En el Salón de Eventos Especiales del Palacio Legislativo se desarrolló la actividad “Crear para vivir. El presente y el futuro del artesano en el Uruguay”, promovida por el senador Eduardo Antonini. De ella participó el artesano minuano Alejandro Santos, al frente del Taller Ñanderekó.
La mesa de autoridades nacionales estuvo integrada por la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, el ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, y la subsecretaria del Ministerio de Turismo, Ana Claudia Caram.
Alejandro Santos Kuh, al frente del Taller Ñanderekó de Minas, compartió una serie de interesantes reflexiones desde la perspectiva de los artesanos. «Sabemos que somos un grupo muy visible en la calle y poco visible para las políticas públicas», definió al comenzar su intervención.
Al resaltar las características del espacio físico en el que se desarrollaba la actividad -el Salón de Eventos Especiales del Palacio Legislativo-, comentó: «Estamos en un edificio histórico, construido, seguramente, por muchos artesanos. Estoy fascinado con todo lo que veo acá, con esta mesa. Muchos artesanos, inmigrantes, seguramente, o hijos de inmigrantes, porque el oficio provino de Europa, habrán participado en la construcción». Ante ese panorama, Santos Kuh reparó en un artículo en especial, situado en la mesa del conversatorio. «Esta no es una artesanía. Esto es chino, grabado con una grabadora láser y se está obsequiando como regalo institucional», cuestionó.
A LA INTEMPERIE
Si bien los artesanos forman parte de un colectivo, Santos aseveró que «somos ‘bichos’ solitarios. El taller, para nosotros, es un lugar sagrado. Así haya desorden, lo que fuera, es nuestro lugar de creación». A través de la Inteligencia Artificial (IA) se enteró de que en Uruguay hay 13 mil artesanos, «un colectivo importante», porque, a modo de ejemplo, «los trabajadores forestales son 18 mil. Somos un colectivo precario, en riesgo. A veces ganamos un poquito más, hay gente que tiene sus temporadas altas; otros trabajamos todo el año, pero estamos ahí, en la delgada línea de caer en la pobreza».
Compartió que recientemente sufrió una lesión en una de sus manos, lo que hizo que durante un mes no pudiera trabajar, sin recibir cobertura alguna de parte del Banco de Previsión Social. A su vez, la edad «también te ‘pega’, porque salir a una feria es duro. Hay que prepararse, preparar todo el stock, pagar el stand… Vas, de repente llueve y te quedaste sin feria. O te pasas los días de la feria adentro de la carpa porque está lloviendo y nadie te paga nada. No queremos dar lástima, pero hay realidades que tienen que conocer», enfatizó.
DIGNIDAD INNEGOCIABLE
«Nosotros, mayoritariamente, elegimos hacer esto. Por favor, no nos agrupen con los emprendedores. Somos diferentes, somos creativos», continuó. «Solo una actividad diferencia al hombre de los animales y es la de poder crear. Los animales juegan, se agrupan, se organizan, igual que los hombres, pero no pueden crear. Eso es lo que nos diferencia», estableció Alejandro Santos Kuh, quien revalorizó la importancia de la artesanía: «Cuando se hacen búsquedas prehistóricas, de repente no se encuentra un solo hueso, pero sí restos de artesanías. Simplemente queremos que se nos visualice con la dignidad que estamos seguros tener. Llevamos muy dignamente esta profesión. No pretendemos hacernos ricos ni acumular riquezas. Somos muy heterogéneos, pero todos somos artesanos, desde el que está en la plaza de Punta del Este, en el Mercado de los Artesanos o en la feria del Parque Rodó -me han dicho que está en riesgo-, hasta los que se encuentran en rincones perdidos del país». A su vez, «somos multi empleo, aunque nos dediquemos solo a esto, porque investigamos materiales, creamos diseños, hacemos pruebas, vamos a la feria, atendemos las redes sociales y también a nuestra casa».
