El Club Atlético Peñarol obtuvo su primera Liga Uruguaya de Básquetbol desde que se disputa bajo este formato. Se impuso a Aguada (4-2) y, de alguna manera, revivió la época dorada del carbonero en esta disciplina al inicio de la década del ’80, en la cual un minuano fue protagonista de históricas conquistas. Tras la consagración aurinegra, Alejandro Trías Sosa retornó a Minas y dialogó con Primera Página Dominical.

De esta manera, Peñarol cortó una sequía de 44 años, habiendo sorteado una serie de obstáculos y superando a un rival como Aguada, que en los últimos años ha sido un abonado a la definición de los torneos.

Alejandro, hijo de Hortensia Sosa Silva y de Walter Eustaquio Trías Correa, siempre se hace un lugarcito para volver a su ciudad natal. En este caso, su presencia se debió a la conmemoración del Día Internacional de las Cooperativas (integra cooperativa Artigas), en teatro Lavalleja.

SU TRAYECTORIA

Nació y creció en su «querida e inolvidable» rambla minuana, junto a su familia y bien cerquita de personalidad del lugar, como doña Petra y la ‘Loca’ Palavecino, entre tantos.

Alumno de la Escuela «25» (José Pedro Varela), a los primeros piques con la pelota naranja los hizo en el club Unión para luego, de la mano del profesor Radamés Ventura, desembocar en el club Sparta, institución que defendió hasta sumarse al Club Atlético Peñarol, en 1981, con 18 años, para integrar los planteles de juveniles y de reserva, hasta que sus destacadas producciones a ese nivel hicieron que lo convocaran al plantel principal, donde fue recibido, entre otros, por el «Chumbo» Arrestia, Hebert Núñez y Juan Andrés Blanc, mientras se conformaba el plantel que haría historia, con la incorporación de los estadounidenses Bo Jackson y Joe Mc Call.

Con aquel equipo, nuestro coterráneo obtuvo el Federal en 1982 y el Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones en 1983, tras vencer a Obras Sanitarias (Argentina) en el Palacio Peñarol y luego ocupar la tercera ubicación en la Copa Intercontinental William Jones.

A su vez, cuando su carrera se lo permitió, cada vez que fue convocado a la Selección de Lavalleja le dijo que sí, asumiendo de esa forma el compromiso de defender al básquetbol de nuestro departamento en diversas competencias.

 

Peñarol 1982.Parados: Hebert Núñez, Joe Mc Call, Bo Jackson, James Wells, José Pedro Malet y Daniel Wenzel. 
entados: Roberto Bomio, Juan Andrés Blanc, Gustavo Tito, Lincoln Pérez, Álvaro Tito y Alejandro Trías.
Peñarol 1982.
Parados: Hebert Núñez, Joe Mc Call, Bo Jackson, James Wells, José Pedro Malet y Daniel Wenzel.
entados: Roberto Bomio, Juan Andrés Blanc, Gustavo Tito, Lincoln Pérez, Álvaro Tito y Alejandro Trías.

GLORIA RENOVADA

Alejandro Trías Sosa ha vivido intensamente las últimas temporadas de Peñarol, tanto cuando el éxito fue esquivo como ahora, que el carbonero logró la consagración. «Siento una alegría enorme porque hace muchos años esperábamos que este logro pudiera concretarse, con alguna temporada donde estuvimos en la orilla y terminamos perdiendo las finales».

Trias declaró a Primera Página Dominical: «No quería morirme sin volver a ver a Peñarol Campeón». El club del Palacio debió esperar 44 años desde aquellas gestas de 1982 (Torneo Federal) y 1983 (Campeonato Sudamericano).

Trías se mantuvo en estrecho contacto con este nuevo ciclo de la institución en este deporte, como un hincha más al cual identificábamos en las transmisiones televisivas.

LAS FINALES

Luego de una extensa temporada, en la cual abundaron las lesiones, los contratiempos y el recambio de jugadores extranjeros, con suspensiones y pérdidas de puntos incluidas, Peñarol arribó a la final de la Liga en la cual se enfrentaría a un tradicional animador del torneo, el club Aguada.

