Se presentó en la cancha de la UTEC, el libro “Ejercicios de creación asistida. Diálogo imaginario con una IA” de Leonardo de León, acompañado por Giuliana Acosta y Franco García, con el apoyo de Espacios MEC, UTEC y Editorial Forma, a quienes agradeció.

A LA CANCHA

De León dio la bienvenida al público, presentó a García y a Acosta, agradeció a por la gestión a Carla González, Jessica Marmo y Martina de León. Agregó que quería aclarar que “más que una presentación o una disertación, esto quiere ser un conversatorio y si alguien tiene ganas de interrumpir el desarrollo de las ideas y del discurso, siéntase absolutamente habilitado a cortarnos para decir algo. Para conversar tenemos que permitirnos esa anarquía de las ideas, esos ímpetus, esos fervores, e incluso tolerar el desacuerdo”.

 

Público esperando la llegada de la IA.
Público esperando la llegada de la IA.

DISCUTIR

García, al hacer uso de la palabra, dijo: “Celebrar tu escritura Leo, y también celebrar que sea un punto de encuentro. Siempre un libro es una buena excusa para encontrarnos”. Yendo al libro, señaló que “tiene que ver con la Inteligencia Artificial (IA), con la discusión, con poder conversar. Discutir para ponerse de acuerdo o casi siempre no para ponerse de acuerdo. Es más, me parece mucho más interesante discutir para no ponerse de acuerdo, porque el ponerse de acuerdo a veces es medio forzado o es un entendimiento forzado que luego nunca tiene mucho sentido. Sin embargo, aceptar la diferencia o discutir con la diferencia, me parece que es interesante”.

“EMPIEZAN A PASAR MUCHAS COSAS”

Con respecto al libro, dijo García que “es un diálogo entre un personaje humano, un escritor en pleno bloqueo creativo, decide consultar a la IA, o armar una especie de texto con la IA. Ese es más o menos el pretexto, el tema es que en ese diálogo empiezan a pasar muchas cosas. En ese diálogo se empieza a humanizar la IA, ya desde el momento en que el autor decide ponerle un nombre, Inti, como una cuestión íntima. Y cuando ya la nombramos, eso ya es proclive de tener un vínculo, de tener una relación. Entonces, todo el libro es esta relación que tiene este escritor con la IA. Lo interesante que el autor va poniendo algunas cuestiones sobre la mesa como el humano, empieza a ser interpelado por la máquina y empieza a desnudar su vida muy artificial. Y sin embargo, aquello que es artificial empieza a ser humanizado. Sobre todo poniéndole un nombre. Es un ejercicio muy interesante. Y agregaría otras líneas más que nos invita a pensar el libro que es sobre la escritura”.

¿QUIÉN ES EL AUTOR?

García se refirió a “cuando en tiempos de la IA, donde casi todas las creaciones son asistidas, o que cualquier creación sea asistida por una IA, la pregunta es: ¿Quién es el autor? Y me parece que es un fenómeno que está ocurriendo, sobre todo en el contexto de la literatura. Cuántas veces hemos hablado o sospechado de que alguien que presentó un texto en un concurso literario, haya ahí una mano de la IA interviniendo en el texto. Me parece que estamos en un tiempo en donde ya no es el tiempo shakesperiano de ‘ser o no ser’, como plantea Hamlet. Ahora parece que la pregunta existencial de estos tiempos es: ‘¿Es real o es IA?’ Eso lo dejo ahí para poder discutir”.

¿QUÉ ES REAL O ES IA?

Aseguró García que “el libro se lee muy bien y su autor nos trae muy bien una problemática que va a llevar a muchos líos de acá a un tiempo. ¿Qué es real o qué es IA? ¿Este texto lo creó un humano o una máquina? Se empiezan a discutir la noción de autor, la de escritor, pero también la de lector. ¿Qué lector inventa también? ¿Qué lector está proclive a leer algo que sea creado por una máquina y quizás ya dejando de lado una creación humana? Son varias líneas, que podemos pensar alrededor de este libro, que es un libro que me parece que se adelanta un poco a nuestro tiempo. Porque lo escribiste hace un par de años antes, o por lo menos ya estaba la idea. Felicito que te hayas adelantado tanto a este tiempo y es el momento justo para sacarlo”.

