El deporte como herramienta de reinserción social. En Maldonado, Minas y Montevideo, la Fundación Fénix, rugby mediante, busca brindar segundas oportunidades a personas privadas de libertad, promoviendo transformación, resiliencia, vínculos, responsabilidad e inclusión. Recientemente realizó un evento en Minas con la finalidad de construir un nuevo pabellón en la Unidad de Internación Nº17 de Campanero. Dialogamos con el sacerdote Nicolás Gastaldi.

A través de programas de deporte, espiritualidad, desarrollo humano (educación, taller de prevención de consumo y apoyo emocional) y capacitación laboral, Fundación Fénix ayuda a personas privadas de libertad a recuperar su dignidad y a encontrar un nuevo propósito. La organización acompaña los procesos de reinserción social, fomentando el crecimiento personal y profesional.

En Argentina, el trabajo desarrollado por la Fundación Espartanos inspiró a la Fundación Fénix. En la vecina orilla, en marzo de 2009, el abogado Eduardo Oderigo visitó por primera vez el penal de máxima seguridad de San Martín. Su mayor percepción fue la desesperanza. Días después volvió con una pelota de rugby y entrenó a unas 15 personas privadas de su libertad, dando paso a la creación del equipo Los Espartanos. En 2016, con el apoyo de voluntarios, donantes y empresas, se creó Fundación Espartanos. Algunos de sus integrantes, en abril de 2022 participaron del primer encuentro internacional de rugby con la Fundación Fénix, personas privadas de libertad de la Unidad Nº13 de Las Rosas, Maldonado. El encuentro se llevó a cabo en el Campus de la capital maldonadense.

VOCACIÓN SACERDOTAL

Nicolás Gastaldi tiene 38 años y es sacerdote de la Diócesis de Minas, cumpliendo funciones en la parroquia de Barrio Estación -San José- y en la del Barrio España -Nuestra Señora de Fátima-. Hace seis años que es cura y también desarrolla su tarea en las parroquias y capillas de El Soldado y Villa del Rosario. Su ordenación sacerdotalfue en Minas. «Cuando surgió en mí la vocación, yo estaba en Montevideo. Mi madre me habló de un obispo que estaba en Minas -Jaime Fuentes-, para venir a charlar con él. Lo hice y de ese modo todo comenzó aquí. Por eso Minas es sacerdotalmente mi lugar».

 

La potencia de las segundas oportunidades.
La potencia de las segundas oportunidades.

RUGBY Y VALORES

«De chiquito, yo jugaba al rugby en Montevideo. Ingresé al proyecto de la Fundación Fénix por la situación de los chicos que salían en libertad, para acompañarlos. A su vez, en Espartanos hay una parte dedicada a la espiritualidad, a partir del rezo del Rosario, así que también ingresé por ese lado», comentó.

El rugby es «muy bueno para formar en valores» y, además, «es muy inclusivo. Es un deporte de equipo, de amigos. Juegas con el rival y después del partido hay un tercer tiempo para compartir. En el rugby no se le habla al juez -lo hace solo el capitán-, el juez siempre tiene razón, juegan todos, el alto, el bajo, el gordo, el flaco. Es de muchos golpes y de volver a levantarse. Ayuda en la educación. Por eso visualicé que el proyecto era muy bueno».

FUNDACIÓN FÉNIX

Comentó que el proyecto de la Fundación Fénix nació en Maldonado en 2019, «cuando vino un argentino, Gonzalo Camardón, un ex Puma (selección de Argentina), y junto con un amigo, Gonzalo Mieres, pensaron en hacer algo parecido a lo que se hacía en Argentina a través de la Fundación Espartanos para replicarlo en Uruguay».

En aquel entonces concurrieron a la cárcel de Las Rosas, en Maldonado, comenzaron con la práctica del rugby y la Fundación Fénix, de esa manera, transitaba sus primeros pasos, «para que quienes fueran saliendo tuvieran algún tipo de reinserción. Ahí me sumé al proyecto, desde Maldonado, cuando llegaron a la iglesia con el objetivo de contar con un espacio para que los chicos, cuando salieran, pudieran producir algún alimento o algún artículo para vender y tener una salida económica, aunque fuera mínima».

