En la Junta Departamental de Lavalleja se abordó el tema “Prevención del suicidio” en sesión extraordinaria el lunes, a cargo del Grupo de Comprensión y Prevención de la Conducta Suicida y el Programa de Salud Mental del Hospital de Clínicas – Ciencias Sociales, a cargo de la psicóloga Catalina Barría y del sociólogo Agustín Zabala.

SENSIBILIDAD

El presidente de la Junta Mauro Álvarez (Frente Amplio, FA) abrió la sesión con ese único punto del orden del día, agradeciendo y dando la bienvenida a los expositores. Dijo que acompañaban el tratamiento de la exposición la trabajadora social Olga Urizar a cargo de la coordinación técnica del Plan Departamental de Salud Mental de Lavalleja y la directora Departamental de Salud, la doctora María Rita López. Álvarez puntualizó que la JDL “tomó por resolución unánime tratar este tipo de asuntos y algo tan sensible para nuestras comunidades como es la prevención de suicidio, por lo tanto estamos sumamente agradecidos y agradecidas de la presencia de ustedes”.

EN TERRITORIO

Agustín Zavala señaló que “para nosotros es muy importante la participación y la discusión en territorio con personas que atraviesan estos dolores y sufrimientos. Lavalleja atraviesa esas situaciones, pero no es nuevo. Agradecemos la oportunidad de venir acá y conversar sobre lo que estudiamos y trabajamos, como son las intervenciones en territorio, para sobrellevar momentos muy duros y de mucho dolor.

ALGUIEN CERCANO

Es muy alta la tasa de suicidios en Uruguay, por lo que es muy probable que conozcamos a alguien -allegado, familiar, amigo o gente que conoce gente- que haya tomado la decisión de quitarse la vida. Desde la Facultad de Ciencias Sociales, con Catalina Barría y otros integrantes del equipo, trabajamos en dos lugares que se complementan, que es el Programa Salud Mental del Hospital de Clínicas y el Grupo de Comprensión y Prevención de la Conducta Suicida, que trabaja desde hace casi 15 años, sobre todo investigando las causas que tienen que ver con el suicidio y las formas de prevención. Hace un par de años venimos poniendo sobre la mesa el tema de la posvención que atiende lo que sucede después de un suicidio. ¿Qué pasa con esa comunidad, con ese grupo social que queda roto y destrozado, con un montón de emociones que no logran ser comunicadas, porque la sociedad muchas veces tampoco permite que estas emociones dolorosas se pongan en conversación con el otro?”.

CÓMO… QUÉ

Zabala mostró materiales “donde se dan recomendaciones para actuar ante situaciones de riesgo suicida, cómo hablar, qué no decir o qué decir, qué y cómo acompañar. Otro material es con claves para acompañar el duelo por suicidio, que es particular a cualquier otro duelo, porque la muerte por suicidio es de ruptura, de quiebre de un montón de cosas”.

CIFRAS ESTABLES

Agradecemos a la Junta también porque hace unas semanas estuvimos aquí trabajando con referentes de instituciones sociales y culturales para empezar a caminar un camino de trabajo comunitario. Es verdad que Uruguay atraviesa estas cifras altísimas de hace muchos años y se viene trabajando, como es mentira que no se ha venido haciendo cosas. Una de las presentaciones que traemos enumera un montón de ítems de políticas y de planes de salud mental implementados desde hace 30, 20, 15 años, pero lamentablemente las cifras siguen creciendo. La pregunta es: ¿Qué podemos cambiar para cambiar la pisada? ¿Qué cosas estructurales de la sociedad uruguaya hacen que los individuos suframos tanto que tomemos la decisión de matarnos? Tenemos que preguntarnos por qué sufrimos tanto”.

¿FELICIDAD?