PARTICIPACIÓN REAL
Alejandro Santos cuestionó la manera en la cual autoridades de Dirección Nacional de Artesanías, Pequeñas y Medianas Empresas (DINAPYME), unidad ejecutora del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) históricamente se han relacionado con los colectivos de artesanos. «Tuvimos al arquitecto Alberto de Betolaza como director durante años. No digo que lo sufrimos, pero casi. Hoy, nuevamente un arquitecto está al frente. Vi su legajo y es impresionante, seguramente está sobrecalificado, pero el MIEM tiene una debilidad al no poner artesanos al frente del área artesanías. Sería bueno saber cuál es el presupuesto actual y cuál el que están pensando para el año que viene, hacer una revisión de los últimos 15 años para conocer en qué se gastó el presupuesto, a qué ferias internacionales se concurrió y quiénes asistieron a ellas. No hablo solo de los artesanos, sino también de los funcionarios, porque es muy costoso hacerlo».
Sumó interrogantes en el mismo sentido: «¿Cuál fue el tipo de artesanías elegido? ¿Se repitieron? ¿Por qué? ¿Por qué un artesano de Artigas, que trabaja en amatista en un pueblo perdido, tiene menos posibilidades reales? Aunque digan que todos tienen la misma oportunidad de concurrir a una feria internacional, eso no es cierto. Es lo mismo que decir que las políticas se difunden para todo el país, cuando a la gran mayoría no les llegan».
Recordó que, en 2021, «un decreto del Ejecutivo, que esperemos se convierta en ley, habilitó a los artesanos a venderle a ciertas instituciones del Estado. ¿Cuántos lo saben? Yo me enteré porque lo impulsó la diputada (Alexandra) Inzaurralde, de Lavalleja, mi departamento. Lo expuso en sus redes y me enteré, pero muy pocos lo saben».
«¿Por qué solo podemos venderle al consumidor final? ¿Por qué no podemos venderles a empresas y a todos los organismos del Estado?», planteó. «No se va a caer la economía estatal por ello. ¿Por qué no nos habilitan como lo hacen con todos? Podemos hacer regalos institucionales, un montón de cosas. Hace un tiempo hice un curso online de una universidad europea donde se analizaba cuál era la diferencia entre el artesano y el artista. El artesano hace un diseño, lo prepara, lo fabrica, lo hace, lo vende y si funciona, lo hace ad infinitum. El artista hace una cosa y no la repite nunca más. Entonces, nosotros tenemos una capacidad de producción para venderle a terceros, al que no sea el consumidor final, pero tienen que habilitarlo. Los artesanos generalmente nos agrupaban por dos motivaciones: para vender y para defender nuestros derechos», especificó.
HACIA LA GENTE
Alejandro Santos Kuh afirmó que, como artesanos, «históricamente hemos defendido estar en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura (MEC)», porque «nos sentimos trabajadores de la cultura, no de un producto industrial, con todo respeto hacia la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, quien es clienta mía y me dijo que tiene en su casa un banco realizado por mi. A nosotros nos miden con la vara economicista, pero nosotros hacemos un producto que es mucho más que algo que se vende. Vendemos cultura, diseño e identidad, pero eso no se visualiza, no se valora».
«El Estado tiene un montón de herramientas, como la UTEC, como la UTU, que está en todo el país, o como Uruguay XXI para llegarles a los artesanos. Por favor, no repitan, como dijo (Gonzalo) Civila o la subsecretaria de Turismo (Ana Claudia Caram) ‘vengan al ministerio’. No, ¡salgan ustedes, señores! Nosotros estamos trabajando; su trabajo es acercarse a nosotros. Porque si hacemos eso que nos piden, si esperamos a que la gente concurra a los ministerios y a los organismos, estaremos agrandando la brecha entre los artesanos que tienen cierta capacidad de llegada a esos lugares y los que no la tienen o los que directamente no quieren hacerlo, porque no todos queremos tener un subsidio del Estado. Tal vez solo queremos que nos dejen trabajar, que nos dejen espacios libres para poder hacerlo», manifestó Alejandro Santos Kuh en su intervención en la actividad denominada «Crear para vivir. El presente y el futuro del artesano en el Uruguay», efectuada en el Salón de Eventos Especiales del Palacio Legislativo.