El miércoles, a las 20.00 horas, en Teatro El Galpón, Urbano Moraes celebrará sus 60 años en la música. Presentará su libro ¿Dónde van las mariposas?, un recorrido por su vida a través de sus propias palabras. Anécdotas, recuerdos, encuentros, fotografías y protagonistas se entrelazan para reconstruir una historia personal y colectiva. Luego será el turno del concierto, junto a otros grandes músicos uruguayos. Previo a ello, dialogó con Primera Página Dominical.
Urbano Moraes (Montevideo, 27 de febrero de 1949), en la década del ’60 integró el grupo The Knacks, participó en los espectáculos Musicasión y formó parte de El Kinto. Formó parte de una banda de rock andaluz en España y grabó con Alfredo Zitarrosa. Compositor, bajista y cantante, sobre el escenario y haciendo música se siente como «pez en el agua». Es la imagen que a todos se nos viene a la mente cuando alguien pronuncia su nombre. Tal vez por ello comenzamos la charla preguntándole qué hubiera sido de su vida de no haber sido músico. «¡Ah! Yo qué sé... Pintor me hubiese gustado, ponele. Sí, pintor. También me gusta la arquitectura, así que capaz hubiera ido por ese lado, pero yo qué sé», contestó con la naturalidad que lo caracteriza.
Sus inicios
Un buen día, con 17 años, Urbano Moraes llegó hasta el Palacio de la Música con la intención de comprar un teclado. Sentía que ese era su instrumento, pero era demasiado caro para él. Preguntó a cuál podía acceder con los pesos que tenía y le presentaron un bajo «Black Diamond». Hay quienes dicen que es de los más grandes bajistas uruguayos de la historia. Al comentárselo, atina a reírse: «¡No, ni loco! Solo que llevo muchos años tocando y que me enamoré del instrumento, nada más».
Se crio entre músicos. Siendo chico asistía a boîtes y a boliches acompañándolos. «Se hacían muchas zappadas, con tremendos músicos que se quedaban en casa», contó. Al «Corto» Horacio Buscaglia lo define como «mi hermano del alma». En El Kinto estuvo dos años y Eduardo Mateo fue uno de sus compañeros de ruta, a quien considera «el principal abanderado de toda una generación de músicos», figura a la cual «jamás le reconocieron sus méritos en vida, tanto que murió dejando solo cuatro discos de solista… Nada, ¡un desastre!». También lo fue Rúben Rada, recientemente fallecido, un «irremplazable, alguien que rompió el molde, totalmente único. No creo que vaya a haber nunca más alguien como él, como artista, como cantor y como showman. Para mí, el artista más grande que ha dado este país».
Formó parte -lo sigue haciendo- de un selecto grupo de músicos uruguayos, de grandes artistas. «Es la época que me tocó a vivir», respondió al consultarle qué siente por pertenecer a una generación pionera que abrió caminos. «Fue un cambio importante el que se hizo por aquellos años. Hasta ese momento, solo se imitaba y se cantaba en inglés. A partir de allí, se empezó a buscar una música más nuestra y a cantar en castellano».
A pesar de todos los pesares, y de algún productor que se llevó lo que no le correspondía («el representante que pusimos -bien de chiquilines, de nabos- se quedó con todo. De grande no he cambiado demasiado...»), ha logrado vivir de la música. «No soy el único que lo hace, pero, sinceramente, en Uruguay es muy difícil conseguirlo».
A sus 77 años, mantiene plena vigencia. Afirma que para que ello ocurra, no hay secretos, ya que «no siento que deba reinventarme todo el tiempo. Lo que pasa es que no paras, y si no paras, no tienes la necesidad de reinventarte. Es lo que yo hago: simplemente soy un músico, nunca hice otra cosa», declaró.
Urbano tocó también con el minuano José Pedro Beledo, a quien entrevistamos la semana pasada. «Antes de que él volviera a Estados Unidos, tocó en un concierto mío y yo lo hice en un concierto de él, con la misma banda en la que yo estaba tocando. Con Gerardo Alonso -otro destacado músico minuano- no puedo hacerlo porque ambos somos bajistas y ya sería un caos», bromeó.
Minas y Villa Serrana
Llegó un momento en que Montevideo «me estaba complicando un poco. Estaba como atorado mentalmente. Y me fui a vivir a Villa Villa Serrana sin conocer Minas ni nada del entorno. Mi madre estaba muy enferma, en Montevideo, y se me ocurrió ir a vivir al campo, digamos. Me habían hablado de Villa, fui a conocer, me encantó y nos fuimos para allí».
De esa manera se generó el vínculo con la ciudad de Minas y específicamente con el Centro Cultural La Casa Encantada, «donde durante dos años hice una jam sesión y algún conciertito. Después me centré más en estar en el cuidado de mi madre y en Villa Serrana», comentó.
En El Galpón
El próximo miércoles, en la institución teatral El Galpón, en la capital del país, Urbano Moraes presentará el libro «¿Dónde van las mariposas?». Sobre las 21:00 horas dará comienzo el concierto, una real celebración que convoca a destacados músicos: Gustavo Montemurro, Martín y Nicolás Ibarburu, Pablo Somma y Pelao Meneses, en una presentación que promete reunir distintas generaciones y sensibilidades alrededor de la figura de Urbano para compartir canciones, recuerdos y afectos.
«Es un libro que habla desde que aparecí en el mundo hasta hoy, con cuentos, historias que he vivido con la música y con la vida. Me enrosqué a escribir una cosa y después otra y otra y se fue armando un libro con testimonios, con muchas fotos de situaciones, de toques y de conciertos. Y al final quedé muy contento, porque es un libro que a mí me gusta. Me gusta quedarme conforme con las cosas que hago», relató acerca de su autoexigencia.
En el concierto estará muy bien acompañado, aunque en estos momentos y a pesar de sus 60 años en la música, admite que «estoy muy nervioso, enloquecido, porque todo se ha atrasado. Estaré tocando junto a la barra de siempre, con la que venimos tocando desde hace muchos años, pero aún no hemos ensayado, teniendo en cuenta que se trata de temas nuevos que integrarán el disco que sacaré a fin de año. Pero bueno, pienso que la vamos a poder sacar adelante porque nos entendemos a la perfección y porque hay como una hermandad entre nosotros. Al ser amigos, todo se hace más fácil», resaltó. Esa ansiedad previa «no sé si es una buena señal. A mí no me gusta nada como señal, pero bueno, te pones nervioso porque todo se atrasa, todo se hace dificultoso. Siempre es muy complicado en Uruguay, pero bueno, al final las cosas se hacen, a los tumbos, a los golpes, como sea, pero se hacen. Vamos a confiar en que se va a poder hacer y en que va a estar bueno».
El presente
Sobre la música uruguaya actual, Urbano Moraes opinó que en nuestro país «siempre seguirán apareciendo músicos con talento», aunque siente que la música «está un poco rara», porque, entre otras cuestiones, «los pibes recurren demasiado a la inteligencia artificial (IA)», lo que hace que «los recursos tecnológicos predominen por sobre las vivencias, sobre el lugar de donde sale la música, como hicimos siempre. Se recurre demasiado a la tecnología, algo que tiene su lógica, porque todo va cambiando. Es como todo, hay cosas buenas y otras malas. En todo y en todas las épocas siempre fue igual: dependerá de la manera en que la tecnología sea utilizada», analizó Urbano Moraes, previo a la presentación de su libro y al concierto que brindará en la institución teatral El Galpón, en Montevideo, el próximo miércoles.