A diez años de su primera muestra de registros fotográficos de aves autóctonas, Daniel Pereira regresó con una nueva experiencia visual, expuesta en las galerías del teatro Lavalleja. Agradeció el interés creciente en la observación de aves, enfatizando su importancia en la educación ambiental y el turismo, destacando también la participación de su nieto en el evento.

MODO PERSONAL

Pereira comentó que después de diez años logró realizar la segunda muestra de registro fotográfico de aves autóctonas. Aclaró que si bien es parte del Grupo de Observadores de Aves de Lavalleja, el evento fue de carácter personal y la primera en la que intervino su nieto. Detalló que existen en Lavalleja unas 300 especies de aves.

OBJETIVO

Reveló que se atraviesa por una época migratoria en la que están llegando las aves, vienen a reproducirse al Uruguay. Después muchas de ellas emprenden el regreso. “De las 500 especies de aves (en Uruguay), hay un35% que son migratorias, que son las que están llegando. Después también tenemos aves que son migratorias de invierno, son unas aves que vienen, que están llegando en invierno y son bastantes”.

Comentó que el objetivo de la muestra fue “generar por ese algo de lo que tuvo una primera exposición (2015) que recogió casi todas las escuelas del departamento, de escuelas rurales principalmente”.

GENERANDO INTERÉS

“Esos registros fotográficos que a veces son comunes y otros no tan comunes, lo que hacen es tratar de llegar a que la gente se vaya interesando con el tema de las aves, lo que es el medio ambiente y lo que significa naturaleza. Creo que hoy en día está creciendo el avistamiento de aves y va en pleno proceso de crecimiento. Seguro que hay más gente observando e interesada, pero lo más importante es que cuando entramos a las páginas que hay de aves en Uruguay, hay un 50% de hombres y el otro 50% es de mujeres. Hablamos que Uruguay se está transformando en una población vieja y la gente empieza a interesarse en ese tipo de actividades. Es importante decir que un avistador de aves está visto como un protector del medio ambiente y esa es la cultura que nosotros queremos generar. Por eso nos interesa andar con la exposición en las escuelas, porque todo empieza desde abajo”, indicó.

CAIDA DE SEMILLA CERCA

Para Pereira, compartir la experiencia con su nieto significó “que la semilla cayó muy cerca”. “Guillermo tiene 12 años, está en 2º de liceo, hace tres años lo mirábamos y él no tenía ese interés. Desde hace un año fue como que le despertó el interés por los registros fotográficos y esta exposición surge por él, porque en el colegio tenían que hacer una exposición de arte cada uno, y él dijo que iba a poner sus registros. En ese momento pensé, si hace diez años que hice la primera exposición, ¿por qué no hacer la segunda y compartirla con él?”