La Fundación Pérez Scremini, creada el 1 de marzo de 2013, tiene su sede en Boulevard Artigas 1556, Montevideo. Funciona desde el Servicio de Hemato Oncológico Pediátrico del Centro Hospitalario Pereira Rosell y el voluntariado es preponderante en el desarrollo de sus actividades. El próximo domingo, desde el Complejo Ángel Ugarte, en barrio Estación de Minas, la entidad, con el apoyo de la Intendencia Departamental de Lavalleja, llevará a cabo su 5K. Entrevistamos a su Gerente General, el licenciado Guzmán Nión.
El doctor Alberto Pérez Scremini nació en Paysandú, en 1907, y falleció en Montevideo, en 2000. Médico pediatra y filántropo, se especializó en el tratamiento y cura de cáncer infantil.
La Fundación Pérez Scremini, fundada el 1 de marzo de 2013, trabaja por la cura del cáncer en niños y adolescentes en Uruguay y tiene a su cargo el Servicio Hemato Oncológico Pediátrico del Centro Hospitalario Pereira Rossell.
Guzmán Nión, licenciado en Administración, con un Máster en Dirección y Administración de Empresas y una Licenciatura en Gerencia y Administración, es el Gerente General de la fundación. Fuera de esta actividad, anteriormente fue futbolista profesional. En Uruguay, jugó en Huracán Buceo, Wanderers y El Tanque. Lo propio hizo en Tacuarí de Paraguay, en un equipo de la Divisional B de Rumania y en una institución de la Divisional D de Italia, hasta retirarse de la práctica profesional de este deporte con apenas 25 años y realizar luego el curso director técnico.
En 2022 fundó junto a unos amigos la Asociación Civil Ubuntu, escuelita de fútbol que busca generar un impacto social positivo en niños y niñas de contextos sociales desafiantes.
GESTIÓN
«Disfruto optimizando resultados y minimizando riesgos y me gusta trabajar con equipos multidisciplinarios», comentó a Primera Página Dominical el licenciado Guzmán Nión, quien fue subdirector y Coordinador del Programa de Capacitación Laboral y Administrador de la Fundación Los Pinos -donde estuvo durante siete años-, para luego asumir como Gerente General de la Fundación Pérez Scremini. «Me vinculé a esta actividad, en principio, de un modo casual. Tras haber jugado al fútbol profesional, comencé a trabajar en Fundación Los Pinos. Quería ser profesor de deportes mientras estudiaba administración y allí tenía un cargo combinado, por decirlo de alguna manera. Hacía cuatro horas de deporte y cuatro de administración. Al mes, me pidieron que me encargara de la administración», detalló.
La nueva actividad «me encantó», confesó, debido a que «es allí donde aprecias el impacto cercano y concreto de la gestión. Continué especializándome y aquí estoy. Me gusta mucho el trabajo que realizo».
HISTORIAS DE VIDA
Mucho más allá de lo que estrictamente tiene que ver con lo administrativo y con la gestión, el entrevistado prioriza el vínculo que se desarrolla con los pacientes asistidos por la fundación y con sus familias. «Cada uno de ellos constituye una historia de vida diferente, con características propias. Son personas con las cuales desarrollas un relacionamiento muy especial. Estás todo el día con la cabeza puesta en esta actividad. Soy un apasionado de todo lo que hace la fundación», significó.
Cada una de estas historias de vida «son fuentes de inspiración», los niños y niñas, sus familias y también los voluntarios de la fundación que están presentes en todo el país, respaldando el trabajo del equipo de profesionales. «Si esto no te inspira, no te conmueve absolutamente nada; no corre sangre por tus venas», enfatizó.
ACCESO PÚBLICO Y AVANCES
Guzmán Nión remarca que como uruguayos «nos llena de orgullo que en el sistema público tengamos esta fundación, este servicio del cual hoy disponemos», junto con «los mejores niveles de sobrevida en Latinoamérica, en línea con los países del Primer Mundo, sin ningún costo para el paciente y para su familia. Es, realmente, un orgullo nacional» porque, «a diferencia de lo que pasa países como Brasil o Argentina, donde se brindan servicios muy buenos, lamentablemente, si no tienes dinero, no accedes a buenos tratamientos o a buenos diagnósticos. En Uruguay es increíble cómo el sistema privado se pasa al sistema público, algo que no es común, pero que en el cáncer infantil sí ocurre».
El entrevistado dividió los avances logrados en el último tiempo en varios sectores. En cuanto a los diagnósticos, «hemos invertido mucho, tanto en infraestructura como en equipamiento, para que estos sean cada vez más precisos», ya que de ese modo «las chances de curación serán mayores, ya que se realizan tratamientos personalizados y se accede a medicamentos específicos para algunos tratamientos. Esa es una de las patas de la fundación», expresó.
