La nobleza de la madera, en Villa Serrana, se combina en forma armoniosa con el espíritu de su mentor, el arquitecto Julio Vilamajó, más allá de que la inspiración de estas construcciones se sitúe a miles de kilómetros de distancia, en Japón. Se trata de una línea de viviendas (Gassho) prefabricadas y desarrolladas por el Estudio Eliseo Cabrera & asociados y La Casa Uruguaya.
El profesional es socio fundador de la Cámara Solar del Uruguay, asesor de acondicionamiento natural del estudio Baptista + Baptista + Flora en el concurso ganador para la nueva sede del Banco de la República Oriental del Uruguay y director del Estudio Eliseo Cabrera & asociados. Cuenta con diploma de Especialización en Diseño, Cálculo y Construcción de Estructuras de Madera (Universidad ORT, Uruguay) y es coordinador académico del Diploma de Especialización en Arquitectura Sostenible y docente de Acondicionamiento Térmico y Energías Renovables de la Facultad de Arquitectura de la Universidad ORT Uruguay.
INSPIRACIÓN JAPONESA
Especialista en arquitectura sostenible, hace diez años fundó La Casa Uruguaya, luego de ganar un concurso internacional en el cual participaron representantes de España, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Periódicamente realiza viajes al exterior (el año próximo Malasia y Singapur serán los destinos). En 2025 visitó Japón con motivo de una exposición que se realiza cada cinco años, oportunidad en la cual «conocí estas cabañas, denominadas Gassho (término que en idioma japonés refiere a la posición de las manos cuando la persona reza), que utilizan con uniones muy complejas de piezas cortadas», por lo cual, para adaptarlas a las posibilidades de nuestro medio, «se efectuó un diseño estructural de estas cabañas y se procuró un proceso que fuera de rápido montaje y de fácil traslado», lo cual facilita el acceso a zonas de las características de Villa Serrana, donde se desarrollan varios proyectos de estas características.
EN VILLA SERRANA
Para el arquitecto Eliseo Cabrera, Villa Serrana tiene «una cantidad de terrenos interesantes y muy lindos, pero en los que es difícil construir de forma tradicional debido al traslado de los materiales», entre otras razones. Frente a esa situación, el sistema Gassho permite «gestionar eficientemente la construcción» ya que las cabañas «se arman de manera rápida y las terminaciones se hacen en forma tradicional. Hay rapidez en el montaje de la casa», lo que repercute notoriamente en el costo (desde US$ 34.300, precio lanzamiento) de cada construcción, contándose con el respaldo de un equipo técnico detrás de cada proyecto.
Hasta el momento, se han comercializado seis casas de estas características en diferentes puntos del país a partir de este precio promocional, el cual posteriormente se verá incrementado en alrededor del 15%, incluyendo el registro de obra en BPS (Banco de Previsión Social) y los aportes correspondientes.
«Es una construcción ideal para Villa Serrana, para Aguas Blancas, Marco de los Reyes, Aiguá y, en general, para la zona de sierras de nuestro país», afirmó nuestro entrevistado.
PROCESO
La empresa cuenta con un taller dispuesto en Montevideo y dedicado al prefabricado. Todos los insumos, de existir en ese momento en el mercado, son adquiridos en Uruguay, fundamentalmente la madera (pino) que es secada al horno, «lo que hace que los resultados finales sean tan interesantes», acotó.
Las cabañas se fabrican en grupos de tres unidades a efectos de optimizar los costos durante dicha etapa. Los tableros contrachapados también son fabricados en el país. En cuanto al diseño de las cabañas, están dispuestas variaciones que son analizadas con los clientes. Eso es posible a partir del equipo técnico con el que cuenta la empresa, brindando una alternativa con mayor confort y calidad frente a las populares casas contenedor.
«Es un producto que se adapta muy bien a las características del Uruguay», puntualizó, en referencia a las condiciones climáticas reinantes, originándose dentro de las cabañas un ambiente adaptado a cada estación y por ende disfrutable durante todo el año.
El modelo inicial ofrece 35 m2 totales, con 25 m2 cerrados, un amplio porche techado y una guardilla de aproximadamente 20 metros cuadrados que puede utilizarse como dormitorio o espacio de guardado. Incluye baño completo, kitchenette y área de estar.
El público objetivo es amplio. Desde personas que ya poseen un terreno y buscan una vivienda compacta, hasta emprendimientos turísticos que quieran sumar capacidad de alojamiento sin embarcarse en obras tradicionales de larga duración.
ARQUITECTURA SOSTENIBLE
En términos más generales, consultamos al arquitecto Eliseo Cabrera acerca del desarrollo actual de la arquitectura sostenible en nuestro país. Reconoció que «nos falta mucho en la parte cultural» como para avanzar sobre el tema, ya que «tenemos una cultura muy aferrada al uso del cemento portland, del ladrillo; está bien, la piedra es sostenible, el cemento portland es un material de construcción fantástico, pero si nos comparamos con países con un mayor desarrollo, en ese sentido no estamos bien posicionados».
Si bien reconoció avances durante la última década, lo que hace que haya «dejado de verse como algo de nicho» para empezar a «consolidarse como una alternativa real», producto de que «hay más confianza, más proyectos realizados y un mercado que está empezando a cambiar», recordó lo sucedido en Uruguay en la década del ’80, cuando «se comercializaban casas de madera muy baratas y de baja calidad», construcciones que «requerían un mantenimiento extraordinario y que terminaban desarmándose o estropeándose. Eso generó un lógico miedo en este tipo de viviendas, pero en la actualidad se trabaja de un modo muy diferente, lo que hace que los trabajos sean garantidos en el tiempo»
«La madera es un material sostenible», a diferencia de lo que ocurre con el metal y con el portland, donde «el consumo de energía que se necesita para transformarlos en algo útil para la construcción es muy elevado», al tener que emplearse «cantidades muy grandes de energía para lograr el material, más allá de que es excelente». En cambio, con la madera, «la máquina va a cortar el árbol, lo carga en un camión y después se emplean herramientas de transformación mecánica como la sierra y el cepillo, los cuales consumen muy poca energía en comparación con otros materiales».
CONTACTO
Instagram: @lacasauruguaya
CASAS ESTILO GASSHO
En Japón, las tradicionales casas de campo están construidas al estilo gassho o de “manos en oración”. El término refiere a cómo la forma triangular de los techos inclinados se asemeja a dos manos juntas orando. En una de este estilo, los hastiales o secciones triangulares de las paredes entre los bordes del techo en ambos extremos de la estructura quedan expuestos al viento y a la luz del sol. Este estilo se desarrolló en respuesta al entorno, al clima y a las industrias particulares de la zona. La inclinación del techo evita que se acumule la nieve y que dañe la casa, mientras que las paredes desprotegidas en los hastiales se construyen con una ligera inclinación hacia afuera para mantenerlas lo más secas posible cuando llueve. Estas paredes suelen tener varias ventanas grandes que permiten la entrada de luz solar y de aire al ático de varios niveles, que tradicionalmente se utilizaba para la cría de seda, una industria importante en Japón hasta las primeras décadas del siglo XX.