Emotiva e histórica fue la jornada de presentación del nuevo Hogar Estudiantil de Lavalleja en Montevideo, ubicado en Maldonado casi Javier Barrios Amorín, una edificación adecuada a los requerimientos de los estudiantes, confortable y con servicios que en los tiempos actuales son imprescindibles para que 70 chiquilines de nuestro departamento puedan dedicarse a estudiar con comodidad y en un ambiente acogedor. Entre otras autoridades, del acto participó Romina Inzaurralde, encargada del Área de Juventud de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL), a quien entrevistamos.
DESAFÍOS
Inzaurralde es la encargada de la mencionada área comunal en el marco de un departamento que, entre sus características, figura la de contar con una población envejecida, lo cual constituye un reto extra a su función. «Sinceramente, es un desafío enorme, no solamente porque nos encontramos en un departamento envejecido, sino básicamente porque hasta el momento no había políticas especialmente dirigidas a los jóvenes», cuestionó. Es decir, desde su punto de vista, «resulta muy difícil trabajar con las juventudes y mucho más aún cuando hasta el momento no existían líneas de trabajo previas, ya establecidas» para trabajar específicamente con dicho segmento etario.
Ante ello, entonces, el primer desafío asumido desde el área a su cargo fue el de «trazar líneas de trabajo reales con las instituciones educativas formales y no formales» del medio porque «son las que ya tienen a los chiquilines, a adolescentes y a jóvenes nucleados, por así decirlo», a lo cual sumó el reto de comenzar a desarrollar proyectos barriales con el mismo fin, «el de tener llegada en los jóvenes y en los adolescentes que en estos casos no están institucionalizados», porque «también tenemos una realidad que involucra a un montón de gurises en Minas y en Lavalleja en general que no están estudiando ni trabajando», razón por la cual «también, de nuestra parte, debemos diseñar políticas específicas para ellos».
Si bien existen múltiples instituciones, organismos y herramienas dedicadas a los jóvenes (pensemos, por ejemplo, en los Centros Educativos de Capacitación, Arte y Producción -CECAP-), Inzaurralde reconoció que igualmente «algunos de ellos no están vinculados a ninguno de ellos», chiquilines que, de repente, «encuentras en los barrios, en los clubes de fútbol o en diversas organizaciones, pero que no están ligados a lo educativo, formal o no formal, ni a los centros juveniles o a otras instituciones» del medio.
Lo definió como «el gran desafío que tenemos por delante», dentro de «este plan de trabajo que estamos creando y proyectando», con la idea de sumar más recursos humanos calificados al Área de Juventud de la IDL, concretamente «un educador social, por ejemplo, que nos pueda ayudar a llegar a los barrios y a crear proyectos, a tener una mirada mucho más comunitaria, más social, a generar relevamientos y a saber, realmente, cómo abordamos a esta población que durante años no tuvo un trabajo continuo dedicado a ella específicamente», teniendo en cuenta, además, que la juventud es una etapa que está pautada por cambios permanentes y constantes. «Por eso el desafío es también el de ir adoptándonos a la realidad que nos circunda. Es un desafío lindo el que tenemos por delante», señaló, ya que «los jóvenes son diversos y cambiantes. En mi caso, soy joven, pero tal vez puedo tener una noción diferente a la de otros jóvenes en torno a las dificultades que hemos tenido, las que, a su vez, cambian de manera constante», porque «el joven de hace cinco años ya no es el de ahora» y porque «sus problemáticas son diferentes», como los contextos sociales que frecuentan, lo que hace que el trabajo a realizar sea analizado y planificado teniendo en cuenta esas variantes.
INTERINSTITUCIONALIDAD
«Obviamente, solos no podemos», expresó Romina Inzaurralde sobre el trabajo a realizar centrado en la juventud del departamento, por lo cual exhortó a «generar un real un sentido de conciencia social con las instituciones» para que, de esa manera, comience a visualizarse a la Intendencia de Lavalleja «como algo más que para pedir colaboración para una actividad o para algo puntual y poder incluirla y vincularla a las áreas sociales, que son las que estamos más en la calle, en los barrios, para proyectos reales a los cuales poder sumarnos».
A FLOR DE PIEL
Romina Inzaurralde participó del acto de presentación del nuevo Hogar Estudiantil de Lavalleja en Montevideo. Con lágrimas en los ojos y emoción indisimulable, Romina Inzaurralde recordó la jornada del 17 de julio del año pasado, «cuando llegamos al hogar de Fernández Crespo, el frío que sentimos cuando ingresamos... Era una locura. Los gurises estaban derritiéndose». Recordó también que se aproximaba un feriado y que los estudiantes, por esa razón, debían abandonar el hogar, ya que en esas circunstancias cerraba sus puertas, lo que habla a las claras del pésimo funcionamiento existente.
«Celebro esta instancia. Le agradezco la humanidad de Carina (Soria) y Daniel (Ximénez), porque sin una gestión departamental que piense en los gurises, esto no hubiera sido posible», expresó en la parte oratoria del acto. Ya más distendida profundizó en el tema. «Cuando estuvimos en el hogar ubicado en calle Fernández Crespo, en una visita anterior a esta, recuerdo que ingresé y se me erizó la piel. Lo juro. Fue el 17 de julio del año pasado y me acuerdo clarito que estaba lloviznando».
En la primera reunión del gabinete del gobierno departamental, «Daniel (Ximénez, intendente departamental de Lavalleja) nos solicitó que hiciéramos un relevamiento de la situación de los hogares estudiantiles, de cómo estaban viviendo los gurises en ellos. Y cuando llegamos con Carina (Soria, directora de Servicios Sociales de la IDL), nos queríamos morir por la tristeza que sentimos al notar todas las carencias existentes. Con Carina coincidimos: los gurises no podían seguir viviendo en ese hogar, en esas condiciones. Y por más que pasen una o dos semanas, y los gurises siguieran viviendo en esa realidad, éramos conscientes de que el tiempo se hace eterno. Nos movilizamos bastante rápido, Carina hizo un trabajo excelente, Daniel otro tanto y se logró concretar el alquiler de este nuevo hogar», ubicado en Maldonado casi Javier Barrios Amorín.
«La emoción es ver que les cambiamos la vida a setenta gurises. Aún no puedo creer la cantidad de baños que hay, que en realidad es la lógica para la cantidad de gurises hospedados en el hogar, pero comparando con el otro lugar, tenían un solo baño para 30 gurises», evaluó, aún con la emoción a flor de piel.
De esta manera comienza un año auspicioso para los jóvenes de nuestro departamento y de la región, ya que a la inauguración del hogar estudiantil en Montevideo, debemos sumarle la apertura y puesta en funcionamiento de la nueva sede de UTEC (Universidad Tecnológica) en la ciudad de Minas. «Desde ambos puntos de vista, el panorama ya es bien diferente», declaró Inzaurralde, para quien, «de a poco, las cosas se van acomodando, porque hay voluntad política detrás para que las cosas cambien, para que los jóvenes accedan a oportunidades reales. Tendremos a los primeros estudiantes en la nueva sede de UTEC y analizaremos el trabajo que podremos realizar desde el Área de Juventud de la Intendencia para fomentar que más jóvenes lleguen a estudiar a la capital departamental. Mientras tanto, continuaremos colaborando con las actividades de los hogares estudiantiles en Montevideo, para seguir sumando, para que nada falte, para brindar el debido acompañamiento a los chiquilines, todas cuestiones imprescindibles para nosotros», concluyó.