Nuevamente, en Primera Página Dominical visibilizamos al deporte como herramienta de inclusión. En este caso hablamos del surf y de la tarea de Roberto “Tito” Iglesias junto a un grupo de colaboradores a través de Surf Inclusivo Uruguay en playas de Maldonado, que busca expandirse en jornadas para un número mayor de personas en situación de discapacidad.
Iglesias es montevideano y comenzó a practicar surf cuando tenía nueve años (hoy tiene 55). Su primera experiencia fue en El Pinar, Canelones, “con el tablón hawaiano de un novio de mi hermana -ella me lleva 10 años de diferencia-. Ahí corrí mi primera olita y le tomé el gusto al mar. Es algo que heredé de mi padre, que fue nadador en aguas abiertas. Incursioné en este deporte en una época en la que no había escuelitas de surf ni muchas tablas, allá por los ’70 u ’80”.
FILOSOFÍA DE VIDA
Hay que tener en cuenta que los materiales con los que se fabricaban las tablas de surf “eran totalmente diferentes. Con decirte que estuve un año para pararme arriba de la tabla porque no tenía la adecuada” y porque “nadie me explicó, ni me enseñó a hacerlo. Hoy en día, gracias a Dios, con los años que tengo, sigo practicando este deporte. De hecho, hace minutos que salí del mar, acá en playa Bikini, en Maldonado. Acabo de salir de correr unas olitas”.
Considera que practicar surf es una suerte de “meditación, es una muy buena terapia”, un deporte que significa mucho para él y porque, además, correr una ola es para él parte de una cultura y de una filosofía de vida. “Siempre estamos mirando el pronóstico del tiempo, chequeándolo y buscando cada ola. Siempre pendientes del mar, mirando el mar. Es una cultura, una cultura buena, porque está ese concepto de que el surfista a veces se fuma un porrito y eso es erróneo. El surf, en todo el mundo, se practica a primera hora de la mañana, antes de que venga la virazón (viento que en las costas sopla de la parte del mar durante el día, alternando con el terral, que sopla de noche, y sucediéndose ambos con bastante regularidad en todo el curso del año, mientras no hay temporal), que a las 11 o a las 12 empieza a soplar, lo que hace que los vientos se pongan fuertes. Ese concepto que te contaba, entonces, es imposible que sea real. Es un deporte que se practica a primera hora de la mañana, un deporte que te mantiene bien, en forma, porque si no, el mar es grande y no puedes entrar. Debes estar entrenado sí o sí, bien alimentado, estar presente, en el aquí y en el ahora, como dicen en yoga”.

RESPETAR AL MAR
La experiencia le ha enseñado a Roberto Iglesias que, ya sea en la orilla o en aguas profundas, al mar siempre hay que respetarlo porque, entre otras cuestiones, por más previsiones que puedan tomarse, puede tornarse impredecible. Disfruta plenamente del surf, más allá de haber sido protagonista de situaciones complicadas en el mar. “Siempre debes tenerle respeto, por más experimentado que seas. Preguntar cómo está el mar antes de ingresar, mirar detenidamente, analizar la temperatura reinante, la dirección del mar, de los vientos, de las corrientes, las piedras del lugar, la fuerza de las olas, hacia dónde rompen las olas”. Es decir que “hay un montón de factores que siempre debes atender. Contra el mar no se puede, no puede nadie, tiene mucha fuerza”.
Admitió que tuvo muchos momentos donde “la pasé realmente mal” en el mar. De hecho, la propuesta de Surf Inclusivo Uruguay que Roberto Iglesias lleva adelante en Maldonado surgió a partir de una situación límite que le tocó vivir. “Tuve un accidente en playa El Emir, en Punta del Este, a raíz del cual me fracturé la columna, la primera vértebra de la columna (Atlas), la C1. Debido a ello comencé a indagar sobre el tema. Justo se dio que estaba como directivo en la Unión de Surf del Uruguay y que también en ese momento se acercó Elisabeth Arrieta, en ese entonces diputada por Maldonado (Partido Nacional), lamentablemente fallecida el 30 de noviembre de 2019 en siniestro de tránsito. Con ella armamos este proyecto que hoy en día es un éxito total. Cada día estoy más convencido de que es una terapia, porque trabajo directamente con los chicos en el agua y veo las reacciones que tienen, más allá de padecer parálisis cerebral, trastorno del espectro autista o diferentes discapacidades físicas. Cada vez que nos corremos una olita, ellos salen con una sonrisa única”, señaló.
