En diálogo con Primera Página, Romina Inzaurralde, directora de Juventud de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL), destacó la importancia de escuchar a los jóvenes, fomentar la educación y la salud mental y crear redes en el territorio con un enfoque en la descentralización y el fortalecimiento del diálogo.
DESAFÍO
Para Inzaurralde, "mi designación y gestión es todo un desafío que asumo con mucha responsabilidad. Nos impulsa constantemente al trabajo en unidad, articulado entre las direcciones que conforman el gabinete, al diálogo, a la escucha constante con la gente y sobre todo con las juventudes que son con quienes yo trabajo de forma más directa. El área de Juventud es una dirección muy nuevita porque tiene dos años nada más, ya que antes funcionaban Deporte y Juventud juntas. Es como que empieza recién a establecerse una dirección como tal, en la cual el trabajo que hay para hacer es mucho, los lazos que hay para crear, las redes que hay para tejer con el territorio, con el interior y con las instituciones". "Es algo que estamos comenzando a hacer de a poco", indicó.
RECORRIDA
Repasó que días atrás, junto a Carina Soria, directora de Servicios Sociales, "estuvimos recorriendo los hogares estudiantiles de Montevideo, donde además de charlar con los funcionarios pude hablar con los jóvenes que estudian allí para ver cómo están, qué apoyo tienen, qué necesidades les surgen y de qué forma nosotros podemos ayudar. Es una época de receso estudiantil, entonces no pude coincidir con muchos, pero la idea es encontrar un momento del año en el que puedan estar todos, podamos reunirnos y ver desde qué lado nosotros, como Intendencia, podemos seguir fortaleciendo y acompañando todo este proceso educativo que es el de irse”.
Continuando con la entrevista a Romina Inzaurralde, sobre la recorrida por los hogares estudiantiles en la capital del país, dijo que “nosotros tenemos que tratar de trabajar y de saber llevar la falta de educación que tenemos a nivel territorial, que por esto es que los jóvenes se nos van. Esto es una realidad, estamos como en un debe enorme de lo que es la educación. Si bien se ha avanzado un montón y ahora la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) va a traer una nueva propuesta educativa que seguramente haga que muchos chiquilines se queden a estudiar acá o que vengan del interior, tenemos que seguir reforzando eso”.

En referencia al Hogar de Minas dijo que “seguramente haga que estudiantes de otras localidades se vengan para Minas. Es algo de lo que tenemos que estar al tanto y de que tenemos que brindarles las condiciones para que puedan estar como en su casa. Después de tanto tiempo en un hogar y compartiendo con otros estudiantes y con otros funcionarios, termina siendo como una gran familia. Ellos tienen que tener ese sentido de lo suyo, de que es su casa. Por eso fuimos a trabajar eso y a ver desde qué lado podíamos sumarle”.
ANÁLISIS DE SITUACIÓN
Inzaurralde manifestó que está analizando cuál es la situación del departamento. "Todos los directores estamos en eso. Desde mi área también, por supuesto, viendo cuáles son las urgencias, qué es lo que podemos ir desarrollando con más tiempo, qué es lo que nos falta, qué tenemos que empezar a fomentar y qué tenemos que empezar a trabajar, qué es lo que se estaba haciendo bien y se puede llegar a continuar. Sabemos que es mucho el trabajo que hay para hacer”.
Inzaurralde cree que la salud mental “es una temática en la cual nosotros tenemos que poner un foco y comenzar a trabajar en profundo y de lleno”. “Si bien se venía trabajando, tenemos que seguir trabajando más, hacer más talleres, contar con más espacios de escucha, generar espacios a nivel departamento y sobre todo en las localidades del interior, donde los jóvenes puedan apropiarse de y ser ellos los dueños de sus territorios. Ser ellos los que nos transmitan cuáles son sus necesidades y qué es lo que consideran que es mejor para cada joven en diferentes localidades, porque no todos los jóvenes de las localidades necesitan lo mismo”.
CREAR ESPACIOS
La joven jerarca habló de la necesidad de crear espacios, políticas de diálogo, de debate y de discusiones. "Yo estoy para formar cosas para los jóvenes, para saber qué necesitan, para saber cómo ayudarlos, para brindar las herramientas, para que haya más trabajo, más educación, más cultura, y más espacios de escucha y de diálogo. Creo que el generar esos espacios y que me transmitan puede ser como un trabajo articulado que se dé como desde la inmediatez y puede estar bueno. Por supuesto que nuestro foco está en descentralizarnos, salir de Minas, salir del trabajo acá en la vueltita, poder llegar a los barrios y sobre todas las cosas poder llegar al interior. Creo que es ahí donde tenemos la carencia más grande. Se busca colaborar entre direcciones para generar actividades significativas en territorios, priorizando la escucha y las necesidades de la gente, especialmente en áreas culturales, deportivas y educativas, para ofrecer oportunidades laborales reales y efectivas”.
