Espacios MEC Lavalleja comenzó los talleres de apoyo a danza candombe, alternando instancias entre Vida Plena y Creciendo Juntos, en el entendido de que el candombe y que la danza “son también herramientas para encontrarnos, expresarnos, compartir y construir espacios donde todos podamos participar y ser protagonistas”. Al frente de esta propuesta se encuentra Valeria Barreto, defensora, luchadora e impulsora del candombe y de la cultura afro en general.
Valeria confirmó a Primera Página Dominical que este proyecto surgió a principios de este año, a impulsos de la licenciada Carla González, coordinadora de Espacios MEC Lavalleja, con el propósito de concretar un verdadero carnaval inclusivo, habiéndose participado en el desfile realizado por avenida Varela, del cual formaron parte integrantes de Creciendo Juntos y de Vida Plena.
EXPERIENCIA FAMILIAR
Desde la perspectiva de Barreto, de cara al carnaval 2026, trabajó fervientemente para que su compasa, Familias Candomberas en las Sierras (FACASI) marcara presencia, tal cual aconteció, y en apoyo al carnaval inclusivo. «Fue mi primera experiencia como directora de un grupo tan grande, con tanta gente. Fue complejo y me quedó pendiente compartirlo con personas en situación de discapacidad, experiencia que viví en su momento a partir de lo sucedido con mi hermana menor, quien falleció con tan solo ocho años, y luego de asistir a Centro Despertar, donde conocimos a muchas personas y a familias que transitaban situaciones similares a la nuestra. A partir de ello, una interpreta el mundo de manera diferente».
La experiencia vivida le aportó «una mirada diferente» en torno a la discapacidad, porque «quien no transita por esta clase de situaciones, lo aprecia de un modo diferente, desde un lugar más distante».
Sintió como una asignatura pendiente participar de un modo más activo del carnaval inclusivo, «pero ahora, afortunadamente, me estoy dando el gusto».
APRENDIZAJES
Valeria Barreto destacó la iniciativa de Espacios MEC para desarrollar esta iniciativa junto a su capacidad de convocatoria ante diferentes instituciones del medio e involucrando a la población en general. Confirmó que en la actualidad «se trabaja con UTU, con la parte de costura, a efectos de ayudar con los vestuarios», citó, a modo de ejemplo, congratulada de que «mucha gente desee ser parte para colaborar en todo esto, personas que visualizan que las cosas se están haciendo bien y que el compromiso es real. Todo eso confluye en que sea alentador y motivador sumarse a propuestas como estas», consideró.
«Aquí todos aprendemos de todos», aclaró la entrevistada, quien consideró que «simplemente comparto el candombe a mi manera, como bailarina, junto con mis vivencias. Ese es mi rol en este caso, que interpreten el candombe, el cual nace de la necesidad de libertad, de tener ese espacio de alegría, de compartirlo con la comunidad y de disfrutarlo». Es por ello que se trata de «algo innato, donde no hay estereotipos, donde no hay cuerpos, no hay género y ningún tipo de limitante a la hora de vivir la experiencia del candombe». A modo de devolución, «ellos, los chicos, lo viven de una manera divina», a través de la cual «te contagian su alegría».
Reconoció que en un comienzo sentía muchas dudas sobre la manera más adecuada de encarar el taller, siempre en procura de que todos se sintieran a gusto, disfrutando de la propuesta, porque «hay que tener en cuenta que hay personas que están en sillas de ruedas, que tienen dificultades para movilizarse o para mover alguna parte de su cuerpo. Por ello insisto en que no hay un cuerpo perfecto para el candombe, eso no existe», sino que, ante todo, lo que debe ser priorizado es que «ese sentimiento te nazca, el cual cada persona interpretará a su modo».
Partiendo de esa base, «sentimos, escuchamos y nos movemos. Así comenzamos. Luego se dio un montón de cosas maravillosas y me di cuenta de que íbamos por el camino correcto, porque nos reíamos y nos divertíamos muchísimo entre todos», explicó.
