Terminan las elecciones de nuestros hermanos brasileños, para nada sin traumas profundos.
El mapa político de Brasil se complica. La primera vuelta marcó un claro triunfo de la derecha sobre la izquierda “lulista”. Pero hete aquí que analizando rápidamente la derecha gana lo que llamamos aquí el Parlamento, sus mayorías y lo que llamamos la izquierda gana el gobierno federal o federativo.
Pequeño problema para Lula, gobernar este “boniato” desde la fuerza menor en el parlamentarismo brasileño.
Será necesario mucha vocación y realidad de negociación y sobre todo intentar hacer los cambios en proceso y los nuevos cambios de la mano de la gente, del pueblo que lo llevó a ganar en segunda vuelta o balotaje.
Se toma como un triunfo épico y no me explico porqué. Tal vez por remontar un repecho bastante difícil de subir, pero la vocación popular y democrática no es la primera vez lo demuestra el pueblo brasileño y Luis Inacio da Silva “Lula”. Es su cuarto período.
Esperemos una buena respuesta, sobre todo de las fuerzas progresistas de América Latina, Uruguay hoy más que nunca debe pegarse a Brasil pero sin demostrar grandes diferencias con el resto.
Tarea difícil pero no imposible para el presidente Orsi, su equipo, su Parlamento, sus bases y el pueblo uruguayo en general.
Debemos unirnos más fuertemente que nunca en torno a ello, fortalecer el FA, sus organismos, sus alianzas y su proceder.
Es el momento nuestro, es ahora más que nunca. Convicción y fuerza a todos los uruguayos honestos, uruguayos/as honestos/as para con el perdón de los gatos. Para que no juegue el gato maula con el mísero ratón.
Humilde reflexión en voz alta, para aquéllos que compartan, para los otros, se escuchan diferencias.
Sin más saluda atentamente
Pablo Mazzoni Morosoli
PD: Lo pueden tachar de un razonamiento muy simple, pero en definitiva es lo que pienso en el acierto y/o el error. Creo que Brasil no admite más gobiernos conservadores y/o de derecha.