Dicen que cuando llega el último ciclista de la Vuelta, comienza el año en Uruguay. Para los ciclistas significa el cierre de una temporada extensa y exigente, donde los apoyos y los estímulos son muy pocos, aunque ya estén acostumbrados a ello. Tiempo de rencontrarse con la familia y de recargar energías para enfrentar nuevos desafíos. Es lo que ocurre por estos días con los integrantes del Club Ciclista Minas, fundado el 19 de abril de 1936, tras haber competido tanto en Rutas de América como en la Vuelta Ciclista del Uruguay. Al regreso, charlamos con su presidente y director técnico, Franco Gómez.
Aún sigue sin valorarse como corresponde el esfuerzo que realizan los ciclistas y el grupo que los acompaña incondicionalmente para que el deporte se mantenga vivo en Uruguay y para que, en los eventos nombrados anteriormente, miles de personas se hagan a la ruta en todo el país para seguir las instancias de las competencias o al menos enciendan la radio para seguir las tradicionales transmisiones de cada etapa. Son muchas las horas de preparación, el «entrenamiento invisible» que los deportistas disponen para dar su mayor esfuerzo en cada competencia, sabiendo que muchas veces compiten en desigualdad de condiciones, con objetivo de cruzar la meta y seguir en el camino.
Franco Gómez es un gran luchador del Club Ciclista Minas. Aprendió a querer a este sacrificado deporte y jamás se apartó de él, desde el puesto que le tocara, como corredor, presidente o director técnico, procurando que, dentro de las posibilidades, los deportistas que representan a la institución cuenten con todos los recursos posibles y que se dediquen a correr.
Dejamos pasar una semana desde la conclusión de la Vuelta Ciclista del Uruguay para volver a entrevistarlo; el esfuerzo había sido mucho y se imponía el descanso. Tiempo de pasar raya, de evaluación. «El balance que realizamos desde el Club Ciclista Minas es muy positivo, porque en todo sentido fue una experiencia muy linda que excede lo estrictamente deportivo, más allá de que se trató de una competencia conformada por 11 etapas, con toda la exigencia que ello implica para todos, donde de los cuatro ciclistas que representaron a la institución, tres pudieron culminar la carrera. José Cuesta, en la etapa a Mercedes, el día del temporal, sufrió algunos problemas mecánicos, además de sentirse mal, y bueno, lamentablemente tuvo que abandonar, algo que siempre duele pero que en definitiva le puede ocurrir a cualquier corredor».
Más allá de este abandono, Franco Gómez priorizó el hecho de que para todos se trató de «una experiencia positiva». Elogió a Bruno Prochazca, también defensor del Club Ciclista Minas, porque se trata de «un ciclista joven que renueva su fe en el ciclismo, que viene muy bien y que tiene un gran futuro».
Respecto a Rutas de América, si comparamos ambas competencias, desde siempre la Vuelta Ciclista del Uruguay ha mostrado un nivel superior, de mayor exigencia para los corredores. La edición 2026 no fue la excepción. «En gran medida ello ocurre porque siempre son más etapas y éstas son de mayor kilometraje, lo que hace que el nivel sea superior y las exigencias aún mayores». Además, se sumaron tres equipos provenientes extranjeros, los cuales «vinieron muy fuertes y hicieron que la carrera fuera aún más competitiva de lo que suele ser».
Como decíamos, Franco Gómez es presidente y director técnico de la institución, y está dispuesto a dar una mano donde sea requerido. Dentro de esa responsabilidad, de la tensión existente para cubrir cada detalle, le consultamos si en algún momento, en el desarrollo de la competencia, puede llegar a disfrutarla. Respondió que «en realidad se disfruta cuando pasas raya, porque el día a día, sinceramente, es complicado porque tienes que estar siempre pendiente de los ciclistas, para que no les falte nada. Pero una vez que bajaron la bandera y después, cuando pones la cabeza en la almohada, dices bueno, se cumplió y se hicieron las cosas bien. Es en ese momento cuando te das cuenta de que realmente ha valido la pena tanto esfuerzo y tanto sacrificio».