Refiriéndose a una frase que estaba en la pantalla del proyector Zabala dijo: “Quiero comentar solamente una de las frases que está ahí: ‘Que se haya puesto de moda la felicidad es catastrófico, porque se está diciendo a cada uno que piense en su felicidad psicológica y se rompa la relación de la felicidad con la justicia, con la ética y con la felicidad pública’. No somos individuos aislados que estamos en nuestra casa, en nuestro teléfono y no tenemos ningún tipo de relación con el que está al lado, con nuestra familia, con nuestra comunidad, con nuestro barrio, con nuestro partido político, con nuestro sindicato. No somos individuos solos que estamos en están en sociedad. Somos individuos dentro de un marco que en general tiene que ver con las relaciones, con la comunidad y con la sociedad que es la matriz de lo que nos vamos a producir. No es que nosotros -que quizás es un poco humano el pecar de soberbia dice ‘yo soy yo, soy uno’. En realidad no, hay un montón de gente igual a los otros, que pasa por situaciones muy parecidas a nosotros y que sufre las consecuencias igual que nosotros. Y el individuo ahí está, es un efecto o un subproducto no unidireccional, porque nos relacionamos con eso, nos hacemos sociedad, pero también la sociedad nos hace a nosotros”.

SOCIEDADES

Zabala reflexionó que “tratamos de enmarcar esta discusión en un desarrollo de las sociedades, que después de la modernidad se cayó el mundo, no tenemos de dónde agarrarnos. Podríamos resumir así: se cayó la familia, se cayó el Estado, las instituciones, los partidos políticos cada vez más pierden representatividad, la ciudadanía mira a los partidos políticos, a los sindicatos con recelo, con desconfianza. Se favorece la percepción individual de que cada uno debe ser responsable de sus logros y eso es muy importante para todos y ahí aparece lo que comentaba de principio: uno no es solo uno y los dolores que padece y la solución a esos dolores no son la responsabilidad de salir adelante. Existe un cambio filosófico de cómo se desarrollan los problemas. El poder de intentar comprender las cosas que nos pasan en una sociedad de reacción e intención. Hoy tenemos algún tipo de angustia, de miedo, de tristeza y muchas veces tendemos de medicalizar, llevar eso a ‘dame una pastilla y con esto salgo rápido y vamos a lo próximo’, que muchas veces es seguir trabajando o sea seguir en esa rosca que te llevó a ese momento. La lógica del bienestar sustituyó a la de la curación. ‘Dame una pastilla rápido para curarme y poder seguir’, esa lógica refuerza los principios utilitaristas de la eficacia y maximizar los beneficios personales”.

ECONOMÍA

Más adelante Zabala dijo que “todo esto produce la extensión y la clave del campo de la economía. La economía está por todos lados. Hay una economía de todo, una economía de hogar, de sentimientos, de la emoción. Hay un mandato de productividad, de dar respuesta a lo exigido. Acá podemos empezar a ensayar sobre quiénes recae ese mandato de productividad, esa necesidad de dar respuesta a lo exigido, que tiene un correlato con las tasas de suicidio, sean mayoritarios en hombres o en mujeres. Sobre qué mandatos recaen sobre los hombres, cuáles sobre las mujeres y por qué los hombres se matan más que las mujeres. Son preguntas para empezar a pensar y preguntarse”.

FENÓMENO COMPLEJO

La psicóloga Catalina Barría señaló que “Agustín expresó lo que tiene que ver con componentes de la matriz social. Nosotros quienes pensamos tratar de comprender el suicidio no es inseparable de entender que el suicidio se da en el marco de una sociedad que empuja a diferentes procesos. Desde ese lugar es que nosotros nos paramos, nos posicionamos para comprender la conducta suicida que no solamente tiene que ver con esta estructura. La conducta suicida en sí es un fenómeno muy complejo, es multicausal, no responde a una causa única. Sí existen precipitantes para el desarrollo de la conducta suicida, no se puede hacer una especie de reduccionismo del fenómeno. Hay muchos mitos también arraigados sobre la conducta suicida que en ocasiones nos hacen tener correlación directa, así como otras correlaciones como, por ejemplo, todo quien se suicida tiene una enfermedad mental, lo que va a seguir reproduciendo el estigma contra quienes padecen enfermedades de salud mental. Hay personas que tienen problemas de salud mental que no se suicidan. Hacer una relación unicausal genera una complejidad no solo en la comprensión, sino que también en el abordaje, que impacta en las familias, las comunidades, los territorios donde ocurren los suicidios”.