“MI ROL ES TÉCNICO”

Acosta es referente del Plan Ibirapitá en Lavalleja. “Tengo que admitir -dijo- que estoy nerviosa porque es la primera vez que estoy compartiendo la mesa con dos personas con gran experiencia en la escritura y la literatura. Tengo un rol un poco más técnico en mi trabajo en su mayoría con personas mayores y por otro lado trabajar con adolescentes. Tengo los dos extremos de la población en el trabajo. Y sí, la temática de la IA ha salido, está, enfocado desde dos miradas. Cuando Leo me invitó a participar, me explicaron un poquito de qué iba el libro, después me lo enviaron. Y en esa semana recibo la invitación de UTEC para realizar una charla sobre IA acá dirigida a personas mayores. Pensamos que iba a venir 20 personas, fueron más de 150 personas mayores, algunas están hoy acá presentes. Entonces, preguntarnos si la IA, ya nos acompaña, la realidad es que nos viene acompañando desde hace mucho hace tiempo. Ahora que estemos en el apogeo, ya no nos cuestionamos sobre la intervención de la IA en la cotidianidad, ahora ya lo tenemos al alcance de la mano y es algo diario, es bastante masivo, y nos da preocupación, por las personas mayores y los adolescentes, por la liviandad que se está tocando. Así que vengo más que nada en una cuestión técnica. Me impuse la lectura de tu libro Leo y a contraponerlo con lo que me pasa a diario a mí”.

ORO Y PETROLEO

Aseguró Acosta que “la IA a larga se convierte como un espejo de nosotras y nosotros mismos, porque pasa que a la larga nos dice como muchas cosas que a nosotras nos gustan oír, nos sigue el hilo. En los talleres con las personas mayores, que me escuchan un poquito más que los adolescentes, los datos que nosotros brindamos en internet en el caso de la IA es el oro y el petróleo del mundo del internet. Nuestros datos desde la forma en que escribimos, el ‘me gusta’ que damos o las páginas que seguimos en caso de las redes sociales, ya nos va tomando un perfil”.

CIUDADANÍA DIGITAL

La técnica se refirió a “un concepto que no se habla mucho y que se desprende de la IA, que es la ciudadanía digital. Ya tenemos bebés, niños que andan con dispositivos móviles y no nos estamos dando cuenta que así como son ciudadanos en la vida real, son ciudadanos digitales. Por ende, está bueno ahondar en los deberes y en los derechos que tenemos dentro del mundo digital y de ahí se desprende lo que tiene que ver la IA. Admito que de vez en cuando uso la IA, y me he puesto a veces de una manera crítica, y me doy cuenta que la larga es un espejo de lo que yo hago a diario, de lo que quiero en cierta manera transmitir, y si me pongo a leer el resultado ante una consulta que le hago, me doy cuenta que en parte soy yo. Eso es lo que encuentro en el libro, creo Leo que vos tratás de desafiarla en algún momento y de tener en cuenta que lo que va a ser la diferencia entre la máquina y el hombre o mujer, son las emociones y los sentimientos y las pasiones que tenemos innatos”.

ILUMINADA

Acostó expresó que “se dice que la IA no tiene género, por eso le pusimos un nombre y en realidad al contrario lo que dijo Franco, sobre la razón de intimidad, yo lo llevé a Inti de sol, de iluminada y de cómo me va a dar todos los saberes. Llevé la palabra Inti -palabra quechua que significa sol- como iluminado y el que todo lo ve y el que nos va a dar una respuesta a todo. Eso por Inti, pero también lo del padre nuestro; averigüé en internet lo que significa haiku, no sabía qué era”.

CUESTIONAMIENTOS

Preguntó Acosta “¿Qué lugar le damos a la tecnología en nuestras vidas? Sobre todo cómo aseguramos que ese lugar no deje de ser ciertamente humano, inclusivo y creativo. (…) Así que nada, espero no haber sido intensa con lo que hablo, yo me veo más por lo técnico y trato de cuidar, más que nada la vejez y las adolescencias. Como dijo Franco, tu libro va a ser una puerta muy grande para muchos cuestionamientos, que nos vamos a hacer de ahora en más”.

