Semanas atrás, en Primera Página Dominical publicamos El síndrome de Burnout en el salón de clases, a partir de una entrevista con el profesor Ramiro Araujo, miembro del Comité Ejecutivo de la Federación Nacional de Profesores de Educación Secundaria, integrante de la Comisión de Asuntos Laborales y responsable de Salud Laboral del sindicato. Hoy profundizamos en la temática con la investigación realizada por Cindy Mels, Solange De Lema y Marta Irigoyen sobre Bienestar docente en Uruguay: una exploración desde la perspectiva de docentes de Educación Primaria y Media.
Este relevamiento se formuló con la participación de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), del Consejo de Formación en Educación y del Plan de Trayectorias Educativas de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y de la Universidad Católica del Uruguay (UCU). En él se plantea un complejo estado de situación sobre lo que viven los docentes uruguayos hoy. Recordemos que el lunes pasado el sindicato de maestros de Montevideo (ADEMU) decidió un paro de 24 horas ante una nueva y lamentable agresión sufrida por una docente.
El estudio comienza por contextualizar y mencionar los antecedentes internacionales, estableciendo valoraciones conceptuales. Luego se centra en las condiciones del trabajo docente desde una mirada cuantitativa, los aspectos socioeconómicos del bienestar docente, los predictores de la satisfacción laboral, el concepto de bienestar docente desde la perspectiva de los docentes, las manifestaciones psicológicas y físicas del malestar docente, las amenazas al bienestar docente y los recursos intervinientes, para cerrar con un capítulo destinado a la síntesis de la investigación y a las recomendaciones de ella emanadas.
El estudio afirma que «entender las condiciones para el bienestar docente implica estudiar el complejo entramado de tareas, roles, desafíos y frustraciones, recursos, vínculos, reconocimiento y equilibrio entre trabajo y vida personal, entre muchas cosas». Para ello se combinó la recolección de datos cuantitativos y cualitativos con el objetivo de «construir una mirada más integral sobre el bienestar docente y sus determinantes».
SOBRECARGA Y ROL SOCIAL
La sobrecarga (cantidad de tareas desproporcionadas a los tiempos disponibles) se asocia con el estrés y la angustia, y «se adjudica, principalmente, a la creciente demanda de tareas administrativas, así como tareas de orden social que recaen sobre los docentes».
La carga social «es percibida con mayor frecuencia por aquellos que trabajan en educación primaria» e implica tareas que apuntan «al aseguramiento de las necesidades básicas de los estudiantes: su alimentación, protección de la violencia y su salud física, entre otros». Si bien se entiende que, formalmente, no son parte de la tarea docente, «su no cumplimiento impide el desempeño adecuado de tareas de enseñanza y promoción de aprendizajes». De esta manera, «el deber hacer» docente «se extiende mucho más allá del rol puramente educativo», a partir de programas socioeducativos en colaboración con el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) y con los espacios de coordinación intersectorial en los cuales participa la ANEP. Por ello se entiende necesario «transparentar, debatir y resolver el rol del sistema educativo como ente ejecutor de políticas de inclusión social en el Uruguay», lo que implica «tomar decisiones claras sobre la asignación de recursos, la incorporación de nuevos roles en los centros educativos, la definición de tareas y también la formación necesaria para generar recursos humanos preparados para abordarlas».
NECESIDADES BÁSICAS
«La falta de recursos materiales y la precariedad de las condiciones de trabajo surgen con gran prevalencia en los relatos de los docentes a la hora de describir los factores que generan una amenaza para su bienestar», afirma la investigación, incluyendo al presupuesto y a su distribución, así como «a recursos menos tangibles, como la disponibilidad del tiempo y la infraestructura adecuada que permite atender a sus necesidades básicas: comer, ir al baño, descansar y equilibrar la dedicación laboral con la vida personal en familia», lo que ha determinado que muchos docentes «reporten problemas digestivos, afectaciones de la columna, la vista o la voz y trastornos de sueño, producto de sus condiciones de trabajo» y que sean altamente frecuentes los casos de «angustia, impotencia y frustración», lo que desemboca, de acuerdo a la información recabada, en el consumo de psicofármacos «como medida para superar dificultades de salud mental».
