En 2012 conocieron Villa Serrana y se enamoraron del lugar. Cambiaron la vorágine montevideana por la armonía de las sierras. Adquirieron un predio y, sobre la base del legado del arquitecto Julio Vilamajó, diseñaron su proyecto.

Preservar y compartir es la premisa de la partieron al idear su proyecto. Martín Daglio es montevideano y hace 10 años está radicado en Villa Serrana. «Con Luciana, mi pareja, vinimos a pasear un fin de semana. Ya teníamos la idea de escaparnos de la ciudad y encontramos este lugar que no conocíamos. Ese fin de semana, volviendo a Montevideo, llegamos a comer al parador del Parque Rodó. Casi sin hablarlo, solo mirándonos, con Luciana coincidimos: era el lugar que buscábamos. Pasó un tiempo, surgió la posibilidad de comprar un terreno en Villa Serrana y desde 2015 vivimos aquí».

Claro que es diferente disfrutar del espacio en pareja, en familia, que abrirlo al público a partir de un proyecto de ecoturismo, en un predio de 26 hectáreas. «Al principio, pensamos en un complejo de cabañas en el fondo del terreno, con vistas a la represa. Después, por distintas circunstancias, no logramos terminar el camino que estábamos haciendo para poder armar allí el complejo. Conociendo el lugar con mayor profundidad, entendiendo la sierra, empezamos a apreciar, a valorar el monte nativo y surgió la idea de hacer un sendero para que la gente también pudiera disfrutarlo, posibilidad que sentimos que en Villa Serrana estaba faltando».

Además, «al sacar el pastoreo, en los lugares por donde la gente caminaba empezó a crecer la maleza y ya no eran espacios fáciles de transitar. Así surgió la idea de comenzar con un sendero, de a poco y haciendo caminos que inauguramos hace dos años», expresó Martín Daglio.

Así se establecieron dos recorridos, uno de tres kilómetros y otro de kilómetro y medio, los cuales están debidamente señalizados y cuentan con un sistema de códigos «que pueden ser escaneados para acceder a videos que filmamos en el lugar donde la persona está ubicada en ese momento, donde nos referimos al trabajo que realizamos en el parque».

Diagramar y generar estos espacios hizo notoria la invasión de flora exótica, la que se trata de combatir, restableciendo la vegetación propia de la zona.

«En el recorrido hay cinco miradores, un salto de agua, hermosos paredones de piedra, vertientes naturales, transitándose el corredor biológico de la cañada de las Cañas, que es el límite entre el Cerro Guazubirá y el Cerro de los Romerillos», comentó. La respuesta de la gente ha sido excelente. «Todos quedan contentos y, al mismo tiempo, asombrados de lo que encontraron en el recorrido porque, de repente, uno viene a Villa Serrana y se imagina determinadas vistas, el atardecer, el amanecer, pero no se imagina todo, la diversidad biológica que aquí tenemos, la cual es impresionante».

ALOJAMIENTO

El nombre La Guarida no es casual. Martín y Luciana sintieron que ser una suerte de refugio, de preservación real y efectiva.

Otra parte del proyecto fue dedicada al alojamiento, desde domos geodésicos destinados a «personas que aman el contacto directo con la naturaleza, con el confort y comodidades propios de una casa».

«Antes del sendero iniciamos el alojamiento. Si bien no fue lo que pensábamos hacer inicialmente, lo construimos al principio del terreno, dos domos geodésicos, prefabricados, de PVC». El primero fue instalado en 2017 y el segundo en 2020, es decir, ya en plena pandemia. «Afortunadamente desde el comienzo tuvieron buena aceptación de parte del público. Eso nos impulsó a abrir caminos para que los huéspedes pudieran bajar a la cañada y llegar hasta el salto de agua. De esa manera surgió la idea del sendero», acotó.

 

La Guarida, Villa Serrana
La Guarida, Villa Serrana

CAMBIOS Y RECAUDOS

Desde el momento en que conocieron Villa Serrana, en 2012, al presente, la zona ha tenido transformaciones notorias. Al respecto, el entrevistado graficó: «Cuando llegamos, se decía que había unos 100 habitantes y que en el entorno había 300 y pico de casas. El último censo habla de casi 300 habitantes permanentes y se estima que entre Villa Serrana y Marco de los Reyes hay unas 1.500 casas, es decir que en un período de 10 o 12 años casi se quintuplicó la capacidad habitacional».

Estos cambios hacen imprescindible resguardar un frágil equilibrio para mantener la esencia con la cual Villa Serrana fue creada. «Muchos temas dependen pura y exclusivamente de los propietarios», opinó Daglio y agregó que, a su vez, las autoridades «deberían hacer hincapié en el tema de las aguas negras. Si la Villa se sigue poblando de la manera en que lo está haciendo, si se sigue construyendo a este nivel, deberán tomar recaudos específicos sobre ese tema».

Dentro de la preservación, refirió también al monte nativo. «Nos pasó a nosotros. Compras un terreno y dices: aquí hay que hacer un camino, ahí va la casa y cortas todo lo que está alrededor para plantar otras especies, cuando a los árboles ya los tenías y era cuestión de repensar los espacios para que estén en armonía con la naturaleza. Aprendemos a convivir con el monte nativo y con la sierra viviendo en ella».

