Surgió como una necesidad que se palpó en distintos lugares de inserción, sobre todo
en espacios educativos. Centro Ibirá se anticipó a lo que la sociedad necesitaba para
chiquilines que debían transitar determinados tratamientos y que hasta ese momento
necesariamente debían trasladarse a Montevideo. El significado de su nombre
proviene de la voz guaraní y significa “Árbol en crecimiento”. Entrevistamos a su
directora, la psicomotricista Carina Soria.
Casi 33 años han pasado desde la fundación de esta institución que ha expandido su
propuesta desde Minas a la ciudad de Solís de Mataojo y que ha sabido establecer
una serie importante de convenios que posibilitan que más personas que necesitan de
sus servicios puedan acceder a ellos. Al momento de su creación, no existía en
nuestra ciudad un equipo interdisciplinario que trabajara junto con el niño, sino que,
hasta ese momento, era visto por distintos técnicos en lugares diferentes. Es decir, la
creación de Centro Ibirá respondió a una necesidad del medio.
Los padres recibían distintos mensajes de parte de los técnicos que atendían a sus
hijos, los cuales no estaban interrelacionados. A partir de la nueva modalidad de
trabajo planteada por Centro Ibirá en abordaje interdisciplinario, los padres pasaron a
recibir un mensaje coherente acerca de lo que ocurre con su hijo, mientras los técnicos
discuten las mejores estrategias a llevar adelante, la evolución registrada, los cambios
a instrumentar y se establecen las prioridades, porque puede darse el caso que un
niño necesite de tres tratamientos a la vez, pero quizá, en determinado momento, no
esté preparado para todos. Entonces, se establece cuál es el tratamiento más
conveniente para comenzar y luego, poco a poco, se incorporan los restantes.
MISIÓN Y VISIÓN
El Centro Ibirá está ubicado en Batlle y Ordóñez 677 de Minas y desde hace más de
un año cuenta con su sede en la cercana ciudad de Solís de Mataojo.
Su misión es brindar servicios integrales de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación
coordinada e individualizada como parte integrante del proceso continuo de atención
de bebés, niños, adolescentes y adultos, comprometidos a ayudar a los pacientes y/o
seres queridos a entender y a aceptar su nivel de capacidad para alcanzar sus
máximas capacidades funcionales en todas las esferas de la vida y reintegrarse a la
comunidad en la mayor medida, esforzándose también para que los pacientes y sus
acompañantes acepten la responsabilidad del cuidado de su salud a través del
autocuidado, educación y seguimiento de sus casos particulares.
La visión de la entidad es la de proporcionar servicios a los pacientes sin distinción de
raza, credo, o estatus socioeconómico para lograr una atención destacada por la
calidad profesional y la calidez, teniendo siempre presente la importancia de los
afectos y de la solidaridad en las relaciones humanas.
EL PRESENTE
Equinoterapia, fisioterapia, fonoaudiología, informática, pedagogía, psicología,
psicomotricidad, terapia ocupacional y trabajo social son algunas de las áreas de
trabajo de Centro Ibirá, entidad que también brinda talleres de programa de integración
socio laboral, el abordaje de discapacidades severas, junto con un taller de mandalas.
Hace seis meses, además, Carina Soria está al frente de la Dirección General de
Servicios Sociales de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL), lo que significó,
además de un enorme desafío, la necesidad de una reorganización interna de Centro
Ibirá, más allá de que continúa en la dirección de la institución. ¿Cómo fue esto
posible? «Afortunadamente, ya teníamos un equipo armado y coordinadores de
diferentes áreas, por lo que, en realidad, todo pasó por fortalecer a ese equipo y
potenciarlo aún más». Mantiene la supervisión general y trabaja de manera articulada
con las coordinadoras, ya que «tenemos una coordinación administrativa, dos
administrativos, por lo que se conformó todo un equipo de trabajo que viene
trabajando con su sinergia, algo que veníamos haciendo desde hace muchos años
porque se venía formando esa co coordinación, yo pensando en no estar tanto, pero
surgió todo esto (estar al frente de Servicios Sociales de la IDL), un desafío que en lo
personal me gusta mucho porque una quiere realizar su aporte en beneficio de la
comunidad». Si bien «el ensamblaje fue difícil al principio, ahora todo funciona
correctamente, como pretendíamos que sucediera».
PERMANENCIA
Lamentablemente, a lo largo del tiempo, hemos visto pasar varias instituciones que
brindaban propuestas similares y que no tuvieron la debida continuidad a lo largo de
los años. Con casi 33 años de trayectoria ininterrumpida, Soria entiende que la clave
de la permanencia y de la expansión es que exista «mucho trabajo interno en equipo».
Consideró que «hay que cuidar mucho a los equipos, en ocasiones con intervenciones
de personas de afuera, con espacios de encuentro, trabajando muy en cercanía con
los trabajadores, que sea, más allá que un trabajo donde vas a cumplir un horario y te
vas, esta cosa de construcción de una mirada hacia un mismo lugar con el debido
sentido de pertenencia».
Apuntó a que se trata de un desafío «que se va construyendo por etapas, porque hay
funcionarios de mucho tiempo dentro del centro y otros que van llegando, nuevos, y es
fundamental que los nuevos puedan asomarse a esa mirada sin perder la esencia de
la institución. Es el desafío que se tiene día a día, esto de tratar de transmitir a la gente
que ingresa cuál es la idea, cuál es el espíritu de la organización y que puedan
sumarse a esa mirada», declaró.
