No sabemos y quizá no lo sepamos nunca, quien o quienes bajaron la bandera de Lavalleja de su mástil a la entrada de la capital departamental.
Es bueno saber que desde hace poco más de un día ya hay una nueva bandera, flamante, grande, izada en el alto mástil que hay allí para dar la bienvenida a quienes llegan a Minas por la ruta 8, desde el sur del país.
Lo que sabemos es que durante mucho tiempo, no sabemos cuánto, el izado y la bajada de la bandera en la rotonda de rutas 8 y 12, poco antes de llegar a Minas, era responsabilidad de soldados del Grupo de Artillería Nº4. Según se nos informó desde la Intendencia de Lavalleja, por años existió un convenio entre la propia Intendencia y el Grupo de Artillería (probablemente fuera un convenio con el Ejército Nacional y no con el Grupo de Artillería específicamente, pero no lo sabemos) por el cual la unidad militar se encargaba de esta tarea. Quizás, a cambio de una suma mensual, semestral o anual pagada por la Intendencia. No sabemos cuanto es porque no pudimos averiguarlo.
Lo que sí sabemos es que ese convenio fue terminado por las actuales autoridades de la IDL, por las razones que fuere, y luego de eso la inmensa bandera de Lavalleja fue sacada del mástil y colocada debajo de una piedra, al lado de la rotonda.
¿Quién lo hizo?
No tenemos ni idea. La bandera que estaba debajo de una piedra fue recogida por personal de la IDL poco después de que se denunciara su presencia allí en redes sociales.
Y, desde hace poco más de un día, personal de la IDL colocó en el mástil una nueva bandera, que según sabemos la izará y bajará personal de la propia IDL cada día, de ahora en más.
Asunto terminado.
Aunque hubiese sido conveniente y útil saber quién o quiénes quitaron la bandera y la dejaron debajo de una piedra.
Porque si bien no constituye delito maltratar una bandera de Lavalleja (sí lo constituye no respetar los “símbolos patrios” como el Pabellón Nacional, por ejemplo), lo que hicieron con ella fue un acto de mal gusto, de falta de respeto a la institucionalidad, de vandalismo inútil y pueril.
Y aunque a los responsables no les tocaría pena alguna porque no cometieron delito alguno, estaría muy bien que recibieran el repudio popular, que es lo que les corresponde.