HACERLA REVENTAR

De León luego de saludos y algunas precisiones sobre lo que habían hablado García y Acosta, se refirió a la creación del libro y fue a la pregunta: “¿Qué puede hacer esta máquina en el ámbito literario? Seguramente con un objetivo revanchista, dado que siempre se me ha solicitado que dirija un taller de escritura creativa y siempre me he negado por considerarme inhábil para hacerlo, me anoté en un cuaderno diferentes consignas de escritura, ya que no se lo había propuesto a los alumnos, podía proponerle a esta máquina para ir sondeando sus límites y sus alcances. Las propuestas creativas eran al principio simples y después fui aumentando la complejidad, el delirio, el carácter anárquico y desbordado de esas consignas para precisamente recalentar la máquina hasta, si es posible, hacerla reventar”.

EVOLUCIÓN Y POSIBILIDADES

Se refirió el escritor a la evolución técnica y de posibilidades de la IA: “hoy se accede a cantidades ingentes y astronómicas de información, realiza cálculos estadísticos para calcular cuál es la palabra correcta después de la usada según millones de parámetros, todo eso lo hace una velocidad extraordinaria. Antes algunas consignas las respondía más o menos decorosamente o de un modo aceptable, como digamos un principiante en la escritura y ante consignas un poco más extremas, a veces no solo cometía errores, sino que si se psicotizaba y empezaba a repetir una misma frase una y otra vez o arrojaba chirimbolos y escritura crítica y un código muy extraño, lo que era interesante de hacer. No me sentí tan satisfecho con los resultados”.

DOS QUE HABLAN

“Así y todo me interesó la dinámica de armar un libro en clave de diálogo donde únicamente hubiera dos hablando. Nunca he escrito una obra de teatro, me han solicitado textos de ese tipo, pero yo nunca he tenido el talento, ni la voluntad de poder coagularlo, confirmarlo y capitalizarlo. Todos mis intentos habían sido fallidos hasta el momento. Entonces me dije: ‘Me voy a probar una vez más en escribir un texto donde no haya narrador, donde no haya una voz regente, donde haya dos personajes hablando y me voy a tomar el desafío que haya dos, y no haya una triangulación, no venga nadie ni nada a matizar ese diálogo, que sea un cara a cara, casi como de payada sofisticada, a ver si puedo sostenerlo durante un tiempo y el formato de chat calzaba perfectamente con esos parámetros y ambiciones. Luego de tener esos intentos fallidos con la IA, copié esas conversaciones, las guardé en un Word que alcanzó con el paso del tiempo 700 páginas y las metí en la caja criogénica de la computadora, sabiendo que al momento de abordar eso y tratar de pensar y configurar un libro a partir de tanto material, iba a ser una tarea muy complicada, y yo en ese momento estaba escribiendo otras cosas”.

INTERVENIR LA ESCRITURA

“Después que concreté otros proyectos en el medio, a comienzos de este año me dije: ‘A ver qué hay en ese documento Word’. A partir de ese material en bruto empecé a intervenir la escritura, no solo intervenir mis propias reacciones y chats con la IA, sino intervenir las respuestas de la IA para armar un personaje: Leo de León 15, ese es su nombre de usuario, que vendría a ser como una especie de magnificación o caricatura de mí mismo, en el sentido que tiene algunas trazas de mi personalidad, amplificas y llevadas a un nivel que no corresponde con la realidad, pero que sí es por demás coherente, consecuente y apropiado para la escritura de un libro de estas características”.

UNA IA A MEDIDA

“Al mismo tiempo tuve que configurar una IA a la medida de mi libro. Era conveniente crear y perfeccionar la forma de esa máquina que chatea con el usuario para que el arco argumental y la relación entre ellos que se va trabando a lo largo de 13 días de conversación, fuera lo más interesante posible en términos de escritura, de pacto, de elegibilidad con el lector, de interés, en la transacción con el texto, etcétera, etcétera. De modo que si en el libro se postula como un diálogo entre Leonardo de León y una IA, sepan que desde luego todo eso está seriamente y brutalmente intervenido por eso que podemos llamar ejercicio literario”.

MUCHO MÁS

De León siguió hablando del proceso de escritura y de trabajo, preguntó y se preguntó qué es un autor. Desarrolló su pensamiento sobre la IA y la intervención en la literatura, las premuras del mercado editorial, el autor como una figura estelar, y mucho más.