El próximo viernes 13 de febrero el restaurante Ki Joia cumplirá 42 años y decidió festejarlo ese mismo día con una fiesta en la Plaza Libertad y en su local. Primera Página conversó con Diego Munúa, responsable del restaurante junto a su hermano Nicolás, sobre la fiesta y sobre la historia del restaurante.
EN LA VIEJA ONDA
Corría la década de 1980 y aún estábamos en plena dictadura.
En ese entonces un joven Roque Munúa tenía un “boliche de copas”, llamado “La Picada Solís”, en la esquina de las calles Franklin Delano Roosevelt y José Claudio Williman, en Minas.
Para acompañar las copas que tomaban los parroquianos, Munúa solía servir picadas con carne asada y chorizos, hasta que un “canario”, cliente y conocido, le enseñó a hacer pollo relleno. Fue un completo éxito y a Roque le picó el bichito de la gastronomía.
Eran épocas duras no sólo política, sino además también económicamente. Fue en esos años que cerró la mayor empresa de transporte de pasajeros del país, la Onda, y su local en Minas, en la Plaza Libertad, dónde había funcionado también por muchos años un bar, cerró también.
Uno de locales comerciales más importantes de Minas estaba vacío y a Munúa se le ocurrió la peregrina idea de abrir allí mismo un restaurante. Así fue que el 13 de febrero de 1984 abrió sus puertas el restaurante Ki Joia, que continúa siendo una de las referencias gastronómicas más importantes de Minas.

UNA APUESTA ARRIESGADA
El propio Munúa, que entonces tenía sólo 33 años de edad, fue el primer y principal cocinero de Ki Joia, ayudado por una señora en la cocina y otra en la bacha. Era una apuesta un tanto arriesgada, ya que el centro gastronómico de la ciudad había estado tradicionalmente en la calle 25 de Mayo (el Petit Paris, el Touring) y no había restaurantes en la Plaza Libertad, más allá de la presencia del histórico bar El Oriental. El hecho que la pizzería más importante de la ciudad, El Ombú, casi al lado del restaurante, decidiese hacer una muy importante reforma en su local, ayudó a que el público acudiera en mayor número a esa parte de la ciudad.
Munúa tuvo un especial olfato empresarial, desde siempre. En el nuevo Ki Joia instaló la primera mesa de pool del departamento, una verdadera sensación que pronto fue imitada por otros emprendimientos. Por otro lado, desde su fundación Ki Joia apostó fuertemente a ser una referencia para los turistas, que continúan siendo su público más importante: el 70% de los clientes que hoy acuden allí lo son.
En 1988, con el restaurante ya consolidado en la oferta local, Roque viajó a Europa a abrir un restaurante en Palma de Mallorca junto a otros socios. La experiencia empresarial sólo duró una temporada estival en España, pero se trajo desde allí recetas y nuevos platos, como la paella.
Fue entonces que decidió hacer la primera gran reforma del local: cambió el mostrador de lugar -donde continúa estando actualmente- y colocó la parrilla contra la vereda, de manera que pudiese ser vista por quienes pasan por la vereda.
Roque Munúa tuvo otra brillante idea: fue el primer restaurante en hacer y vender en Minas el pollo al spiedo para llevar. Y además decidió venderlo muy barato para imponer el producto en el mercado. Roque le ganaba un sólo dólar a cada pollo que hacía al spiedo -lo abastecía un productor local, Burgueño-, pero vendía montañas de pollos, 900 por semana.
Con los años se hizo una segunda gran reforma arquitectónica, del diseño y la decoración interiores, que estuvo a cargo del conocido decorador minuano Miguel Barrios. Este le dio a Ki Joia la tónica en diseño que tiene aún hoy el restaurante, que ha tenido cambios mínimos desde entonces.

NUEVA GENERACIÓN
Los actuales responsables del restaurante son los hijos de Roque, Diego y Nicolás Munúa, que tenían sólo diez y siete años de edad cuando abrió en el año 1984. Ambos trabajaron en Ki Joia desde adolescentes, incluso cuando venían a pasar las vacaciones, luego de mudarse a Montevideo.
Cuando ambos retornaron a Minas, ya en el año 2010 y luego de diez años, se integraron de lleno a la empresa familiar y comenzaron a hacerse cargo de manera creciente de su funcionamiento.
Tanto Diego como Nicolás son muy conocidos músicos. Diego es baterista de una de las bandas roqueras más importantes del país, Chala Madre. Antes fue batero de la banda roquera más célebre de la historia de Lavalleja, Rosas Negras y actualmente toca en La Gran Smith. Nicolás es percusionista en la banda local Sin Filtro y ambos logran armonizar sus ensayos y actuaciones con el trabajo en el restaurante.
En años recientes Roque decidió irse a Mariscala, donde estuvo tiempo a cargo de uno de los principales paradores de esa localidad, pero hace tres años decidió jubilarse. No obstante, nunca se desvinculó de Ki Joia. Sigue, aún hoy, abriendo el local cada día y encargándose de trabajar con proveedores y en otras tareas.
FIESTA, QUE FANTÁSTICA FANTÁSTICA ESTA FIESTA
Ki Joia es hoy una referencia gastronómica clásica en Minas. Sus 80 plazas están casi siempre llenas, sobre todo los fines de semana, y sobre todo con turistas. La pandemia los golpeó, como a la inmensa mayoría de las empresas gastronómicas, muy fuertemente, pero eso les llevó a desarrollar un sólido servicio de reparto y están en plataformas como Pedidos Ya, que es utilizada por una cantidad creciente de clientes.
Este viernes tirarán la casa por la ventana con una fiesta, desde las 21 horas. Estará Congo, la emblemática banda de reggae uruguaya, además de otros grupos y artistas, incluyendo DJ. Habrá una plaza de comidas frente al local y barras con bebidas y tragos. El sector de las barras no tendrá costo para el público pero el sector de mesas sí, con un cubierto artístico de $ 250 por persona.
El menú incluirá una entrada de buñuelos de acelga con dip de lima y cilantro, un plato principal de ternera braseada con puré rústico y ensalada coleslaw, como segunda opción suprema grillada marinada con lima, ajo y hierbas acompañada de arroz al coco y cítricos y como tercera opción, vegetariana, berenjena a la parmesana. El postre será flan casero de coco con dulce de leche y caramelo al ron.
Este sector de mesas ya tiene su capacidad agotada y no quedan lugares, pero será posible participar de la fiesta igualmente, ya que el espectáculo será abierto a todo público.