Vuelve el grupo De Acá Nomás, con “¿Qué harían sin mí?” una obra de teatro que conmueve, hace reír, pensar y sobre todo hay una búsqueda a mirarse hacia adentro generando una serie de cuestionamientos, escrita por Hugo Daniel Marcos, con oficio y experiencia en la profundización de las obras, sin descuidar el humor. Es dirigida por Raquel Silva con precisión y exigencia, con rigor y exactitud en el movimiento escénico, en la estética y en destacar cada momento, tanto desde la risa como desde el drama. Excelentemente actuada por un grupo de actrices y actores, que entendieron y llevaron el juego escénico con esplendor y brillo: Elena Monfort, Isabel Hernández, Paula Soria, Carlos Astapenco, Julio Ibarra y Juan Rodríguez. Apunte Raquel Marchese. El maquillaje es de Graciela Rocha y Gabriela Martínez, la escenografía y vestuario de “De Acá Nomás”. La iluminación de Robers Silveira, el sonido de Emilio Cáceres y la producción del grupo teatral.

Las funciones son el viernes 31 de octubre y el sábado 1º de noviembre, a las 20 horas, en teatro Lavalleja.  Entradas 350 pesos.

ABRIR LA PUERTA Y MARCHARSE

Primera Página entrevisto a la directora Raquel Silva.

¿Cómo llegó la obra a ti?

Llega a mí a través del elenco, en las primeras reuniones allá por marzo de este año. Ellos ya habían pensado en hacerla en anteriores temporadas, pero por distintas razones no habían podido. Así que las ganas de llevar a escena esta joyita, -es una comedia de enredos-, estaba establecida.

¿Qué te gustó de la obra?

Principalmente el mensaje del final, que en realidad no es el que propuse, sino que Ana toma la decisión de abrir la puerta y marcharse de su casa. No sabemos si más tarde vuelve o no, queda un final abierto por parte del autor. En esta puesta le dimos otro valor, el de quedarse en su hogar a pesar de algunas faltas humanas de parte de su entorno, que si bien son muy importantes, tampoco son inquebrantables. Es decir, que con un poco de atención se pueden cambiar y mejorar, o por lo menos ella lo intenta.

Raquel Silva afirmó que “otro aspecto que tiene la obra de Marcos que me atrajo, es el ritmo, las situaciones de enredo y el humor que se ve reflejado en las actuaciones brillantes de las actrices y los actores que lograron con gran trabajo, entendieron esa música corporal, ese ritmo constate que tiene este tipo de teatro. No tiene parlamentos difíciles ya que son cotidianos y coloquiales, pero sí una gran entrega corporal que por momentos se ve como una danza escénica.

Impresiona la actualidad de la obra: cuestiona el rol de la mujer, el hogar, la familia y el mundo exterior, todo con mucho humor, enredos, confusiones. ¿Para la dirección tiene una exigencia especial?

El género es sitcom (en inglés situation comedy) o también llamada comedia de situaciones o enredos. La dirección de este género es un desafío en lo que se refiere a la conformación del elenco y a la estética escénica. En cuanto al elenco, hay que verlo en movimiento antes del casting para proyectar en cada actor y en cada actriz los futuros personajes, y el ritmo en el escenario es una condición primordial que deben tener. Esta capacidad se trabaja y se forma en los ensayos, que son agotadores. En cuanto a la estética, hay que tener cuidado de que no caiga en la repetición escenográfica, porque este tipo de obras tiene una escenografía estática, transcurre en el living de una casa o departamento.

¿Por qué el público tiene que ver la obra?

Es una obra necesaria para aterrizar el rol de la mujer en sus distintos aspectos (madre, esposa, amiga, amante) a tierra y revalorizar su gran esfuerzo de todos los días, porque deja de lado sueños, gustos, intereses para estar presente en el hogar. Pero a la vez, no es un rechazo hacia el hombre, no es odio, es amor, es un tirón de orejas para los personajes que rodean a Ana, la esposa, que a veces fruto de la rutina, no dimensionan sus necesidades.

Por otra parte, es muy cómica con pasajes tan desopilantes que surgen de situaciones dramáticas, que me parecieron un gran desafío como directora, ya que hacer humor del bueno, no es tarea fácil.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con un grupo de la trayectoria de “De Acá Nomás”?

Ha sido una experiencia muy enriquecedora. He conocido gente muy profesional y humana que verdaderamente dejan todo en las tablas, siempre bien receptivos a las indicaciones y dispuestos al trabajo y a las propuestas innovadoras que reciben de mi parte, como me lo han manifestado. Hay mucho talento, cero roces, lo que es muy común en grupos artísticos porque siempre aflora el ego como dice Chaly García. Por el contrario, ellos dicen “Say no more” y en ningún momento vi situaciones de este tipo. Se ensaya con un excelente clima siempre, incluso en momentos difíciles de salud o emocionales, porque este trabajo involucra las emociones y los sentimientos y no siempre se está con ánimo de remover cosas. Son verdaderos actores y actrices con la humildad de aprender entre todos. Además, he tenido una buenísima devolución del público que en algunos casos no me conocían, porque estuve muchos años viviendo en Estados Unidos, incluso cuando me fui este grupo no existía, así que tampoco yo los conocía a ellos, salvo algunas excepciones.

¿Tenés otras propuestas para realizar este año o el próximo?

Sí, estamos trabajando con una nueva obra, más crítica en cuanto a la política y la sociedad, con pasajes de comedia también y con una temática que pide integración social. No pudimos estrenarla este año por un quebranto de salud de uno de los actores, así que la idea es arrancar la próxima temporada con su estreno.

¿Te sentís hoy más directora o actriz?

Soy actriz. Muchas veces quisiera ser uno de los personajes de la obra, pero en el rol de dirección, soy todos a la vez. Es una responsabilidad muy grande, porque la cabeza que rueda es la de dirección siempre, aunque al mismo tiempo, ese desafío hace que te formes continuamente lo que lleva a una evolución profesional significativa. Como dice la doctora María Antonieta Rebollo (1994), “siempre se puede aprender”. Creo que no se puede ser directora, sino se es actriz primero, aunque hay casos en que solo se forman en dirección, no es el mío.