Julia Paternain era, hasta hace una semana, una perfecta desconocida para prácticamente todos los uruguayos, y hoy es célebre.

Julia, que ahora tiene 25 años, logró hace un par de días la Medalla de Bronce en la maratón femenina en el Mundial de Atletismo de Tokio, en lo que los especialistas consideraron la mayor sorpresa del Mundial, ya que nadie esperaba que la uruguaya, una desconocida en las maratones, pudiese destacar tanto en esa carrera. De hecho, la primera maratón que Julia corrió en su vida fue en marzo, que le dio el récord uruguayo (aunque no corrió nunca en nuestro territorio) y además le permitió obtener un cupo -uno de los últimos- para el Mundial de Tokio. La maratón de Tokio fue la segunda maratón de su vida.

Su imagen ya se hizo viral en todo el mundo: Julia, al llegar a la meta, se toma de la cabeza asombrada, al darse cuenta que salió tercera, detrás de dos corredoras africanas de élite. Como su máxima aspiración era llegar entre las diez primeras, decidió correr sin importarle qué lugar ocupaba, simplemente centrada en cumplir el primero de los objetivos que se trazó, terminar la carrera. Su logro, su genuino asombro, cautivaron al mundo del atletismo.

El inmenso logro de Julia poco tiene que ver con la política deportiva uruguaya. Hija de padres (uruguayos) matemáticos que desde hace décadas viven y trabajan fuera de nuestro país, Julia nació en México y a los dos años de edad se radicó con sus padres en Inglaterra. Allí creció y pasó su adolescencia, y comenzó a correr. Su excelente nivel le permitió correr en competiciones juveniles europeas… representando a Inglaterra.

Con el tiempo, su alto nivel deportivo le permitió acceder a becas en universidades de Estados Unidos, lo que a su vez le permitió vincularse a equipos estudiantiles de atletismo de alto rendimiento. Tiene tres pasaportes (uruguayo, mexicano e inglés) y una “green card” (“tarjeta verde”) que le permite residir, estudiar y trabajar en Estados Unidos. Fue la primera atleta uruguaya en obtener una medalla en un Mundial de Atletismo para mayores (otros destacados atletas uruguayos consiguieron otras, pero en Mundiales Juveniles) y la primera latinoamericana en obtener una en la maratón, una disciplina generalmente dominada por las corredoras africanas de élite.

Hace unos pocos días, senadores de los principales partidos uruguayos (Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado) coincidieron en proponer que el Estado invierta unos 15 millones de dólares para la construcción de un polo deportivo de entrenamiento de alto rendimiento en el Parque Batlle de Montevideo. Allí ya existe la principal pista de atletismo del país y allí se ubican el Estadio Centenario, el Instituto Superior de Educación Física (ISEF) y el Velódromo Municipal. Se propone hacer una remodelación radical de esos espacios para construir una piscina olímpica y otras instalaciones.

Ojalá la coincidencia política derive en decisiones acertadas y este polo deportivo de alto rendimiento se haga realidad: el Uruguay y los uruguayos nos lo debemos y el deporte de élite es un motor capaz de mover y alentar el deporte masivo, algo que el país necesita.

Una anotación más sobre Julia: es nuestra primera medallista mundialista, la más célebre de las uruguayas en la última semana, pero lamentablemente, no puede votar. Por más pasaporte uruguayo que tenga, por más uruguaya que ella se sienta, por más uruguaya que la consideremos, no puede votar, porque Uruguay es el único país de América Latina, y uno de los pocos del mundo, que no permite votar a sus ciudadanos que residen en el exterior del país, a no ser que viajen a nuestro país en cada elección. Uruguaya, pero no tanto.