El punto más emotivo para la delegación que representó al ciclismo minuano fue, sin dudas, la llegada a la esquina de Rodó y Batlle y Ordóñez, frente al edificio sede de la Intendencia Departamental de Lavalleja, donde el público reconoció el esfuerzo de los deportistas del Club Ciclista Minas, aunque «lamentablemente, por el trabajo que cumplimos en cada etapa no pudimos apreciar la llegada, ya que hicieron que continuáramos por ruta 8, por el Tránsito Pesado y que dobláramos por 18 de Julio, mientras que la caravana de los ciclistas ingresó por avenida Varela. Si bien no pude ver la llegada, hasta ese punto, frente al parque Rodó, donde nos marcaron el recorrido que debíamos seguir, estaba lleno de gente, algunas personas con carteles del club y alentando a nuestros ciclistas, todo lo que a uno lo emociona y reconforta», ya que es el momento preciso en el cual «compruebas que el trabajo de todo el año está dando sus frutos».
Como decíamos, al culminar la Vuelta Ciclista del Uruguay finaliza la temporada, «la cual se divide, a grandes rasgos, en dos partes. Una empieza en setiembre y termina en diciembre, que es la apertura, y la clausura desde el primero de enero hasta que termina la vuelta. Esa es la clausura perfecta».
Independientemente de la competencia propiamente dicha, el club, con los apoyos que cuenta, continúa con su vida institucional durante todo el año, «analizando, entre todos, la manera de poder hacer alguna actividad a efectos de recaudar fondos, pensando de aquí hacia adelante. Veremos qué nos depara el futuro, si los ciclistas seguirán con nosotros o si alguno se va por alguna buena oferta desde otro equipo».
Volviendo a la edición 2026 de la Vuelta, Franco Gómez dijo a Primera Página Dominical que «el nivel, en general, fue bueno. Se anda muy rápido. En honor a la verdad, el nivel de Uruguay no está muy bajo como se pensaba antes», reconociendo que una veintena de ciclistas «están despegados, están fuertes, viven para esto, o sea, trabajan en lugares donde no tienen exigencias físicas, algo bien diferente a lo que ocurre con nuestros ciclistas».
Al preguntarle por la etapa más dura, menciona dos, la que tuvo su llegada en Mercedes, «donde se largó un temporal en medio del campo más o menos durante una hora, donde, como se dice habitualmente, se hizo de noche, caía mucha agua y había mucho viento, y en Mercedes había tormenta eléctrica por lo que escuchábamos en la radio. Estuvieron a punto de suspender la etapa. Esa fue muy dura. La otra fue la llegada a Minas, porque como locales sentimos los nervios y la ansiedad de hacer lo mejor posible frente a nuestra gente».
El día después de una competencia de estas características es el comienzo de retomar la rutina y reencontrarse con los afectos. Es justo y necesario descansar luego de más de una semana de mucha tensión acumulada. «A partir de ese momento, se te afloja todo el cuerpo y te aparecen todas las nanas. Ahí te resfrías, te enfermas, te duele todo, pero igual estás pronto para largar de nuevo. Pasados unos días, ya empezamos a pensar en los próximos desafíos, en ver si Bruno Prochazca, Sebastián Correa, José Cuesta y Pablo Rey continuarán corriendo por el Club Ciclista Minas y analizar posibilidades para cada caso».
Franco Gómez agradeció «a toda la gente que estuvo en la ruta alentando, a las personas que mandaban mensajes felicitando y alentando durante toda la semana, a los sponsors, a los amigos, a las empresas que estuvieron atrás de nosotros, a la Intendencia de Lavalleja porque fue el pilar fundamental para todo esto y a las familias de cada uno de nosotros, porque sin su respaldo y comprensión sería imposible que pudiéramos hacer lo que tanto nos gusta».
De esta forma volvió a rodar la bicicleta en Minas, con el Club Ciclista Minas representando al deporte del departamento en Rutas de América y en la Vuelta Ciclista del Uruguay, competencias que luego de varios años retornaron a nuestro medio. «Escuché unos comentarios del intendente (Daniel Ximénez) como que seguirán viniendo, así que hay que a ponerse las pilas y a trabajar más duro para que el club siga compitiendo, para que surjan nuevos valores y para que se arrime más gente a nosotros, porque se puedan armar más clubes en Minas, como pasaba hace décadas atrás». En ese sentido señaló a modo de primicia que en la actualidad se trabaja sin pausa y sin prisa con el club Olimpia, para reflotarlo en esta disciplina y poder constituir la Federación Ciclista de Lavalleja, lo cual sería un espaldarazo muy importante para todo el esfuerzo realizado hasta el momento y aportaría mayor formalidad y otras herramientas a los protagonistas.