En más de una ocasión, la ciudadanía laudó que la industria cementera estatal continuara en manos de ANCAP. En el período anterior, las autoridades del ramo convocaron a privados a una licitación para la explotación productiva de sus canteras. El proceso fue declarado desierto ante la ausencia de oferentes. La lucha de los trabajadores volvió a ser fundamental para mantener a esta industria en la órbita estatal. Autoridades nacionales han anunciado un nuevo plan de inversiones que busca terminar con el déficit y concretar inversiones históricamente reclamadas por los trabajadores.

NUEVO IMPULSO

En las últimas horas se informó que ANCAP concentrará la producción de clínker en la planta de Minas y que redefinirá el rol de la planta de Paysandú a partir de inversiones por US$ 26 millones en los próximos tres años, enfocadas en forma exclusiva en el mercado local. Este plan fue presentado por la presidenta de ANCAP, ingeniera Cecilia San Román, en la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados. La operativa se concentrará en la planta Minas, más allá de que la molienda también continuará efectuándose en Paysandú. La planta de nuestra ciudad es la de mayor capacidad y la única capaz de abastecer la totalidad del mercado actual de ANCAP (entre 252 y 279 mil toneladas anuales, con potencial de alcanzar entre 280 y 350 mil toneladas según los días de operación).

Para 2026, se proyecta una inversión de US$5 millones, dentro de un presupuesto global de inversiones de ANCAP estimado en US$ 40 millones para ese año. En el segundo y tercer año se prevén inversiones de US$12 millones en cada período para mantener las instalaciones en condiciones mínimas de operación y asegurar la continuidad del negocio. Ante este anuncio, la ministra de Industria, Energía y Minería, doctora Fernanda Cardona, confirmó que sobre el tema se avanzará en la correspondiente negociación con la Federación ANCAP (FANCAP), conformándose un grupo de seguimiento de este plan de acción, considerándolo como una unidad de negocios que no incluye el cierre de plantas.

Explicó que el asunto es analizado también a nivel del Congreso de Intendentes, donde serán planteados los ejes transversales de trabajo con la industria del portland, que tienen que ver con compras y con obras públicas, con metas para el 2026, para el quinquenio y a 15 años.

Lo anunciado por las autoridades actuales se opone a los intentos privatizadores del pasado. Por ello, es saludable repasar el compromiso de los trabajadores organizados en defensa de la industria estatal. Mojón ineludible fue la consulta popular de 1992 sobre el futuro de las empresas públicas: la ciudadanía decidió claramente que siguieran dentro del Estado y que los procesos privatizadores fueran abortados.

La decisión fue rotundamente ratificada el 7 de diciembre de 2003: el 62% de la ciudadanía se pronunció en el mismo sentido de 1992. En Lavalleja, con una planta de producción de portland de ANCAP, el triunfo fue de los impulsores de las privatizaciones.

 

Hugo De Mello, José D'Elía y Ariel Núñez en el segundo encuentro del portland, realizado en Minas
Hugo De Mello, José D'Elía y Ariel Núñez en el segundo encuentro del portland, realizado en Minas

LA ÚLTIMA REFORMA

Los trabajadores organizados en la Federación ANCAP, históricamente han realizado aportes a efectos de mejorar la producción, optimizarla y reducir costos para hacer que la industria sea rentable. Las decisiones, por supuesto, no corresponden al sindicato sino a quienes gestionan la empresa, representantes de los partidos políticos que han gobernado el país.

Fue a impulso de los trabajadores que en agosto de 2014 se inauguró en la planta Minas de ANCAP la última gran reforma. Autoridades nacionales y departamentales participaron de aquel acto presidido por el Primer Mandatario, José Mujica, acompañado en el estrado por la anfitriona, la intendenta departamental de Lavalleja, doctora Adriana Peña, el ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, autoridades y técnicos de ANCAP y representantes de la Federación ANCAP.

Concluido el acto, entrevistábamos al dirigente de FANCAP Ariel Núñez. «Sueño cumplido. Sueño que tiene varias aristas. En primer lugar, fuimos capaces de revertir una situación que era casi imposible de revertir, porque fuimos capaces de encontrar en el camino a un amigo de la vida como el ‘Chango’ Hugo De Mello. Fuimos capaces de escucharlo, de recibir sus cristales cuando nos los prestó y nos indicó dónde estaba la luz», declaraba Núñez-

CARPA Y CARAVANA

Ante una nueva embestida privatizadora, los trabajadores organizados volvieron a movilizarse en defensa de la industria estatal del portland. Desde la dirección de la empresa se planteó un proceso licitatorio, se establecieron los pliegos, los cuales fueron adquiridos por eventuales inversores, quienes finalmente no presentaron propuesta alguna, por lo cual, a partir de la lucha de los trabajadores, el proceso fue declarado desierto.

