Un enorme edificio céntrico estuvo durante décadas al servicio del entretenimiento de los minuanos y los visitantes. Ubicado en 18 de Julio, entre Rodó y Del Campo, allí funcionó el teatro Unión, el cine teatro Escudero, el Cine 18 de Julio, Eko’s, con su cancha de pádel bajo techo (una gran innovación para la época) y su discoteca y posteriormente Sueños Megadisco. Nos referimos a la etapa del Cine 18 de Julio, con Idilio Capezzolo Garrido como protagonista.
El 24 de octubre de 1880, en Minas, Isidro Escudero, comerciante establecido con el café y confitería Oriental, situado en la calle 18 de Julio, proyectó, creó y fundó en un local contiguo el teatro Unión, que fue el primero con que contó la Villa. Al ser inaugurado contó con la presencia de la compañía italiana Lupi, que pusiera en escena, ante numerosa concurrencia, la obra Don Pascuale, del autor Cayetano Donizetti. Tenía capacidad para 600 personas. Con el tiempo, la sala sufriría modificaciones de acuerdo con las necesidades del cada momneto, transformándose, además, en cine.
Una etapa que muchos conocimos y que recordamos fue la del cine 18 de Julio, al frente del cual estuvo Idilio Capezzolo Garrido. Se vivía la efervescencia del denominado séptimo arte. Por citar solo un ejemplo, la avenida 18 de Julio de Montevideo, a lo largo de su historia, llegó a contar con 38 salas de cine. A escala, otro tanto ocurría en el interior del país. En Minas estaban consolidados los cines Doré, 18 de Julio y Artigas (Aníbal del Campo, entre Roosevelt y Treinta y Tres), a los cuales concurrían familias enteras alquilando sus generosos palcos por extensas temporadas.
Para esta edición de Primera Página Dominical nos centrarnos en la trayectoria de Idilio Capezzolo Garrido. Para ello nos contactamos con algunos de sus familiares. Maber Aída Capezzolo Oxley y Daniel Capezzolo Fajardo, dos de sus hijos, junto con la amabilidad y gentileza de Vanessa, una de sus nietas, quien hizo posible que el valioso material para confeccionar este artículo llegara a nuestras manos.
DESDE SALERNO A MINAS
Idilio Capezzolo Garrido nació el 7 de agosto de 1915 y falleció el 11 de noviembre de 1997, a los 82 años. Contrajo matrimonio con Petronila Aída Oxley Rubí, con quien tuvo cuatro hijos: Ricardo, Maber Aída, Elsa Lilián y Amelia Nair.
Maber confirmó a Primera Página Dominical que sus antepasados llegaron a Uruguay provenientes de Salerno, en la provincia italiana de Nápoles. Eran campesinos y se radicaron en la zona del arroyo La Plata, justamente a efectos de trabajar la tierra.
Nos contó también que, en honor a la verdad, en origen el apellido era Capozzolo, pero cuando se inscribió a un recién nacido en el registro de la iglesia, la o fue cambiada por una e y de esa manera se conformó el apellido Capezzolo que todos conocemos.
«La infancia de mi padre fue solo, con su madre. Su padre se casaría años después y con 5 o 6 hijos fue primero a Florida y luego al departamento de Canelones. Mis padres se casaron en Montevideo en el año 1944. En esa época, mi padre ya trabajaba con Escudero. De esa manera surgió su vocación por el teatro y por el cine. Heredó de Pancho todo su conocimiento y también todo su apoyo», valoró especialmente Maber Capezzolo Oxley.
Recordó que su padre, en determinada etapa del emprendimiento, «abrió la sala a eventos sociales y a espectáculos para la población en general» y que «con el tiempo la reformó, quitándole los palcos que tenía en los laterales. Los hijos teníamos el número 10, que estaba ubicado a la izquierda, sobre la mitad de la sala y que tenía cuatro sillas. De esa forma, pusimos más butacas y se sumó una pantalla más grande».
También rememoró el tiempo en que al exhibirse algunas películas «te entregaban unos lentes de cartón porque la pantalla no era la adecuada. La nueva que colocó era del ancho de la sala. Solo dejó el espacio para una puerta que conducía al depósito», aportó.
ESTRENOS MUNDIALES
La entrevistada agregó que «cuando tuve la edad suficiente, me pasaba todas las noches en el cine, algo que me encantaba». Por ese motivo recuerda estrenos mundiales de diferentes súper producciones como Lo que el viento se llevó, Ben-Hur o Psicosis, así como también «los lunes populares, con películas en español, fundamentalmente mexicanas y argentinas, sobre todo con Sandrini como protagonista».
Entre los grandes colaboradores que tuvo su padre a lo largo de su trayectoria, Maber recordó a Machado, «que era el maquinista», a Arriola, «siempre fiel y muy cumplidor», destacando que cine 18 de Julio nunca tuvo competencia con cine Doré ya que sus propietarios se ordenaban con las películas que llegaban hasta nuestra ciudad «y las tenían un día cada uno. Los sábados estaban reservados para los estrenos» en cine 18 de Julio.
