En el acto en Plaza Libertad, realizado al final de la marcha por el Día Internacional de la Mujer, en representación del Plenario Intersindical de Lavalleja dieron lectura a la proclama del 8M del PIT CNT, a nivel nacional, Karina Núñez y Carolina Nieves por ADEOM Lavalleja y Ana Caballero por ADES Minas.
PROCLAMA NACIONAL
Secretaría de Género – PIT-CNT Proclama 8 de marzo – 2026
Compañeras, compañeros y compañeres:
Este 8 de Marzo nos encontrará en las calles en un tiempo de disputas profundas.
Se disputan sentidos, derechos, y el rumbo de nuestras sociedades. Nada está asegurado. Y da la sensación de que lo conquistado siempre puede retroceder si no lo defendemos.
Marcharemos porque la historia nos enseñó que los avances en derechos y, sobre todo, en derechos de las mujeres y de las diversidades, hay que defenderlos todos los días, ya que basta con una crisis política, económica o social para que vuelvan a ser cuestionados.
Lo haremos porque sabemos que el silencio favorece a quienes concentran el poder.
Nos movilizamos porque entendemos que la democracia no es una palabra vacía: es participación real, es organización popular, es presencia activa en el espacio público.
Marchamos no solo por lo que sucede en nuestro país. Miramos el mundo y nuestra región y reconocemos un escenario atravesado por guerras, bloqueos económicos, endeudamiento, saqueo de bienes comunes y discursos que intentan legitimar la violencia en nombre de supuestas libertades.
Por eso afirmamos con claridad: nuestro feminismo es de clase, antirracista, anticapitalista y antiimperialista.
Antiimperialista porque rechazamos toda forma de dominación que someta a los pueblos a intereses ajenos, vulnerando su soberanía y su derecho a decidir su propio destino.
Porque sabemos que las mujeres y las infancias son quienes padecen con mayor crudeza las consecuencias de las guerras, los saqueos, las sanciones y las intervenciones, y no aceptamos que los derechos sean utilizados como excusa para justificar agresiones militares o presiones económicas que profundizan el sufrimiento de los pueblos.
Sostenemos que la verdadera emancipación solo puede construirse desde la justicia social, la autodeterminación y la paz; nunca sobre la destrucción, el saqueo ni la subordinación de nuestros cuerpos ni de nuestros territorios.
La soberanía de los pueblos es una condición para la justicia social y ambiental.
Sin capacidad de decidir sobre nuestros bienes, nuestra producción y nuestras políticas públicas, no hay igualdad posible.
La dependencia económica siempre termina impactando con mayor dureza a las mujeres trabajadoras.
Nuestro compromiso es internacionalista. Nos solidarizamos con quienes resisten agresiones externas, con quienes defienden su territorio, con quienes sostienen la vida en medio de conflictos que no eligieron.
No somos ni seremos neutrales ante las injusticias ni ante la guerra.
Sabemos que la neutralidad, en contextos de dominación, suele favorecer al más fuerte.
Por eso reafirmamos: siempre estaremos del lado de la paz con justicia social, del lado de la autodeterminación de nuestros pueblos y de la dignidad como principio irrenunciable.
Compañeras:
La desigualdad que vivimos no es un accidente.
Es consecuencia de un modelo que organiza la economía en función de la acumulación y no de la vida. En ese esquema, el trabajo de las mujeres ha sido históricamente invisibilizado y subvalorado. La colonización ha perpetrado la desigualdad, ha vulnerado nuestros derechos y ha utilizado nuestra necesidad en pro de la producción; han instalado en nuestro sistema político la dependencia de la inversión extranjera, rifando el futuro de nuestro país a deseos de los extranjeros.
Queremos cuencas de agua sanas, escuelas que cursen sin ser fumigadas con agrotóxicos, queremos que la fauna y la flora sean respetadas, sin ellas no hay humanidad posible.
Hoy participamos masivamente en el mercado laboral, pero la sobrecarga persiste.
Cumplimos jornadas remuneradas y luego continuamos con responsabilidades domésticas y de cuidados. Esa doble presencia impacta en nuestros ingresos, en nuestras trayectorias laborales y en nuestra autonomía económica.
La brecha salarial sigue siendo una realidad. La concentración de mujeres en los sectores peor pagados también. La informalidad golpea con mayor fuerza a quienes sostienen hogares monoparentales.
Y en cada crisis económica, somos las primeras en asumir el ajuste. Por eso sostenemos que discutir la distribución de la riqueza es central para nosotras
Se trata de reconocer que la concentración patrimonial extrema convive con situaciones de pobreza que afectan especialmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Plantear que el 1% más rico debe contribuir más no es un capricho: es una definición política de justicia fiscal y justicia social, ya que estamos convencidas de que ambas van de la mano.
Se hace urgente que los presupuestos tengan perspectiva de género. Necesitamos políticas que garanticen la autonomía económica de las mujeres y las diversidades. Que se respeten los cupos en el acceso a puestos laborales para personas con discapacidad, afrodescendientes y personas trans.
Compañeras trabajadoras: El movimiento obrero uruguayo tiene una trayectoria histórica de lucha y unidad, y este año, en el mes de octubre, celebraremos los 60 años de la Unidad de la
CNT.
Este 8M nos encuentra organizadas y proyectando. Nos reuniremos en nuestra casa sindical para construir una agenda colectiva en el Encuentro Nacional de Mujeres y Diversidades Sindicalistas.
Ese espacio será un espacio de autoconstrucción política: forma parte de una estrategia para transversalizar la perspectiva de género en cada sindicato y sector de actividad. Incorporar cláusulas de cuidados en los convenios, promover licencias equitativas, garantizar protocolos frente al acoso y la violencia laboral, e impulsar la formación en igualdad: todo eso es acción sindical concreta.
Este 8 de Marzo reafirmamos que la transformación requiere organización sostenida. No creemos en soluciones individuales frente a problemas estructurales. La historia demuestra que los cambios profundos nacen de la acción colectiva.
Reivindicamos un feminismo popular, arraigado en el movimiento obrero, comprometido con la paz y la defensa de los derechos humanos en todas partes.
No nos mueve el odio. Nos mueve la certeza de que la dignidad no se negocia.
Nos mueve la experiencia acumulada de lucha.
Nos mueve que un mundo mejor sea posible sin dejar a nadie atrás.
Hoy reafirmamos nuestras banderas: Por autonomía económica.
Por condiciones laborales justas.
Por políticas públicas con financiamiento suficiente.
Por igualdad real en los espacios de decisión.
Por erradicar todas las formas de violencia.
Por la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.
Por la democracia con participación popular.
Este 8M es memoria de quienes resistieron, es presente de organización y compromiso con el futuro.
Seguiremos construyendo en cada sindicato, en cada barrio y en cada espacio colectivo.
Porque cuando las mujeres y las diversidades trabajadoras se organizan, amplían los límites de lo posible.
¡Arriba las mujeres y las diversidades sindicalistas! ¡8 de Marzo en las calles, por justicia social y por soberanía de los pueblos!