Una de las primeras acciones de la agresión israelí estadounidense contra Irán, hace unos días, fue el bombardeo de una escuela para niñas, en la localidad de Minab.

Ahora conocemos el saldo, de unas 150 niñas asesinadas por bombas o misiles israelíes.

Esto desató una avalancha de condenas en redes sociales, y en especial en Twitter o “X”, perteneciente al multimillonario sudafricano-estadounidense Elon Musk, quizá el hombre más rico del mundo, y ferviente partidario de Donald Trump y de Israel.

Y ocurrió la magia: muchos usuarios en Twitter comenzaron a preguntar a “Grok”, la inteligencia artificial disponible en Twitter, sobre ese bombardeo que mató a más de un centenar de niñas, y Grok, alegremente, adujo que las fotos que aparecían con la escuela bombardeada eran en realidad de un atentado yihadista ocurrido en Kabul (Afganistán) en mayo de 2021, que dejó a más de 80 personas muertas, en su mayoría niñas.

Inmediatamente, medios y militantes de derecha comenzaron a atacar de manera furibunda a los medios de información y personas que habían difundido la noticia, condenado el ataque israelí y reclamado justicia para las niñas iraníes asesinadas. Muchos medios de comunicación (la agencia EFE, el diario español El País, etc.) fueron atacados públicamente por “difundir mentiras”.

Pero era todo verdad.

Periodistas “de verdad” contrastaron información, investigaron, y llegaron a la conclusión de que efectivamente Israel había bombardeado una escuela y asesinado a uns 150 niñas en Irán.

¿Y Grok?

Grok, luego de que se demostrara que lo que había dicho era falso, simplemente reconoció que se había equivocado. Después de que miles habían creído en su (falsa) versión y la habían utilizado para tratar de desacreditar a medios y periodistas.

Hasta un muy conocido periodista radial uruguayo puso en duda (aún lo hace) la noticia del ataque a la escuela iraní. Allá él.

El mensaje que Grok nos da es clarísimo: “no me crean cuando me pregunten algo”.

Porque no sólo en esta ocasión, sino además en muchas anteriores, ha demostrado que está muy, muy lejos de la verdad. Y que sus “verdades” tienen un sesgo y un tufillo político ideológico consistente y permanente.

Si busca la verdad, no confíe en la inteligencia artificial. Y sobre todo, no le crea a Grok. No es confiable.