El salón de actos del Liceo No 1 "Eduardo Fabini" sirvió de escenario para que Roberto Markarián presentara su libro "La Dimensión Humana de la Matemática". El trabajo literario explora la relación entre matemáticas y cultura, abarcando aspectos epistemológicos, problemas en la enseñanza y un diálogo sobre la naturaleza de la matemática, además de nuevos hallazgos sobre el cerebro.

ENSAYO
En diálogo exclusivo con Primera Página, Markarián explico que se trata de un ensayo sobre matemática y cultura. "Es un libro sobre la matemática, no de matemática, no está lleno de fórmula ni trata de enseñar algo, alguna parte de la matemática. Tiene un capítulo dedicado a la dimensión epistemológica filosófica de la matemática, por qué hay matemática en la cultura humana. Hay varios capítulos dedicados a problemas específicos de la enseñanza, fin de primaria y secundaria". Habló de la biografía de José Luis Macera, "el matemático más importante que ha dado el Uruguay, una figura de la cultura uruguaya de la segunda mitad del siglo pasado".

DIÁLOGO EXTRAÑO

Afirmó que existe "un extraño diálogo entre un matemático y un extraterrestre sobre si pueden haber o no otras matemáticas, todo eso hay en un libro que fue editado antes en México, en esta edición uruguaya hay unas cincuenta páginas agregadas sobre cómo el cerebro hace matemáticas. O sea, el cerebro hace todo. ¿Qué partes del cerebro hace matemáticas? ¿Qué qué tipo de combinaciones de unas neuronas con otras son las que producen el pensamiento abstracto y los conceptos? Que es prácticamente la temática de la matemática misma. Libros de divulgación como el presentado es el cuarto o quinto, y libros científicos puros, de esos que son de matemática, otros cuatro".

Dijo que cuenta con alrededor de treinta trabajos de investigación.

DUDA Y RATIFICACIÓN

Markarian recordó que se interesó por la parte abstracta de la ingeniería y de la carrera. "Dudé entre la geología y la matemática, pero cuando fui al Instituto Geológico, que en ese momento dependía del Ministerio de Industria, fui al Instituto de Matemáticas y ahí fue que me di cuenta que la matemática era lo mío. Eso se lo adjudico a mi formación cuando tenía cinco o seis años en un almacén de barrio en Montevideo. Mi familia son de inmigrantes armenios analfabetos, y tenía que ayudar a mi abuelo a hacer las cuentas y cosas así. El placer de estar haciendo en matemática elemental, obviamente, sumar y ver que pagaran las cuentas los vecinos que se daban crédito, me hizo tomar gusto por la matemática".

Opinó que se debería hacer eso con los niños, "para que no se les hable mal, sino que les hable bien de la matemática no que es difícil, sino que es muy útil".

UN DÉFICIT

Mencionó que en el mundo de la matemática, en este caso de los jóvenes uruguayos, "hay de todo. Sigo vinculado a la enseñanza de la matemática en la Facultad de Ingeniería, donde hay jóvenes desde muy diversos estratos y habiendo hecho cursos en diversos lugares de secundaria que son particularmente buenos. La Escuela Matemática Uruguaya de investigación es importante a nivel de América Latina, para los pocos que somos los uruguayos, tres millones y medio, y la formación de muchos profesores de matemática es buena, por más que creo que hay déficit".

Consideró que también hay déficit en la enseñanza de la matemática del Magisterio, a la edad escolar".

INTERÉS

Markarián aseguró que los jóvenes que le llegan son "esos a los que les interesa la matemática. Creo que la economía uruguaya no colabora en que haya interés en la matemática, hay más interés en las cosas muy aplicadas e inmediatas, y la matemática es una disciplina de largo plazo".

"Tanto la investigación como el aprendizaje, es una de las razones por las cuales puede tener cierta aprendizaje, que es una de las razones por las cuales puede tener cierta popularidad", concluyó.