Recientemente, en Panamá, se llevaron a cabo los IV Juegos Sudamericanos de la Juventud. La delegación celeste cosechó cuatro medallas de oro, superando las tres obtenidas en Lima 2013, en Santiago de Chile 2017 y en Rosario 2022. Se situó en lo más alto del podio en la disciplina básquet 3x3, la cual tuvo como protagonista al joven minuano Francisco Pereira Díaz.
Humildad y madurez caracterizan a este deportista minuano, quien a su regreso de Panamá dialogó con Primera Página Dominical. En honor a la verdad, nació en Montevideo, «pero para mí soy minuano», resalta. Con sus 18 años de edad, ya cuenta con una interesante trayectoria dentro del básquetbol y con un futuro promisorio dentro de este deporte.
SUS INICIOS
Comenzó a jugar al básquetbol «viendo a Nico y a Santi, mis hermanos, jugar en el club Sparta». En esa época también formaba parte del Baby Fútbol, en el club Libertad, hasta que llegó el momento de decidir qué disciplina deportiva continuar, «porque no me daba para hacer las dos cosas. Y bueno, terminé enamorándome de la naranja por todo lo que era el juego en sí, por la estrategia que tenía, por lo dinámico que es el deporte. A partir de ese momento no nos separamos más», confirmó sobre su elección.
En el club spartano pasó por todas las categorías, desde escolares chicos, con Norberto «Bochón» Tellechea de director técnico y posteriormente bajo la conducción de Agustín Berrueta. Escolares grandes, pre minis, preinfantiles, infantiles hasta que «ahí fue cuando di el salto a Montevideo», más precisamente al Club Nacional de Football.
De aquella etapa valora los grupos humanos conformados en la institución de Treinta y Tres e Ituzaingó. «Siento mucho cariño por toda la gente del club, donde todo se hace ‘a pulmón’, donde aprecias el esfuerzo que realizan los padres en cada evento para poder recaudar fondos. Uno, que lo ve de afuera, todo eso lo repleta de felicidad». Los viajes con sus compañeros de Sparta constituyeron también formidables experiencias para crecer de la mano del deporte. Francisco recuerda su primer partido. «Yo era más chico, no entraba aún en la edad para se premini y me acuerdo que fue contra Goes. Esa fue mi primera experiencia viajando con Sparta. ¡Si habrá sido importante que hasta el día de hoy lo recuerdo!», exclamó.
BASE
El joven minuano se desempeña como base, «la posición donde me siento más cómodo». Su función es la de «interpretar lo que sucede en el juego para poder darle al equipo una solución hacia dónde salir, para destrabar situaciones que estamos teniendo en algunos momentos, interpretar y tratar de hacerme entender y de hacer comprender qué requiere nuestro técnico en determinadas situaciones de juego».
Cumplir con una faceta tan exigente requiere de una muy buena preparación física y de una acorde lectura del juego. En su opinión, la preparación física «es igual o hasta más importante que la preparación antes de cada partido», ya que el básquetbol es «cada vez más intenso; se utilizan rotaciones mucho más altas, de mayor cantidad de jugadores» y el esfuerzo físico, en muchos casos «termina supliendo las fallas o las carencias técnicas de un equipo».
En cuanto a referentes dentro de la misma posición, sostuvo que la Selección Uruguaya tiene muy buenos representantes. Destaca especialmente a Bruno Fitipaldo, «un jugador que miro desde chico y de quien aprecio su técnica, su ejecución tan limpia, tan buena, tan eficaz que lo termina a uno haciendo disfrutar de este deporte».
EL SALTO A MONTEVIDEO
Tras haber sido parte de las formativas de Sparta, el básquetbol capitalino lo esperaba, el club Nacional lo convocaba. «Luego del proceso de selección U15 me puse en la búsqueda de algún equipo para pasar a jugar a la capital. Hablando con mi representante, coincidimos en que el mejor destino era Nacional».
Confiesa que en la institución tricolor «me encontré con otro mundo», por «el nivel de juego» y porque «la forma de vivir el básquet es totalmente distinta» a la que estaba acostumbrado, con muchas horas de entrenamiento, porque, al principio, fue «bastante cansador, algo que debía asimilar lo más rápido posible».
Se adaptó, aunque le costó empezar a disfrutar lo que estaba haciendo, porque esa era su premisa fundamental. Logró hacerlo a partir de sus ganas por superarse y de cumplir su sueño deportivo. «Me encontré con una estructura totalmente distinta, en la cual se entrenaba muchas horas extras, por fuera de las prácticas, en los aros de los costados, acompañando el desarrollo físico. Sinceramente, con el tiempo me gustó mucho».
En la selección U15 ya había trabajado junto a una nutricionista. «En ese sentido, tuve un cambio bastante importante, sobre todo a la hora de aguantar los partidos, de poder jugar en varias categorías. Un cambio positivo en todo sentido».
En la actualidad integra el plantel de juveniles de Nacional (primer año en esa categoría) así como también el primer equipo, alternando en él, dentro de un campeonato en el cual abundaron los problemas fuera de la cancha y las consiguientes sanciones para los equipos con la quita de puntos y derechos de localía. «Son cosas que rodean al deporte, pero el equipo y el club en general siempre buscan una salida hacia adelante. Somos los actuales campeones y considero que todo debe resolverse con la pelota y no a partir de otras cosas. Si continuamos por ese camino, estaremos bien», opinó.
ORO EN PANAMÁ
Francisco Pereira Díaz acaba de participar de los IV Juegos Sudamericanos de la Juventud en Panamá como integrante de la Selección Uruguaya en la modalidad 3x3. Para acceder a esa posibilidad, el proceso fue diferente al empleado en otras ocasiones. En este caso, Francisco y sus compañeros (Mateo Sansberro, Luis Pedro Imas y Brahian Gómez) fueron convocados directamente para representar a Uruguay en esta disciplina.