FORMACIÓN CONTÍNUA
En estos 33 años, mucho se ha avanzado. Algunos conceptos y tratamientos eran
impensados allá por 1993, lo cual requiere que el equipo esté permanentemente
actualizado. Es una de las premisas de Centro Ibirá porque, además, «vamos
visibilizando nuevas realidades en los chiquilines y se van originando otras
complejidades que obligan a aggiornarse, a buscar nuevos recursos de trabajo y otras
alternativas».
En ese aspecto destacó que la mayoría de los técnicos del centro «afortunadamente
son inquietos en el sentido de estar siempre formándose y educando. Nosotros
también trabajamos en cuanto a fortalecer la formación, tenemos lo que llamamos el
ateneo mensual donde nos reunimos todos los técnicos y analizamos los diferentes casos, y en ocasiones acercamos temas puntuales que preocupan o que nos interesan
y buscamos traer a alguien externo a la institución que venga y que nos brinde una
charla. Es parte de la formación continua que debemos tener, que se incentiva desde
el centro y que a su vez es muy demandada de parte de los técnicos. Eso es muy
bueno porque habla de que venimos transitando en una misma sintonía», evaluó.
Soria agradeció a los padres de los chicos que asisten a Centro Ibirá porque «confían
en nosotros» y porque la propuesta contempla «tanto a los chiquilines como a sus
entornos familiares. En general, contamos con familias que apoyan muchísimo y que
acompañan los procesos», estableció al respecto.
Destacó también diferentes sistemas que se aplican a partir de ayudas extraordinarias
(AYEX) del Banco de Previsión Social (BPS), prestaciones que «permiten que hijos de
funcionarios públicos o de trabajadores privados puedan tener la posibilidad de
acceder a tratamientos cubiertos por BPS. Obviamente hay exigencias para hacer el
trámite, pero durante el tiempo en el que el niño necesite el tratamiento lo tendrá
cubierto. Se brindan dos tratamientos por el valor de la AYEX y es un beneficio que
muy pocos países tienen. Es la posibilidad de acceder a tratamientos que en general
son largos en el tiempo y bastante caros».
Ibirá también trabaja con el Servicio de Tutela Social de las Fuerzas Armadas
(STSFFAA) y también a nivel policial, «los que tienen sistemas de becas y apoyan
tratamientos. Es importante valorarlo porque a veces nos quejamos mucho de lo que
falta, pero este realmente es un sistema que apoya, que ayuda y da la posibilidad a
que muchísimos niños, niñas y adolescentes puedan acceder a tratamientos»,
subrayó.
La actividad de Centro Ibirá no conoce de descanso durante la época estival. En
enero, si bien no se hacen tratamientos, «se desarrollan talleres apuntando a la parte
más lúdica y concurren quienes deseen hacerlo». En el mes de febrero se retoma la
actividad a nivel de los tratamientos.
EL FUTURO
Entre los desafíos que encara Centro Ibirá para el año que acaba de iniciar su
segundo mes, Carina Soria mencionó: «Queremos conformar un espacio
especializado en algunos temas y seguir profundizando el trabajo luego del
movimiento interno que se ha registrado en el centro». Más allá de que «la actividad
se ha podido amalgamar muy bien, las compañeras se han hecho responsables de
las diversas áreas y queremos trabajar entre ellas en conjunto como coordinadoras.
En la parte administrativa hay una referente y dos compañeros. Queremos continuar
creciendo», señaló nuestra entrevistada.
Como decíamos, hace poco más de un año, la institución dio apertura a su sede en la
ciudad de Solís de Mataojo, por cuanto otro de los objetivos pasa por profundizar allí la
actividad. «Seguramente el desafío más grande que tenemos por delante sea
potenciarlo. Allí tuvimos un crecimiento rápido y hay que seguir trabajando en ello,
porque hay muchas personas a las que todavía no hemos llegado». En Solís de
Mataojo «nos hemos encontrado con gente grande con algún tipo de discapacidad que
durante muchos años no accedió a tratamientos porque no tenía las posibilidades de
hacerlo. Eso nos lleva a pensar en la realización de algún tipo de talleres por las edades de las personas, porque se puede trabajar con ellas en un taller terapéutico o de salud ocupacional», explicó.
Reconoció que se trata de una actividad «muy demandante», más allá de que, por
supuesto «me gusta mucho desarrollarla, la disfruto. Quizá por la modalidad de
trabajar muy en cercanía eso te ayuda a saber que tienes el respaldo de los
compañeros. Yo me reuní con las chiquilinas y les pregunté si estaban dispuestas a
asumir la responsabilidad y si me apoyaban. En caso afirmativo me animaba a tomar
la responsabilidad de la intendencia, porque es un trabajo de 32 años que una ha ido
construyendo. Ahora está mi hijo, Salvador Suárez, formando parte y comenzará a
tener un rol más activo dentro de Ibirá. Está terminando la facultad y empezará a
apoyar más al centro. Luego él verá si quiere seguir su camino por ese lado, porque
hay que respetar sus decisiones. Estudió dentro del área, así que por ahí puede estar
la continuidad del centro», confió la psicomotricista Carina Soria, directora de Centro
Ibirá, en diálogo con Primera Página Dominical.