APOYO INSTITUCIONAL
Los datos de la encuesta revelan que las y los maestros perciben «menos suficientes los apoyos institucionales comparados con sus pares a nivel de educación media», lo que hace que prevalezca «una sensación de soledad y de abandono». A nivel de Secundaria y de UTU, «aunque existen profesionales asignados, su distribución es fragmentada e insuficiente», por lo cual se torna fundamental «repensar la composición básica de los equipos educativos para poder atender a las demandas que se presentan a diario y generar entornos educativos de calidad».
LOS VÍNCULOS Y LA CONEXIÓN SOCIOAFECTIVA
La conexión socioafectiva con el centro «es otro de los principales determinantes de la satisfacción laboral docente», en base a los datos de la encuesta, a partir de lo cual se enfatiza «el papel crucial de los vínculos sociales en el centro educativo en la construcción del bienestar docente», definiéndose como centrales «las nociones del bienestar colectivo (el bienestar de la comunidad educativa como requisito para el propio bienestar) y las ‘ganas’ de ir a trabajar vinculado a la vivencia social». Por consiguiente, la seguridad emocional, construida en base a los vínculos en el centro educativo, «es otro de los ejes centrales identificados por los docentes a la hora de deconstruir lo que ellos entienden por ‘bienestar docente’».
DESPRESTIGIO Y MENSJES DE LOS GRANDES MEDIOS
En educación primaria «hay una mayor percepción de vínculos positivos con estudiantes y familias, mostrando la otra cara del rol social que juegan los y las maestras a nivel de la sociedad», aunque los vínculos positivos y el sentido de pertenencia a una comunidad educativa «resultan más difíciles de lograr cuando un docente se desempeña en varios centros en forma simultánea», lo que debería llevar a «la revisión profunda de los modelos de contratación docente», por cuanto «un sistema educativo que no habilita la formación de vínculos duraderos atenta contra uno de los pilares básicos del bienestar docente y de la calidad educativa».
En la literatura internacional, se observa «una baja gradual del prestigio social de la profesión docente que se debe a factores históricos que remiten a cambios en el mercado laboral, las estructuras societales y los sistemas educativos», cuestión que en Uruguay, entre los docentes, se manifiesta «en un llamado a la dignidad y a la humanización en los debates públicos sobre la profesión docente. Algunos docentes vinculan este desprestigio a los mensajes transmitidos por los medios y las autoridades educativas, cuestionando sus competencias, las faltas en el trabajo, o acentuando las resistencias y paros docentes. Por otro lado, los docentes perciben que a nivel de la sociedad se da por hecho que la vocación del docente y los sacrificios que implican son parte de su rol». En base a experiencias de otros países, «la mejora de las condiciones de trabajo y la formación docente, son clave para adjudicarle mayor dignidad y valoración a la profesión docente».
CONCLUSIONES
El estudio Bienestar docente en Uruguay: una exploración desde la perspectiva de docentes de educación primaria y media revela «una gran sobrecarga laboral en los docentes debido a la acumulación de tareas, sociales y administrativas, para las que no fueron formados y sin que dispongan sobre los tiempos suficientes», percepción que «se agrava a la luz de una falta de roles de apoyo, sobre todo en educación primaria, y el trabajo en un contexto de falta de recursos e infraestructura adecuada que permita atender a las necesidades básicas. Estos factores, junto a una percepción de desprestigio de la profesión a nivel de la sociedad, imponen una firme presión sobre la salud y el bienestar docente».
«Los vínculos sociales -con colegas, estudiantes, familias y directivos- conllevan un potencial sustancial para el bienestar. No obstante, las condiciones de trabajo y formatos de contratación docente (el multiempleo, por ejemplo) obturan la construcción de vínculos duraderos. El bienestar docente es un asunto complejo, pero esencial para asegurar la calidad educativa. Requiere de un abordaje integral», finaliza el estudio que compartimos en la presente edición de Primera Página Dominical.