1Se realizó en el local de Creciendo Juntos una charla-taller sobre producción y conservación de semillas criollas. En la ocasión, integrantes de la Red de Semillas Nativas y Criollas (RSNC) discutieron sobre la conservación y multiplicación de semillas y algunos productores compartieron su experiencia en la producción de boniatos orgánicos y su colaboración con agricultores locales. En el cierre de la actividad hubo intercambio de semillas y plantines.

TALLER

Quintín Melgar (viverista) explicó a Primera Página que integra la Red de Semillas Nativas y Criollas, "una de las patas sociales del Plan Nacional de Agroecología (PNA). Enfocamos esto en una línea de capacitación. Justamente hacemos centro en conservar la semilla criolla, multiplicarla, y esa misión la tiene que hacer la propia gente. Después el producto del intercambio y la reproducción que llegue a la mayor cantidad de gente posible, pero para eso se precisan algunas técnicas y trabajos. De eso trata el taller".

SECTOR RURAL

Patricia Corbo (productora rural) comentó que forma parte de la RSNC desde hace cuatro años. “A través de Quintín conocí a Tono (Vázquez), un productor agroecológico muy conocido en la zona. Con ellos me sumé a la red de semillas con la idea de aportar semillas de las que cosechamos todos los años. Estamos por ejemplo produciendo boniatos orgánicos de cuatro tipos con semillas de la RSNC y nos está yendo bastante bien. Andamos en los 300 kilos el año pasado y este año más o menos también lo mismo, con cuatro variedades, eso es como el fuerte".

PROYECTO

Tono Vázquez, productor hortícola y miembro de la RSNC desde 2007, compartió su experiencia sobre la producción y conservación de semillas, ofreciendo capacitaciones abiertas a todos los interesados en horticultura. "El proyecto es más viejo aún (2004). Nosotros tuvimos la suerte, cuando empezamos, de poder participar de esto y aprendimos muchísimo. Un proyecto, viéndolo en la perspectiva de los años, como de acumulación. Al principio le decían ‘semillas criollas’, uno miraba un poco incrédulo que era eso, pero después la experiencia, empezar a plantar, aprender a producir nos mostró que era un camino muy interesante".

Contó que el excedente se vende en Minas, "ya que tenemos gente conocida que nos compra en Minas y Maldonado también, quiénes nos compra bastante, boniato, ajo y cosas así. Además, contamos con otros cultivos, rúcula, lechuga y otras hierbas".

ACTIVIDAD TÉCNICA

Aclaró que la realizada fue una actividad técnica, destinada a aprender a producir semillas. “Hay gente que piensa que uno dejando una planta que semille ya tiene semilla, pero eso no es semilla verdadera, depende de la familia hortícola que sea. Hay que cumplir con determinados requisitos, determinadas prerrogativas, para que esa semilla pueda mantener la diversidad genética. Es verdad, si plantamos dos bulbos de cebolla y los dejamos todo el invierno, en primavera van a florecer, pero eso no es suficiente, al menos tiene que plantar un cajón o dos de cebolla para tener semilla con la suficiente variabilidad genética para poder conservar esa semilla; seguir esa línea genética. Así, con la zanahoria son otros requisitos, depende de la familia hortícola. En esta instancia trabajamos sobre eso y en torno a la semilla que tenemos que arrancar en invierno. Ahora se empieza a plantar para cuando en primavera florezca y en verano cosechamos".

CAPACITACIÓN ABIERTA

Vázquez expuso que la capacitación fue abierta para todo público. “Si bien queremos interesar a productores, aquel que tiene una quinta, que le gusta la horticultura u docentes interesados en la temática. Hubo también un intercambio de semillas, y se hizo la de invierno. Tenemos pensado centrar para el verano, así que en la primavera avanzada, tipo octubre o noviembre capaz que nos volvemos a convocar para difundir esa actividad”.

Existen dos grupos en Minas, la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, que son el Grupo Minas y el Grupo Milpa.

"Ambos realizan actividades y comparten semillas para cultivos, fomentando la colaboración y sostenibilidad entre ellos", puntualizó.

INTERACCIÓN GRUPAL

Paola Viera, referente del grupo Milpa, dijo que trabajan con cucurbitáceas (zapallos, zapallitos, melónsandía, etc.), maíz, leguminosas (cualquier tipo de poroto). “Se trata de una asociación que se benefician porque a partir de lo que generan en el suelo, se sostienen entre sí. Como grupo de personas, también nos gusta esa idea de sostenernos desde las distintas fortalezas que tenemos en el grupo. Por ejemplo, trabajamos en una dinámica de mingas, una actividad colectiva donde nos ayudamos a transformar la tierra en los distintos predios. Es un trabajo voluntario, obviamente, honorario, para poder transformar lo que necesitamos, ya sea para un cultivo, para el cercado, o transformaciones de espacios con una mano de obra generada en asociación para nosotros mismos".