Por Waldemar Martínez
Recuerdo cuando su papá, “El Coco” Britos, una leyenda del arco de Las Delicias y de los Seleccionados de Lavalleja, siendo un niño, lo traía a los entrenamientos de la selección de Lavalleja. Tengo en las retinas aquella vez que Omar Calvo, celoso guardián del Estadio Municipal, y el “Negro” Olmedo, le armaron una cama para que durmiera, mientras esperaba que su padre culminara el entrenamiento con la selección. Ahí era “el Hijo” del “Coco” Britos. Posteriormente lo pudimos ver defendiendo al arco albiceleste y de la selección de Lavalleja. Mostrando toda su gran capacidad y jerarquía. Alguna que otra vez, culminado el entrenamiento de la selección, lo lleve desde el Estadio hacia lo de Miguelito Cortés, donde solía pernoctar muchas veces. Sencillo, humilde, con muchas ganas de progresar y encausar su vida. Se fue consolidando como arquero, adquiriendo y acumulando experiencias. Bella Vista, Montevideo Wanderers, Oriente Petrolero de Bolivia, Liverpool, Cortuluá de Colombia, El Tanque Sysley, Cerro, Juventud de las Piedras, Atlante de México, Rocha Fútbol Club, Central Español, hasta llegar y consagrarse Campeón Uruguayo con Liverpool, siendo el mejor arquero del certamen. Posteriormente paso al Universitario de Deportes de Perú, donde ganó todos los torneos y fue figura fundamental para lograr los títulos. El Club Atlético Peñarol se interesó por su ficha, y con sus 38 años y un bagaje importante sobre sus hombros llegó a los aurinegros. Hoy es el arquero del que todo el ambiente futbolero de Uruguay habla. Por su experiencia, seguridad y solvencia, y quienes lo conocemos agregamos… sus agallas. No era fácil para él sacarse esa gran mochila de sus hombros, ser “el Hijo” de un fenómeno del arco, como lo fue Néstor Omar Britos, “El Coco”. Pero Sebastián Javier Britos Rodríguez supo superar un montón de obstáculos para ser hoy uno de los mejores arqueros de este país. Orgullo de todos quienes lo conocimos y lo vimos esforzándose y tratando de abrirse camino en este mundo tan difícil como lo es el del fútbol… y por méritos propios. Y me viene a la memoria aquel viejo refrán: “Hijo é Tigre…”.