Nicolás Gastaldi nos habló también de su amistad con el hijo de Gustavo Zerbino, uno de los sobrevivientes de Los Andes, quien lo invitó a una actividad que se desarrollaría en Las Rosas. «Acepté y de esa manera también me sumé desde adentro», compartió.

Aquel partido en el Campus de Maldonado, entre Espartanos y Fénix contribuyó a que «nuestra Fundación comenzara a ser conocida» y a que «muchos voluntarios comenzaran a sumarse al proyecto, el cual, a partir de esa visibilidad, comenzó a crecer. En los frutos alcanzados hasta el momento mucho tiene que ver el corazón de los voluntarios, algo que vale la pena remarcar, gente muy buena, adentro y afuera. El uruguayo tiene ese componente solidario que es una maravilla, que cuando es puesto al servicio de otros produce resultados reconfortantes. Por eso contagia. Es parte de la empatía esto de brindar segundas oportunidades. Fénix es una fundación que busca brindar segundas oportunidades, no darte segundas oportunidades. Uno brinda y después, el que se las da, es uno mismo», enfatizó.

Es evidente que en el rugby el contacto físico entre los jugadores es casi permanente y en ocasiones, existe una delgada línea entre la agresividad y la violencia. Es una apreciación que formulamos sin conocer en profundidad esta disciplina. Consultado al respecto, Nicolás Gastaldi opinó que «como ocurre con el boxeo y con otros deportes donde también hay contacto físico, el rugby educa en el tema de la agresividad porque, dentro de las normas, las situaciones están contempladas, cuestiones que ayudan en la cotidianeidad, en el relacionamiento de todos los días». Practicarlo «ayuda en el manejo de la ira».

Otro de los objetivos que se trazó Fundación Fénix ya se está cumpliendo, ya que se está cumpliendo, tanto en Minas como en otras zonas del país. «Desde el comienzo se buscó contagiar la enseñanza del rugby y eso se ha logrado en este corto período de tiempo. De hecho, se abrió una escuelita de rugby para niños en Sportivo Minas y otra en Caranchos, que es el club que representa al rugby de Minas. En el evento recientemente realizado hubo un partido de niños. También hay escuelas en Villa Serrana que ya están jugando al rugby, por lo que continuamos creciendo, ya que otros clubes también están interesados en comenzar a practicar este deporte, un deporte que ayuda mucho en la educación y que a su vez es muy divertido», calificó.

«También educa sobre la tolerancia a la frustración y en la capacidad de resiliencia. En esos aspectos, el rugby es ejemplar», continuó. Apunta que, entre otros, por esos motivos ha sido elegido en Inglaterra como deporte nacional.

Además del voluntariado, Fundación Fénix cuenta con el respaldo de muchas empresas que confían en la obra que realiza en beneficio de toda la sociedad. Es la manera de financiar el proyecto, más allá de que dicho respaldo excede lo estrictamente económico. «Contamos con la Casa Fénix para los chicos que salen y que necesitan estar en un ambiente tranquilo, cuidados del tema de las adicciones, una casa que necesita de apoyo económico para su funcionamiento. Las empresas también ayudan a la reinserción laboral. El apoyo más especial es el de la comunidad; cuando la comunidad reconoce el hecho de brindar segundas oportunidades a las personas privadas de libertad, visualiza las transformaciones de los chicos, apoya fervientemente».

Gastaldi agradeció la participación registrada en la actividad desarrollada en Minas, la cual sirvió, además, «para visibilizar el trabajo del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), que en Campanero es muy bueno. Eso me alegra mucho porque hacen posible que muchas cosas ocurran. Es bueno poner el foco en lo que es muy oscuro, como, por ejemplo, las cárceles, que para nosotros es oscuro porque es un ambiente que no muchos conocíamos y que otros aún no conocen. Aquí, el gran problema es el consumo problemático de drogas, es el mayor ataque hacia la sociedad, es transversal a toda la sociedad. Todos debemos ser conscientes de ello y aportar nuestro granito de arena para intentar revertirlo. La Madre Teresa Calcuta decía: ‘A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota’».

Como sacerdote, la Fundación «me brindó la oportunidad de poder conocer a personas que uno después estima, en ambientes de mucho dolor. Aprendes mucho estando ahí. Soy muy agradecido a la Fundación Fénix por habérmelo permitido», manifestó el sacerdote Nicolás Gastaldi.