La Reserva Natural Salus fue noticia a partir del registro de la presencia de un oso hormiguero chico (Tamandua tetradactyla), el cual se suma al hallazgo de otras especies. Para el ingeniero agrónomo Eduardo Méndez Ayala, responsable del lugar desde febrero de 2014, el acontecimiento es motivo de satisfacción y momento propicio para redoblar el trabajo, sobre la base de tres ejes fundamentales: la conservación, la educación y el desarrollo turístico.

Desde lo profesional y, fundamentalmente, desde el plano personal, ¿qué significa para ti la Reserva Natural Salus?

Desde el punto de vista personal, es mi segunda casa. Sin dudas, ha sido un espacio en el cual aplicar conceptos que aprendí desde el punto de vista profesional. Soy ingeniero agrónomo y estudié un posgrado -en 2012 y 2013- sobre Gestión de Áreas Naturales, el cual fue coordinado por lo que era la Dirección Nacional de Medioambiente con la Facultad de Agronomía. En él participaron muchos directores de áreas protegidas del SNAP (Sistema Nacional de Áreas Protegidas) y quienes aún no lo éramos y queríamos ingresar en ese rubro. Partí también de un interés personal cuando hice la carrera de Agronomía, no tanto en cuanto a la parte productiva, sino en la gestión ambiental, acerca de cómo impactaban los procesos productivos en la naturaleza y también en las personas. Desde 2014 estoy aquí (en la Reserva Natural Salus). Ha sido un lugar de práctica profesional increíble, donde se manejan conceptos que tienen que ver desde cuestiones productivas, como la producción ganadera o de pasturas, junto a otras que tienen que ver con la geología del área, con las aguas subterráneas y con las superficiales y con los ecosistemas. También hay una vinculación con aspectos sociales, o sea, con el territorio. En este caso, la Reserva Salus forma parte de algo más grande. Estamos cerca de la ciudad de Minas, hay una vinculación directa y continua, por ejemplo, con barrio La Coronilla, que está cerquita de la reserva, con vecinos que pueden ser productores o con empresas que trabajan la tierra. Para nosotros es fundamental que estén alineados con políticas de conservación que nosotros tenemos. A modo de resumen y en respuesta a tu pregunta, para mí ha sido un lugar de aprendizaje continuo. Hice el grado, luego el posgrado y este es como un doctorado en la práctica, en la gestión de un área protegida que tiene dentro un uso y una producción industrial. Para mí es muy interesante. También es importante que sea como un faro para que otras empresas, para que otros productores que también tienen procesos productivos vinculados a la naturaleza puedan tomarlo como ejemplo, ya sea en un todo o en parte, para generar procesos productivos que sean amigables con el medio ambiente.

 

Eduardo Méndez Ayala
Eduardo Méndez Ayala

A grandes rasgos, ¿qué cambios o períodos trascendentes se han verificado en la reserva desde 2014 al presente?

Situaría la fecha un poco antes. Diría que en 2003 empezaron a realizarse en la reserva algunos proyectos de conservación de la naturaleza, en la conservación de la biodiversidad como tal, a partir de un acuerdo que Salus estableció con la Asociación de Guardaparques y mediante el cual profesionales de la conservación de la naturaleza comenzaron a trabajar en lo que en ese momento era el Parque Salus, el cual tiene una gran historia de aporte a la conservación y hacia la naturaleza. Hay registros profesionales que encontraron nuevas especies en el parque desde principios de siglo, pero bueno, yo situaría en 2003 o en 2004 el inicio de algunos proyectos de conservación a partir de ese impulso y de esa fuerza que tuvieron los guardaparques desde esa fecha para que en 2014 se llegara a un momento cúlmine con el acuerdo con la ong Vida Silvestre Uruguay, donde empezamos a formar parte, en primer lugar, del programa de refugios de Vida Silvestre, que agrupa a refugios, a áreas de protección privada, o sea áreas de privados que tienen voluntad de conservar la naturaleza. Hoy en día el programa de refugios agrupa a 38 predios en todo el país y está presente en casi todos los departamentos. En 2014, cuando nos unimos al programa de refugios, éramos solamente cuatro o cinco. Ese fue un hito, el acuerdo con Vida Silvestre, la membresía, el programa de refugios que es coordinado por la propia ong. En acuerdo con ella se elaboró un plan de manejo con objetivos de conservación de la naturaleza, un plan de manejo para esta área. Mencionar luego el Centro de Interpretación, inaugurado en 2018, otro logro trascendental que requirió de un proceso de discusión interna. El centro está estrechamente vinculado a la importancia que otorgamos a la educación ambiental, ya que se transformó en un lugar donde recibimos a estudiantes escolares y liceales de todo el país. Llueva o truene podemos tener un espacio, un lugar donde apreciar cómo funciona el ciclo del agua, la importancia de la conservación del entorno donde nace el agua para mantenerla pura. Y eso es aplicable a Salus y a otras áreas del país donde hay fuentes de agua desde donde se extrae incluso para el consumo humano. Entonces, el 2018 constituyó otro punto importante. En el Centro de Interpretación también se ve parte de la flora y de la fauna y de los ecosistemas de la reserva. Otros hitos son igualmente interesantes para nosotros, todo lo que tiene que ver con el monitoreo de cámaras trampa que empezó en 2016 y que se fortaleció en 2018 con la llegada de más cámaras y que continúa hasta la fecha. Haberlo podido mantener y ahora, con la visualización de nuevas especies, como el Tamandua tetradactyla, -hormiguero chico-, es realmente trascendente. Sentimos una satisfacción importante porque es información que brinda el sistema de monitoreo de cámaras trampa todo el tiempo, ya que actúan las 24 horas, los 365 días del año. El año pasado, un logro importante que sentimos como el relanzamiento de la reserva, fue la ampliación del área turística y de educación ambiental a través del Parque Familiar, el cual hasta ese momento era un lugar de esparcimiento. Se sumaron espacios en los cuales también podemos hacer educación ambiental, tenemos el Rincón del Explorador con un micro cine donde compartimos algunos videos que tienen relación directa con lo que hacemos en la reserva, desde el ciclo del agua, los ecosistemas, los trabajos que realizamos en gestión del arbolado de las áreas de uso público con Facultad de Agronomía y los humedales. También dentro del Parque Familiar generamos un espacio con senderos interpretativos, donde podemos caminar por el corazón de la reserva, meternos en lugares en los que no había acceso y que muestran los ecosistemas, cómo funciona el ciclo del agua, de dónde surge el agua Salus y qué debemos hacer para conservarla.