El 27 de junio de 2023, al cumplirse el cincuentenario del golpe de Estado y del inicio de la Huelga General, la Federación ANCAP instaló una carpa en plaza Primero de Mayo, frente al Palacio Legislativo, en rechazo a la privatización de la industria cementera. En Minas se instaló un grupo en apoyo a los trabajadores sindicalizados y hubo una masiva caravana que recorrió la ciudad, con un acto final en plaza Libertad.

LA PLANTA DE PORTLAND DE ANCAP EN NUESTRA CIUDAD

En la década del ’50, el consumo de portland se incrementó considerablemente. Las importaciones sufrieron un aumento significativo para satisfacer las carencias del mercado interno. Para evitar este drenaje de divisas, se resolvió dar cumplimiento a la Ley de Creación del ente que preveía en el art. 3, inciso L.: “Instalar las fábricas de portland y productos afines para proveer la realización de obras públicas. Estas fábricas se ubicarán en sitios estratégicos en relación con las materias primas y con la circulación de los productos”. Se realizaron diversos reconocimientos geográficos, resultando las zonas de Maldonado y Lavalleja de mejor calidad calcárea. En el año 1939 se realizó un estudio por el ingeniero Amílcar Peluffo -“Trabajo sobre Cemento Portland”-, presentado para optar a una beca de la Facultad de Ingeniería que otorgaba ANCAP a la misma, que tras un análisis detallado de las condiciones geográficas y geológicas aconsejaba la instalación de la fábrica en las tierras de Lavalleja y Maldonado. Se llamó a licitación pública en 1952 para construir una fábrica de cemento portland con una capacidad de producción de 300 toneladas diarias. Se presentaron 14 propuestas (Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia y Japón). Se optó por la firma F. L. Smidth, de Dinamarca. El Poder Ejecutivo, por la resolución del 26 de noviembre de 1953, autorizó a ANCAP para contratar directamente con dicha firma. Con el fin de hacer frente a la erogación millonaria que significaba una obra de estas características, se solicitó la ampliación en $19:000.000 del capital legal del ente, la que fue autorizada por Ley del 29 de junio de 1953. El proyecto de la fábrica fue pensado con la suficiente previsión como para que pudiera duplicar la producción, aunque comenzó con una capacidad de elaboración de 300 toneladas de cemento por día. Las tierras adquiridas para el emplazamiento de la fábrica eran 121 hectáreas que, sumadas a las 50 hectáreas de canteras de materia prima, totalizaban 171 hectáreas. La piedra fundamental fue colocada el 16 de octubre de 1954. Veinte meses después, el 25 de junio de 1956, entró en funcionamiento y se inauguró oficialmente el 15 de octubre de 1956, coincidente con el 25º aniversario de la creación del ente. El 18 de agosto del mismo año salió hacia Montevideo el primer cargamento transportando 6.000 bolsas de cemento destinado al consumo nacional. El montaje de la maquinaria fue realizado por personal de ANCAP con supervisión de la firma proveedora, a cuyo efecto se destacó en Minas a dos ingenieros daneses. La construcción de la fábrica empleó a más de 700 obreros, entre personal de ANCAP y de los contratistas. La producción nominal de la fábrica era de 90.000 toneladas anuales al comienzo, pero ya se preveía llegar en un corto plazo a 110.000 toneladas anuales. Desde 1957 se hizo innecesaria la importación de cemento portland. Esto significaba un ahorro de divisas de unos 2.000.000 de dólares por año. Era más de lo que se pagó, por una sola vez, por todos los equipos y maquinarias que se importaron de Dinamarca. Uruguay ingresó al mercado internacional de portland como exportador a partir del incremento de la producción en la fábrica que cubría las necesidades del consumo interno y permitía un excedente exportable. Este nuevo rubro exportable entró en el mercado regional de Paraguay y Brasil. Así, se embarcaron en 1958 con destino a Paraguay 30.000 bolsas de cemento portland, un total de 1.500 toneladas.