En cuanto a la contaminación sonora, donde está ubicada la casa de Martín Daglio y de Luciana Grignetti, esto se aprecia sobre todo los fines de semana, «pero nada que sea excesivo, por ahora». En cuanto a la contaminación lumínica, en general, «por suerte la gente no instala muchas luces exteriores en sus casas, y el cielo y la tranquilidad se mantienen inalterables en ese aspecto. De hecho, hace unos años la Intendencia quería poner alumbrado público, se juntaron firmas entre los vecinos y esa intención logró ser revertida porque hubiera afectado a todo el entorno».

GUARECERSE

El año pasado, en La Guarida, se desarrolló el espectáculo Guarecerse, una experiencia multisensorial que impulsa a retornar un lugar que nos pertenece, proyecto seleccionado por el Fondo Regional APAT (Apoyo a Propuestas Artístico culturales en el Territorio) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

«Fue un espectáculo de danza aérea en la parte donde tenemos el salto de agua en el sendero. La repercusión fue excelente. La capacidad es limitada, por lo que se realizaron dos funciones con más de 30 personas cada una de ellas». Claro que «insumió mucho trabajo armarlo, pero los resultados fueron gratificantes por lo que quedamos en contacto para repetirlo en algún momento. Dos amigos y vecinos de Villa Serrana eran los músicos y otra vecina hizo toda la propuesta artística. La obra terminaba con un fogón, con una comida elaborada por otra vecina, la chef Laura Giordana, a partir de un aperitivo y de una picada de delicias caseras», comentó.

CIRCUITO AVENTURA

Este fin de semana, La Guarida realizará la inauguración de su circuito aventura, el cual complementa la propuesta de senderismo sin interferir con ella.

En el Parque La Guarida, entonces, «se ingresa a un cañadón a través de una vía ferrata, es decir una linga anclada a la piedra o a un paredón de piedra, obviamente con los equipos de seguridad -cintos, arnés, etc.- correspondientes».

Luego de la vía ferrata se dispuso un aerocarril de 30 metros. «Es como si fuera una tirolesa, pero se desciende de forma asistida, porque al tener mucha pendiente se baja de ese modo -el instructor va descendiendo a quien hace la actividad con una cuerda-. Allí el aero carril se sumerge en lo que es el cañadón, donde hay un circuito de cuatro puentes colgantes que cruzan una cañada. Luego ascendemos y nos encontramos con una tirolesa de 170 metros que cruza todo el cañadón, conformando un circuito completo».

INTENDENCIA AUSENTE

Consultamos a Martín Daglio acerca del apoyo institucional que se brinda en el departamento a emprendimientos dentro de este rubro. Respondió: «En nuestro caso, la Intendencia de Lavalleja no ha tenido participación alguna. Sí de parte del Ministerio de Turismo, pero de la Intendencia, no. Hemos invitado en varias ocasiones, tanto a la directora de Turismo (Dolores García Pintos), a la directora de Medioambiente (Virginia Toledo) y a la directora de Arquitectura (Leticia Giorello), para que venieran a conocer el lugar, pero nunca lo hicieron».

«No tengo nada bueno para comentar sobre las autoridades que están hasta el mes que viene. Esperemos que la situación varié con el cambio de gobierno. Lo apreciamos nosotros como operadores turísticos y lo visualizan todos los vecinos. No sé por qué motivos, si es un tema con la asociación, pero para la Intendencia, hasta el momento, Villa Serrana no es relevante. Se limitan a mandar las máquinas dos veces por año para mantener las calles y a recoger la basura. Eso es todo. No les pidamos mucho más», analizó.

EL FUTURO

Martín Daglio y Luciana Grignetti, plenamente satisfechos con la respuesta que ha generado La Guarida, se plantean nuevos proyectos que potencien su emprendimiento familiar. «A La Guarida la transformamos en Parque La Guarida con el circuito de aventura. Reservamos La Guarida para lo que es la parte de alojamiento y separamos lo que es la parte de senderos y de circuito de aventura con un nuevo logo, exclusivo del Parque La Guarida. Estamos esperanzados en que la gente venga a conocer, a recorrer, a vivir Villa Serrana de otra manera, luego de haber sumado otro circuito a las actividades de turismo aventura en Lavalleja, que por suerte son cada vez más y son complementarias», manifestó Martín, teniendo en cuenta lo que sucede en Penitente, en Arequita y en la Gruta de Salamanca, en Maldonado, próxima a nuestro departamento, donde hay propuestas de rápel, escalada y tirolesa. «Está bueno seguir sumando actividades de ese tipo para fortalecer la marca de turismo aventura en Lavalleja», puntualizó. Emprender en el Uruguay actual y hacerlo en familia «insume trabajo y dedicación. Contamos con la colaboración de Nahuel, un muchacho de la zona, y de Leticia, que son fundamentales para nosotros. Vivimos en el lugar y siempre estamos pensando en qué más podemos hacer. Lo disfrutamos. Toda mi vida había sido en Montevideo, en una oficina en el centro y sinceramente prefiero estar acá con un pico, abriendo caminos, con un machete que sentado frente a una computadora como lo estuve durante años. Desde hace un tiempo voy a Montevideo como turista, estoy allí unas horas y quiero volver. Visito a la familia, a los amigos, tratando de retornar lo antes posible para continuar desarrollando nuestro emprendimiento familiar», concluyó.