APOYOS
Se trata, hasta el momento, de un evento que se desarrolla una vez al año, en el marco de la Semana de la Discapacidad y su realización es posible “gracias al fuerte respaldo de la Intendencia Departamental de Maldonado. De lo contrario no podría realizarse”, aseveró Iglesias, destacando la labor que cumple el Área de Políticas Inclusivas de la comuna del vecino departamento. “La Intendencia se encarga del traslado de todos los chicos, de conformar la playa inclusiva y de colocar la correspondiente rampa de acceso. A su vez, el Ejército arma sus carpas para que los chicos puedan cambiarse y poner sus neoprenos para ingresar al agua, su equipo de surf. Están las escuelitas de todo el departamento que se encargan de impulsar a los chicos en las tablas”, continuó.
Surf Inclusivo Uruguay cuenta en la actualidad con seis bases, seis tablas. Por ello integra igual número de equipos para trabajan en forma simultánea. “También contamos con el apoyo de la Unión de Surf del Uruguay y convocamos a todos los voluntarios surfistas, además de contar con el respaldo de guardavidas y de Prefectura. Eso nos permitió llevar este año al mar con oleaje a unas 70 personas en situación de discapacidad. Afortunadamente, en estos 11 años de labor, no hemos tenido ningún accidente”, valoró.
INSPIRADOR
Roberto Iglesias convocó a las familias “a que se arrimen, porque durante la primera semana de diciembre del año próximo haremos el evento nuevamente. Además, pueden seguirnos en nuestra página de Instagram (@surfinclusivouruguay), donde podrán encontrar información acerca de nuestra propuesta y apreciar un montón de imágenes que subimos sobre encuentros anteriores”.
Aclaramos que, con los apoyos existentes, ni para los chicos ni para sus familias representa erogación alguna participar de estas actividades, sino que “simplemente se requiere que tengan ganas de divertiste, que siempre vayan acompañados por sus familiares, porque los familiares son quienes nos guían y nos dicen si se encuentran bien, si tienen miedo o no, si quieren salir del agua. Son quienes más los conocen y por ello es fundamental el apoyo de cada familia. Después, una vez que se animan, la verdad es que pasan increíble, tanto chicos en situación de discapacidad como quienes no tienen discapacidad. Se genera una retroalimentación si logramos pensarlo con ‘otra cabeza’. Para el próximo año ya quedas invitado”, declaró nuestro entrevistado. “Ven a la playa porque realmente vale la pena y se pasa muy bien. Es una jornada de puro amor y de pura felicidad”, enfatizó.
Al apreciar las diversas reacciones de los chicos, su espontaneidad, su ternura y el agradecimiento que traducen en abrazos y besos, Iglesias ha llegado a la conclusión de que “el discapacitado soy yo, somos nosotros, porque nos manejamos con un montón de limitantes que solemos autoimponernos. Aprendemos mucho de ellos y es verdaderamente inspirador verlos disfrutar de ese modo”.
“Yo solamente aporto mi granito de arena, porque dentro de esta propuesta trabaja mucha gente. Yo estoy muy comprometido con la causa porque estoy convencido de que esta es una terapia para todos, absolutamente para todos. Es inclusión, una terapia para la sociedad en su conjunto. Por eso lo siento como un compromiso en mi vida, porque aquí todos trabajamos en forma honoraria, con el corazón, y cuando se trabaja con el corazón, no hay chance para el fracaso. Se ha conformado un excelente grupo humano. Por ello los invito para el próximo año. La meta que tenemos es que no sea solamente una vez al año, sino tres o cuatro instancias anuales”, confió.
“Así que, de ahora en más, vamos a empezar a trabajar para ver si eso se puede concretar en beneficio de todos”, finalizó Roberto “Tito” Iglesias, mentor e impulsor comprometido de Surf Inclusivo Uruguay.