OBJETIVOS
Haber podido contagiar su amor por el candombe, hizo que Valeria tenga como objetivo participar con la comparsa inclusiva en el desfile de Carnaval 2027, con cuerda de tambores y todos los componentes de una comparsa.
«Por lo pronto, me encargo de la parte de baile, mientras otros talleristas se ocupan de la percusión, en talleres con los tambores para armar la cuerda. Otra persona se encargará de los personajes típicos de la comparsa y de esa manera podremos cumplir con el objetivo que nos hemos trazado», más allá de que «el fin primordial en todo esto es el de divertirnos y llegar a conformar un lindo grupo, porque todos somos parte de la comunidad y porque nadie debe sentirse excluido de ella».
Barreto elogió la labor que cumplen en nuestra sociedad instituciones como Creciendo Juntos y Vida Plena en cuanto a la inclusión de personas en situación de discapacidad. «La idea es trabajar con ambas entidades por separado para, cuando el tiempo mejore y sea más agradable, poder reunir a todos los integrantes y conformar un grupo completo que pueda participar en el próximo Carnaval», anticipó.
Destacó el respaldo que recibe de parte de Carla González, de Paola Ferreira y de Ana González desde Espacios MEC Lavalleja porque «están acostumbradas a trabajar con toda la comunidad y con diferentes segmentos -abuelos, niños y adolescentes-, lo cual respalda todo lo que estamos haciendo en este taller. Aprendo mucho, todo el tiempo estoy atenta a cómo trabajan y me gusta la forma en la que se dirigen a la sociedad a través del trabajo en territorio, sin perder humanidad ni empatía, porque, como hemos hablado en anteriores entrevistas, hay que hacer a un lado el ego a la hora de encarar iniciativas como éstas».
RETROALIMENTACIÓN
«El amor que los chicos te dan es indescriptible», afirmó. «Es un ratito, pero te brindan una atención asombrosa, tal cual sucede en mi comparsa, de igual a igual, compartiendo con ellos mi historia de vida, mientras trato de guiarnos dentro de un tema que es nuevo para ellos como es el mundo del candombe».
Valeria está pendiente de todo lo que sucede a su alrededor. «Si necesitan una pausa, la hacemos, conversamos, hablamos de temas de los que tengan ganas de dialogar, retomamos e intercambiamos con la música, con una canción de candombe o con una cantante, ya sea de ahora o de antes. Es precioso, porque ves sus caras, sus ojos, sus sonrisas, esas miradas que dicen ‘te estoy escuchando’, ‘me está gustando’… Ess genial, además de ser recíproco», comentó.
Generalmente, «nos enfocamos en las cosas feas que nos pasan. No nos fijamos en todo lo bueno que nos rodea, en qué linda sonrisa nos abrió la puerta o en qué rico estaba el pan o en la temperatura del café con leche... Con los chicos pasa todo lo contrario: cruzan la plaza divertidos, escuchas sus risas y todo eso te enriquece tu vida», resaltó.
«Amo llevar el candombe a las casas, a las familias, a los niños para que se trate de algo cotidiano y no en el marco de una fecha puntual, para que sea un ritual de todos los días y para que podamos tener esta clase de encuentros», declaró Valeria Barreto a Primera Página Dominical.
Cuestiona la irrupción de egos desmedidos y afanes de protagonismo. No deberían existir, porque «no se trata de obtener determinados reconocimientos, ni de trabajar para conseguirlos como sea, sino de impulsar al candombe y a nuestras costumbres ancestrales. Cuando eso ocurre, prefiero alejarme. Me frustro y termino alejándome. Tal vez eso hizo que dudara en sumarme a este proyecto, pero al comprobar que eso no sucedía, lo hablé con mi familia, con mis amigos y me integré para aportar lo mejor de mí», señaló Valeria Barreto.