Recordó también cuando Pedrito Rico, afamado cantante español, se presentó en el cine cuando ella tenía 10 u 11 años, o cuando en teatro Lavalleja actuó el conjunto Los Churumbeles, de España. «Los pasodobles eran geniales, una música que a mi padre le encantaba. En carnaval alquilaba el teatro Lavalleja y hacía los bailes populares junto a Luis Nappa. En un tiempo, alquiló un cine en Soca y otro en Minas que no funcionó y por ese motivo decidió cerrarlo».
RATOS DE PADRE
Llegó un momento en que Idilio Capezzolo Garrido «se sintió cansado, luego de tantos años de trabajo y decidió vender el cine. Con el tiempo, como que se dio cuenta de la decisión que había tomado y se enfermó. Le costó muchísimo asumirlo. Se jubiló y pasó unos años tranquilo, haciendo tertulia con sus amigos en el café El ombú. Incursionó en la política con Luis Carresse, en el Partido Colorado, en la década del ’80, y después me lo traje a trabajar a Punta del Este, como garagista en una torre, durante dos temporadas. Cerca de sus 70 años se acercó al ‘Bolita’ Leis, cuando fue intendente, ya que se conocían porque vivían muy cerca del cine».
Maber dijo a Primera Página Dominical que con su hermano mayor «pasábamos todas las noches con nuestro padre. Se le quería como tal y se lo respetaba mucho», cariño que, afirma, le tributa la comunidad minuana hasta el presente, ya que «hasta el día de hoy mucha gente que se expresa en las redes sociales, lo recuerda con mucho aprecio. Hace seis o siete años que no voy a Minas. Estoy jubilada. Tengo a mi familia allí, pero prácticamente no voy. Me daría muchísima pena pasar frente al cine y ver que las personas que se hicieron cargo en una primera instancia lo dejaron derrumbarse».
Los padres de Maber se divorciaron alrededor del año 1955. Cerca de cinco años después, Idilio Capezzolo Garrido volvió a casarse, en este caso con Nilda Fajardo, con quien tuvo dos hijos: Daniel y Eduardo.
DANIEL CAPEZZOLO FAJARDO
Sábados de estreno, lunes populares
Daniel Capezzolo Fajardo sumó a la crónica de Maber que cuando el auge del Cine 18 de Julio, «los lunes de Sandrini y de Canfinflas, el cine se llenaba de tal manera que había que colocar sillas a los costados. Arriba también todo estaba repleto. Todos eran amigos de papá, pero cuando quedó con nada, nadie apareció. Ahí comprobó cómo es la gente... Nadie lo ayudó en la mala, salvo el ‘Bolita’ Leis, que le consiguió un trabajo en la Intendencia, como sereno».
Resaltó que su padre se encargaba de «traer las mejores películas que estuvieran a su alcance, las de Columbia, las de Sandrini, de Palito Ortega y de Cantinflas» y que la cantina era atendida por un señor de apellido Guerra. «Los miércoles, después que terminaba la función, daba las películas denominadas de franja verde para mayores de edad, dos filmes de cine porno, algo que no se hacía ni en otras salas de Minas ni en Maldonado en aquella época. Por lo general daba una sola función entresemana. Los domingos eran de matinée y la función de la noche, las cuales se repletaban de público. Enfrente estaba la pizzería de Espinosa y el movimiento era impresionante, imposible de ver en la actualidad».
Recordó que en una época en la cual casi no había robos en Minas, Cine 18 de Julio recibió la visita de los ‘amigos de lo ajeno’. «Mi padre tenía una oficinita en la planta alta, con una caja fuerte negra. Los chorros entraron, pero no pudieron robar prácticamente nada».
Cuando su padre se propuso vender el cine «aparecieron varios posibles compradores, entre ellos los de Radio Maldonado y el Bocha Belderrain, de Minas. Mi viejo ya andaba mal, se le hizo una cura de sueño como se la llamaba en aquel momento y quería vender el cine de cualquier manera. Después se vino la debacle total hasta que se lo vendió a la gente de Maldonado, quienes tomaron posesión del cine.
Con el correr de los años yo estaba trabajando en Piriápolis con mi patrón de esa época, Carlos Beracochea Arreche. No sé cómo se enteró que el Cine 18 de Julio estaba a la venta. Empezaron las conversaciones y a Beracochea yo le decía que teníamos que seguir con las maquinitas, que era lo que daba plata en Piriápolis. El tiempo me dio la razón. Al final él terminó comprando el cine, sacó la maquinaria, absolutamente toda y a establecer anécdotas de todo lo que iba encontrando. Instaló una cancha de pádel, con una inversión que fue una fortuna porque todo estaba destrozado, desde el techo hasta las instalaciones tuvo que sacar todo. Logró instalar el Eko’s Pádel Club y mi viejo iba día por medio a tomar algo allí», señaló al finalizar Daniel Capezzolo.