniciado una nueva etapa, con un equipo serio, estudioso y comprometido con la modernización de la Intendencia, siempre con un criterio de austeridad y responsabilidad fiscal. Estamos observando cuidadosamente la situación económica y financiera del departamento, previendo dificultades, pero actuando con sensatez para proteger los intereses de la población.
Nuestra relación con los municipios parte de un principio claro: respetar las decisiones de los alcaldes y la alcaldesa, porque creemos en la descentralización real y en el trabajo conjunto. Con el gobierno nacional también se ha instalado un diálogo franco y constructivo, entendiendo que Lavalleja necesita de todos los niveles del Estado para crecer.
En la Junta Departamental, el Frente Amplio está poniendo sus mayorías al servicio del entendimiento. Creemos que las buenas ideas no tienen partido, y por eso abrimos espacios de diálogo con todas las bancadas, con metas claras y posibles, y con un compromiso firme de reducir los tiempos de la burocracia que tanto entorpece el trabajo legislativo.
Se está trabajando en un nuevo presupuesto para la Intendencia, que nos permita poner en el centro a la gente. Necesitamos recursos para mejorar el turismo, apoyar al agro, desarrollar nuestras capacidades productivas, mejorar la caminería rural, las calles de Minas y del interior profundo. También estamos trabajando en adecuar los contratos de los trabajadores y garantizar el respeto irrestricto a las normas de transparencia y ética en toda la administración.
En la Junta, ya se respira otro clima. Se inició la discusión sobre el presupuesto que precisamos para un nuevo edificio que sea digno de todos los lavallejinos y lavallejinas: con un hemiciclo moderno, salas de trabajo para los ediles, y un espacio cómodo para que el pueblo participe. Queremos que sea un lugar de orgullo, que represente lo mejor de nuestra democracia. Si bien me hace ruido la devolución por parte de la Junta de mas de $ 8.400.000, en febrero de este año a las arcas municipales, buscaremos la forma de que sea devuelto o contemplado en el nuevo presupuesto, para así poder contar con los dineros qué jamás debió perderse ya que luego de un esfuerzo contable, y político se reservó para las obras ya comenzadas.
Estamos construyendo nuevos caminos para que Lavalleja crezca, con más oportunidades, más equidad y más futuro. Ese es el compromiso que asumimos y que seguiremos honrando todos los días, con responsabilidad, respeto y esperanza.