La tensión se vivió desde el salto inicial del primer partido. «Fue muy difícil, como se preveía. Tengo amigos de Aguada que con mucho respeto también me cargaban. Aguada es un gran equipo y no es que haya perdido Aguada, le ganó prácticamente una selección uruguaya, porque Peñarol es eso, realmente tiene un cuadrazo».

Tras el pitazo final y previo al corte de las redes, porque como dice la historia, donde emboca un campeón no lo hace nadie más «lo festejé con los jugadores, en el medio de la cancha. No aguantaba más. Lo disfruté muchísimo y lo sigo disfrutando», añadió.

Las lesiones de Santiago Véscovi, quien, con fractura en el pómulo derecho, luego de haber sido operado y con días de recuperación, decidió disputar las finales, y de Norris Cole (Norris Cole), pilar durante la campaña, pusieron su cuota de incertidumbre en la definición, pero el equipo dirigido por Leandro García Morales sacó adelante la serie final y se quedó con el título. «Fue muy complicado. Por eso digo que era más bien una selección, un grupo bárbaro que supo salir adelante en los momentos más difíciles».

Trías presenció todos los partidos y cuando la consagración parecía una vez más esquiva, «me decía a mí mismo: ¡no, no puede ser! Estábamos jugando contra Aguada, terrible equipo, pero teníamos a los mejores jugadores. Se trajo a Cole, bicampeón de la NBA en su momento y pensamos que con él ya estaba, nos transmitía optimismo, pero se lesionó, ¿y ahora qué? ¿a quién vamos a traer?». Ante su lesión, Peñarol se movió rápido y contrató a Joaquín Rodríguez, a quien «algunos ni siquiera conocían, con pasado en Aguada, lo que le valió que alguna que otra cosa le dijeran, cuando simplemente el muchacho había decidido buscar su camino en Argentina, porque cuando estuvo en Aguada jugó muy pocos minutos. Es su trabajo. Por ahí el hincha no lo entiende en algunas ocasiones, es pasional, pero un jugador profesional vive de esto y por consiguiente tiene que buscar su futuro».

De su parte, «estoy muy agradecido con el botija. Lo abrazaba como si fuese mi hijo, porque la rompió en los partidos, se disfrutó y seguimos disfrutando». Con la copa en las vitrinas, «vivimos de asado en asado. Me invitan y algunos me dicen: ‘Ya no robás más la plata, mirá que ya se te terminó’. Como fui parte del último campeón y ahora el club logró el título nuevamente, me dicen ‘ya no podés robar más la plata’», bromeó.

GRUPO UNIDO

Los integrantes de aquel grupo que campeonó en 1982 y 1983, con el recordado Víctor Hugo Berardi en la dirección técnica, continuaron reuniéndose periódicamente. «Te cuento que para el 16 de julio, Danilo (Gómez) y Álvaro Tito organizaron una comida, con Daniel ‘Mahoma’ Welzel, los hermanos Haller, y compañeros de aquella época como el ‘Gitano’ Iglesias, Óscar Soto, y el ‘Ciego’ Juan Andrés Blanc, quien a la anterior no pudo venir», entre otros.

El reencuentro de aquel grupo se cumplirá en la vieja sede de Peñarol, por calle Maldonado, en Montevideo, «a la cual no conozco por dentro, por lo que estaré ingresando a ella por primera vez, ya que durante muchos años estuvo clausurada. Allí vamos a hacer el asado con jugadores del club desde el año 1977 en adelante», compartió.

VOLVER …

Como decíamos, Alejandro siempre vuelve a Minas. Hace algunas décadas, la casa de sus padres era el centro de encuentro en cada visita. En Semana de Turismo, «entre blancos y negros éramos más de 30 personas en torno a una mesa». El paso del tiempo y, sobre todo, las ausencias han cambiado costumbres. Sus padres ya no están, y la Rambla es diferente (ni mejor, ni peor, distinta). A su vez, las relaciones humanas variaron y de repente no conocemos ni el nombre del prójimo más próximo. Aquella hermandad barrial que se vivenciaba en todos es un bello recuerdo.

«Tengo familiares en Minas. Claro, desde que los viejos dejaron de existir, me cuesta un poco más volver. Pero bueno, es mi pueblo y acá estoy», manifestó Alejandro Trías Sosa a Primera Página Dominical.