TRABAJO MANCOMUNADO ENTRE DIRECCIONES
Inzaurralde mencionó que en eso de ir a los territorios "también está todo el trabajo en equipo y en conjunto con el resto de las direcciones. La verdad es que hay muchas direcciones por las cuales Juventud termina como atravesando así de lleno todo lo que es familiar y género, todo lo que es la dirección de sociales, deporte, cultura, turismo e higiene. Creo que hay muchas direcciones en las que se puede trabajar en conjunto. De hecho ya estuvimos reunidos con el director de Deportes y del Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y hablamos todo esto, de descentralizarnos, de ir un poco al interior y generar actividades allá. Estamos en el análisis y en el piense de poder hacer cosas en los territorios, pero que los territorios las reciban bien y que sean realmente necesarias, fructíferas y significativas para el territorio, ya sea desde actividades culturales, deportivas, como también ofertas educativas y de trabajo, con cursos en el territorio que permitan tener una salida laboral y que no sea un solamente un curso ‘de algo’. Eso va a ir también en relación en el trabajo que nosotros vayamos haciendo en conjunto, no solamente con otras direcciones sino también con otras áreas, con otras instituciones, con las personas mismas que nos transmitan qué es lo que necesitan, qué es lo que les gustaría. En eso estamos, haciendo foco en la escucha, en ver qué es lo más urgente, tratando de trabajar mucho en unidad entre nosotros. Trabajando mucho también con el intendente, que por supuesto es quien está más involucrado en todo esto. Trabaja mucho en conjunto con las direcciones y haciendo foco en la gente, que a fin de cuentas es la que nos puso acá". Reflexionó que fue la gente la que dio su voto de confianza "a la que nos debemos y en mi caso a las juventudes".
SALUD MENTAL TEMA PRIORITARIO
Planteó la necesidad de desarrollar proyectos para la juventud, especialmente en salud mental, consumos problemáticos y juventudes rurales. Destacó la importancia de adaptarse a sus cambiantes necesidades y brindarles herramientas y oportunidades para su desarrollo. "Como proyectos e ideas propias tengo un montón, lo que hace que mi gestión sea todo un desafío personal, máxime teniendo en cuenta que las juventudes constantemente van cambiando y quizás lo que necesitan hoy no es lo mismo que van a necesitar dentro de dos o tres años. Eso me obliga también y me lleva al desafío de buscar proyectos o ideas nuevas. Todo lo que es el área de salud mental creo que es un debe enorme que tenemos y que seguimos teniendo, no solamente desde Juventud, sino desde todas las direcciones y como departamento en sí. Creo que como sociedad en sí, la verdad es que Lavalleja tiene números alarmantes a nivel mundial, es algo a lo que nosotros no podemos hacer oídos sordos, entonces tenemos que abordar el tema de lleno".
En cuanto a consumos problemáticos, “es algo que también se tiene que trabajar", aseguró.
JUVENTUDES RURALES
Inzaurralde confesó que uno de los temas en el que le interesaría trabajar especialmente es el de las juventudes rurales. “Yo vengo de una familia que trabajó prácticamente toda su vida en el campo y fui a una escuela rural. Entonces como que eso de saber lo difícil que es para las familias y lo difícil que es también para el joven que sale de una escuela rural en la que capaz son cinco, seis, incluso a veces hay dos o tres niños, a una institución educativa en la que hay 300, 400 personas a compartir clase con 30, 40 gurises. Es como un clic que te hace en la cabeza que no todas y no todos estamos preparados. Es como que no se pone el foco en entender que hay veces en las que no es tan fácil. En la que uno en el campo tiene esto como de lo solitario, de lo solo, y no siempre los gurises están preparados para salir al mundo así de esa forma, tan de golpe, tan de lleno. Muchas veces pasa que dejan de estudiar, abandonan el sistema educativo, no terminan Ciclo Básico, no terminan Bachillerato, mínimos son los que después continúan una carrera en una universidad. Entonces todo lo que es las juventudes rurales a mí me gustaría poder trabajarlo, más allá de lo que es el sistema educativo como tal, de porqué dejan de estudiar y demás. También es llevarles cursos de oficios que puedan desarrollar mismo en el campo, en el territorio, que les sirvan. Generalmente hay muchos pequeños productores rurales que tienen a sus hijos ahí, que los acompañan, que trabajan con ellos, entonces brindarles herramientas como para que ellos también se puedan desarrollar desde otro lado y quedarse ahí acompañando a las familias si es lo que desean".
"Hay que ponerle piense, hablar, reunirse, ver qué se necesita, qué está más en urgencia, y comenzar a hacer desde ahí", concluyó Inzaurralde.