Como suele ocurrir en el deporte uruguayo, el tiempo de preparación no fue el adecuado. «Entonces si se confecciona una lista extensa, a ese poco tiempo que tienes disponible no puedes aprovecharlo para prepararte de la mejor manera. Por eso la selección de los jugadores se hizo así».
Por supuesto, se trata de una variante en la práctica del básquetbol que tiene muchas diferencias con el tradicional, con el que estamos acostumbrados a apreciar. Para Francisco «es un deporte distinto, mucho más dinámico, de posiciones de la mitad de lo que se juega en una posición de básquet 5x5. Se juega a 10 minutos, con un tope de puntos. Hay reglas que te obligan a salir de esa zona conocida del 5x5 para jugar a un juego sin tanto tiempo para pensar la acción, con otra lógica, más de ejecución y no tanto cerebral, por así decirlo».
A este nivel, las referencias que se tienen de los rivales a enfrentar son muy pocas, más allá de que «cada selección tiene su denominador común, de alguna manera», porque «hay equipos que tienen muy buenos tiradores, otros que suelen tener físicos bastante largos, otros que son muy atléticos, pero, más allá de eso, no teníamos mucha información sobre los rivales. Fuimos como a ciegas en ese sentido. Vimos algunos videos de Paraguay, pero en modalidad 5x5 y no 3x3. A todo eso lo vas viendo a lo largo de la competencia, donde nos dimos cuenta cómo jugaban los rivales y en base a ello sacamos conclusiones».
Luego de caer en su debut ante Paraguay (15-16), los uruguayos encadenaron triunfos frente a Argentina (21-14) y Bolivia (19-11), para luego dominar las fases eliminatorias. En cuartos de final aplastaron a Surinam (21-5) y en semifinales a Panamá (19-5) y llegaron a una final en la que tuvieron revancha ante Paraguay. En un partido cerrado y vibrante, se impusieron 15-14 para quedarse con la Medalla de Oro.
Francisco Pereira Díaz sintió que habían obtenido el título cuando la medalla ya estaba entre sus manos, «porque si en lo previo nos poníamos a hacer números, no nos daba», bromeó. Recordó que cuando llegaron a Panamá «ese mismo día jugamos un amistoso contra la selección local. Fue un baldazo de agua fría porque nos ganaron por mucha diferencia. Para el segundo amistoso contra los panameños entendimos cómo iba la cosa, sacamos bastantes puntos de diferencia y pudimos ganarles también por una diferencia bastante grande. Fue un despertar y, al mismo tiempo, decir ‘esto está complicado, no estamos acostumbrados a jugar a este juego, va a estar difícil’. El primer partido, cuando perdimos con Paraguay, fue otro golpe de realidad. En el vestuario, tuvimos una charla con mis compañeros. Esa es otra diferencia con el 5x5: aquí el técnico tiene influencia en el juego, pero hasta ahí; la dirección del equipo se da más entre los cuatro jugadores».
Los jóvenes basquetbolistas analizaron el rendimiento hasta el momento, qué aspectos debían cambiar y «empezamos a jugar mejor, a entendernos dentro de la cancha desde el convencimiento, que fue acentuándose, aunque seguíamos sintiendo que no llegaríamos a la definición como sí pudimos hacerlo».
Llegar a la cima del podio, con la medalla dorada sobre el pecho, ver flamear al pabellón nacional y entonar el himno nacional fue muy emotivo para Francisco, tanto que «me erizó la piel», rodeado de las demás delegaciones y de un excelente marco de público.
Fuera de lo estrictamente deportivo, de lo relacionado a la competencia, junto a la delegación uruguaya, el joven deportista minuano quedó gratamente sorprendido por los sitios que conoció en Panamá y por la calidez de su gente. «Son personas muy serviciales, con una cultura muy marcada, orgullosamente panameños, más allá de que solo pudimos visitar algunas zonas de la capital del país, edificios enormes que muestran a un país en desarrollo, la zona costera que es fantástica, lo bien cuidado que está todo, cada detalle, las canchas públicas de básquet, los parques, todo lo que vimos me sorprendió gratamente y forma parte de esta gran experiencia que vivimos».
EL FUTURO
Volviendo a la actualidad clubista, con Nacional cerró la serie venciendo a Biguá 3 a 0, aguardando por el rival que enfrentará en la próxima fase del torneo. En cuanto al futuro deportivo cercano, sus aspiraciones pasan por «terminar la temporada con el primero, tratando de obtener el mejor resultado posible» para luego continuar superándose a nivel de formativas donde «recién estamos en la primera ronda y hasta fin de año se extiende la temporada» con la idea de «seguir construyendo con vistas a poder pelear un puesto de mayor relevancia en la siguiente temporada con el primer equipo».
Francisco estudia Ingeniería Informática y a veces «es complicado llevar adelante ambas actividades al mismo tiempo, esto de los viajes, de estar una semana fuera del país ha retrasado un tanto los estudios, pero estoy tratando de ‘ponerme a tiro’ con todo».
Tanto en el deporte como en su carrera, afirma que el apoyo que le brinda su familia es imprescindible para remontarse a conquistar nuevos logros, para superarse. «Fue impresionante cuando llegué a Carrasco. No esperaba que estuvieran mis familiares porque arribamos a las 11 de la noche y sin embargo allí estaba toda mi familia (incluida mi abuela), habiendo viajado desde Minas para recibirme. Fue otro momento inolvidable que me deparó el básquetbol», concluyó Francisco Pereira Díaz, Medalla de Oro en Panamá con la celeste.