EL IMPACTO

Hay momentos clásicos en los que se aborda la intervención de la conducta suicida desde la prevención y la intervención específica, le vamos a sumar un tercer momento que es el de la posvención, que tiene que ver con todas las acciones que vamos a realizar posterior a un suicidio. El impacto del suicidio en la familia y en las comunidades es grande, tiene una fuerza social enorme, porque genera emociones sociales como la culpa, la vergüenza ante una sociedad que juzga y culpabiliza el fenómeno, pero también a las familias que estigmatizamos, que tenemos este tipo de muertes en un lugar tabú que nos impide conversar sobre ellas. (…) Hay suicidios que se pueden prevenir y creer en la prevención es también un posicionamiento político, no político partidario, sino que cómo nosotros entendemos los fenómenos sociales y es ahí donde también empiezan las invitaciones que podamos hacer en los distintos espacios y territorios en los que habitemos”.

DUELO

Lo que tiene que ver con el duelo por suicidio a nivel mundial se viene estudiando hace bastante tiempo y Latinoamérica empieza a tomar un poquito más de fuerza. Edwin S. Schneidman, el padre de la suicidología moderna, decía que el impacto de las muertes por suicidio es expansivo, es como un tsunami. Porque no hablamos de que hay familias o seis personas en duelo, estamos hablando de comunidad y porqué no, en un país como Uruguay, hay una sociedad entera afectada porque todos conocemos a alguien que murió por suicidio. Los momentos del proceso requieren actores diferenciales en una intervención ante una crisis suicida y sería un poco ingenuo que yo diga, que la comunidad tiene un rol importante o muy importante, porque en la intervención están llamados quienes tienen la especialización para hacer eso, psicólogos y psiquiatras, lo que no quiere decir que en los otros momentos las comunidades, los territorios y otras profesiones también puedan estar convocadas”.

PENSAR

Hay datos de la Organización Mundial de la Salud, donde derribamos la idea de que el suicidio está aumentando en el mundo, entonces la tendencia uruguaya no importa, vamos en línea con el mundo. Eso es un error porque es la única región del mundo en la que han aumentado los suicidios. Es una invitación a pensar qué ocurre y ahí entra lo que tiene que ver con las determinantes sociales, no solo de la salud, sino de nuestras condiciones de vida, que nos hacen preguntarnos por qué estamos sufriendo de la forma en que sufrimos y por qué ese sufrimiento podría terminar en un suicidio. Las tres causas de muertes externas que existen en nuestro país son el suicidio, el homicidio y los siniestros de tránsito, comparten la misma categoría epidemiológica. El suicidio presenta casi el doble de las tasas de las otras causas de muerte. ¿Cuáles son nuestras políticas en prevención de la conducta suicida? En el caso de Lavalleja, ¿qué pasa cuando van cuatro, cinco, seis suicidios? Estamos todos asustados, preocupados, tristes, no sabemos qué hacer, eso genera el suicidio y ese impacto genera narrativas sociales que son muy complejas y que también se tejen en el entramado donde estamos sufriendo. Sufriendo porque estamos perdiendo a vecinos, compañeros, gurises. Venimos a pensar en el impacto de estas muertes, no quedarnos solamente en el dato, quedarnos en las regiones suicidas de Uruguay cuando sabemos que por nuestra cantidad de personas, dos o tres casos más al año, mueve muchísimo más las tasas, más que en otros lugares donde tenemos poblaciones un poco más extensas.

¿Por qué no preguntarse si eso tiene algo que ver con todo lo que nos pasa? Solamente para apuntar eso”.

MUCHAS VOCES

Fueron más de tres horas y media de exposición e intercambio, donde la directora Departamental de Salud María Rita López, la trabajadora social Olga Urizar a cargo de la coordinación técnica del Plan Departamental de Salud Mental de Lavalleja, y como los ediles dieron sus posiciones y pensamientos sobre el suicidio.