Además de la divulgación, se insiste en educar, en la necesidad de un cambio cultural sobre el cuidado del ambiente. ¿Cómo se estimulan esos hábitos y cómo lo asimila la población, sobre todo los más pequeños?

Para nosotros es una cuestión básica. En la reserva tenemos tres ejes. El eje de conservación de la biodiversidad, de la conservación de la naturaleza es el fundamental. La educación ambiental, o sea, cómo lo que hacemos, lo podemos transmitir y otros también nos pueden aportar para esto, es parte del proceso educativo. Y el tercer eje es el turismo, la posibilidad de generar una experiencia que para otros sea memorable, linda, donde tener acceso y contacto con la naturaleza. El tema educativo, para nosotros, es fundamental. La reserva, como tú sabes, conocida como Parque Salus por una cantidad de personas en el Uruguay, es un lugar icónico. Muchos veteranos que vienen hoy, que nos visitan en la actualidad nos dicen: «Yo vine con la escuela hace 40 o 50 años». Para nosotros es un valioso punto de partida, porque desde siempre se recibió a escolares y a liceales de todo el país. De nuestra parte intentamos fortalecer el lugar a partir del Centro de Interpretación, con el Rincón del Explorador, con los nuevos senderos interpretativos, con un nuevo esquema de visitas, donde registramos a la gente, a los estudiantes, preparamos las visitas guiadas con las maestras, con los coordinadores de los grupos, porque para nosotros la educación ambiental es fundamental. Dentro de las visitas guiadas, una de las cosas fundamentales es que los chicos entiendan que también pueden hacer conservación. En las charlas con los guardaparques, en el mano a mano con ellos, se incluyen cuestiones prácticas: Cómo podemos gestionar nuestros residuos, no dejarlos en la naturaleza, qué pasa con esos residuos si quedan en la naturaleza, porque a veces quedan en el tracto digestivo de los animales. En definitiva, cómo podemos influir como niños o como adultos en la conservación de la naturaleza, donde los guardaparques transmiten conocimientos en un lenguaje sencillo acerca de qué podemos hacer para conservar la naturaleza, cuestiones que una vez que los chicos asimilan transmiten a sus padres. De esa forma, intentamos fomentar pequeñas acciones que tienen un efecto positivo comprobado en la conservación. El año pasado recibimos a 7.550 chicos de todo el país, más del 85% de escuelas públicas. La visita es totalmente gratuita. Y nos siguen visitando. Este año vamos a andar más o menos en ese registro o quizás un poquito más, lo que nos estimula a seguir trabajando como lo hacemos.

 

Un Tamandua tetradactyla visitando la Reserva
Un Tamandua tetradactyla visitando la Reserva

UN HABITANTE ILUSTRE

Recientemente, se verificó un registro singular dentro de la reserva. ¿De qué especie se trata?

Efectivamente, tuvimos el registro del Tamandua tetradactyla. Para nosotros también fue un hito, sumado a que en 2020 tuvimos el registro, por primera vez, de un tatú rabo molle, algo no tan promocionado como sí pasó en este caso. Se trata de registros nuevos de especies que están en el límite de su distribución sur. Es una responsabilidad grande, junto con una enorme satisfacción, porque cuando se aprecia a estas especies en el área, significa que se trata de un espacio que ellas eligen para estar y transcurrir parte de sus vidas. En el caso del Tamandua tetradactyla, se mueve por áreas de pastizal, matorral y monte. El registro que encontramos en una de las cámaras trampa fue en el monte y tenemos la esperanza que el registro se repita en los próximos meses. A principios de mes levantaremos nuevamente la información de las cámaras. Estamos expectantes porque más importante que el primer registro más aún lo son los siguientes, ya que dan la pauta de que el área está siendo gestionada de buena manera para que los ecosistemas y el hábitat de esas especies se mantengan y ellas eligen este lugar. Estos registros nos dan la pauta del éxito de algunas políticas de conservación. Son una motivación muy grande para nosotros, para el equipo de trabajo, para mí, para los guardaparques, incluso para la gente que trabaja en Salus, en la producción, porque están trabajando en una empresa que cuida la naturaleza y eso es valorado tanto por quienes estamos más en contacto con la naturaleza como por quienes están en contacto con la producción industrial. Estas experiencias exitosas hacen que otras personas que quizás no están vinculadas, que viven en Minas o en el entorno, aprecien la importancia y entiendan la trascendencia de conservar la naturaleza. El Tamandua tetradactyla no es de Salus, es de la naturaleza. Pertenece a la naturaleza y por eso esto nos exige una responsabilidad grande: seguir trabajando en conservación, en convencer a quienes aún no están convencidos, con los vecinos, para que este hábitat que intentamos conservar sea cada vez mayor.