En cuanto a los tratamientos, se incorporó la denominada inmunoterapia celular (CAR-T), «la cual se realiza a nivel de los países del Primer Mundo y donde fuimos los primeros en practicarla para un paciente pediátrico en Latinoamérica», luego de dos o tres años cumpliendo con temas regulatorios y de habilitaciones. «Lo conseguimos y ya estamos con la primera adolescente que realizó este tratamiento. Estamos sumamente orgullosos de haberlo hecho y, más que eso, ilusionados con que tengamos buenos resultados, porque se utiliza cuando ya no hay otro tratamiento posible, cuando los pacientes han tenido una o dos recaídas en su enfermedad».
En cuanto a la parte psicosocial, la Fundación está enfocada en que el tratamiento «debe ir acompañado del trabajo integral que hacen las psicólogas, los trabajadores sociales, psicopedagoga, psiquiatra, la maestra, la fisioterapeuta. A este equipo psicosocial le hemos incorporado cada vez más profesionales y todos con una mirada en común, hacer lo mejor posible por los niños».
En materia de infraestructura, se busca tanto contener a los pacientes como a sus familias a partir de inversiones millonarias en dólares, concretadas en los últimos años. «Tenemos muy buenas instalaciones en el Pereira Rossell y contamos con una casa que donó la empresa Doña Coca, a una cuadra de distancia, para los niños y para las familias provenientes del interior del país».
Comentó el entrevistado que la fundación recibe la visita de profesionales provenientes del exterior, los cuales «no pueden creer todo lo que tenemos en un solo lugar. Y no paramos. Ahora estamos inmersos en una obra de remodelación del área de aislamiento, que es donde están los niños internados cuando tienen bajas las defensas. Estamos remodelando todo un sector en una obra que va a costar en el entorno de los 400 o 500 mil dólares».
A su vez, se proyecta la ampliación del laboratorio de biología molecular: «confiamos en que las obras comiencen en los primeros meses del año que viene para duplicar el área de este vital servicio», anunció.
La labor se redobló en tiempos de pandemia, sobre todo a nivel de su funcionamiento, más allá de que «nos acostumbramos y nos olvidamos de las vicisitudes enfrentadas. Fue complicado, con muchos protocolos cumplidos, más allá de que no tuvimos problemas con la enfermedad en sí. Igualmente, a nivel de tratamientos, en algunos casos debieron postergarse una o dos semanas, pero no hubo complicaciones desde ese punto de vista, sino que lo complejo tuvo que ver con el funcionamiento y con la logística».
EN CARRERA
El domingo 21 de setiembre, Minas recibirá la 5k de la Fundación Pérez Scremini, para la cual las inscripciones se registran en los locales de Abitab o a través de Red Tickets. Los kits de la competencia serán entregados desde el martes y hasta el viernes en Creditel, mientras ocurrirá lo mismo en Chivas Resto Ciclyng el sábado.
Autoridades de la fundación estuvieron presentes en sesión del Congreso de Intendentes y obtuvieron el respaldo de la organización para realizar la actividad en todo el país. «Es un apoyo muy importante. Por primera vez la haremos en todos los departamentos. De inmediato, nos brindaron este respaldo que incluye la parte logística, fundamental para poder desarrollarla. Los intendentes se pusieron la camiseta de la carrera y es una muy buena señal para todo el país, con autoridades de diferentes partidos políticos apoyando a esta causa tan noble».
Nión agradeció y elogió el trabajo del voluntariado a partir de la convocatoria a los integrantes de las Embajadas con que cuenta la Fundación Pérez Scremini en todo el país, «más que colaborando, poniendo el cuerpo cuando las familias atraviesan por el peor momento de sus vidas».
La primera 5K de la fundación en el interior del país se hizo en Durazno y continuó por Nueva Helvecia (Colonia) y Tacuarembó. «He tenido la fortuna de participar del lanzamiento en cada departamento, de reunirme con los voluntarios en todos lados y es impresionante, sumamente conmovedor todo lo que hacen. Muchos grupos de voluntarios están integrados por familias de pacientes o expacientes, incluso expacientes que hoy acompañan a las familias en este proceso que atraviesan».
«Es una fiesta que se desarrollaba en Montevideo hasta que hace dos años incorporamos paulatinamente a otras ciudades. Salió tan bien, fue tanta la fiesta en cada uno de esos lugares que para este año nos propusimos hacerla en todo el país. Llegaremos por primera vez a Minas con esta actividad y confiamos en que también será una fiesta para la cual invitamos a todos para que se sumen, una excelente oportunidad para recibir la primavera y, junto a ella, a la esperanza. De eso se trata», manifestó el licenciado Guzmán Nión.
