Memoria Viva es un proyecto de prácticas artísticas contemporáneas que se desarrolla en Campo Cultural Kykyô desde 2023. Conciben a las prácticas artísticas y culturales como un elemento transformador capaz de resignificar aspectos centrales de nuestras sociedades. El proyecto Memoria Viva: prácticas artísticas, tiempo, territorio tiene como misión divulgar debates del quehacer artístico e interpelar a los protagonistas de la «historia cotidiana» a partir de prácticas que están inscriptas en los cuerpos, los espacios y los tiempos. Gabi Alonso, artista multidisciplinar, performer, gestora cultural y docente de Quilmes (Buenos Aires, Argentina) estuvo en residencia en Campo Cultural Kykyô.

EL PROYECTO

Nicolás Spinosa explicó a Primera Página Dominical que el proyecto Memoria Viva «se construye en forma colaborativa como un espacio de resistencia frente a las formas hegemónicas en las que se manifiesta lo artístico-cultural, proponiendo desde lo transdisciplinar otras formas de vincularnos con el territorio, los cuerpos, espacios, historias y saberes», entendiendo a las prácticas artísticas como «un medio para aprehender y reflexionar sobre las experiencias vitales en su contexto espacial y temporal», enmarcadas «en un diálogo continuo entre pasado y presente, en el que los recuerdos e historias personales se convierten en elementos esenciales para comprender y dialogar con el entorno».

El abordaje incluye recursos y prácticas del arte contemporáneo que posibilitan «preservar historias y contextualizarlas en un marco que facilite su comprensión y apreciación». Al involucrar a la comunidad en la creación y exhibición de sus memorias, «se subraya la importancia de un enfoque participativo y colaborativo donde las prácticas artísticas se convierten en un vínculo fortalecedor del tejido social y cultural». El dispositivo implica utilizar diversas técnicas y disciplinas del arte contemporáneo como fotografía, instalación, autoetnografía, video documental, dibujo, relatos sonoros y escritos, etc. «instrumentos para dar cuenta de las múltiples historias que habitan, transitan y atraviesan el territorio», con el objetivo de «alcanzar y mapear una parte representativa del territorio, poniendo énfasis en los relatos e historias contadas por mujeres rurales».

Otro de los ejes del proyecto es el concepto de Museo Expandido, donde las fotografías, videos y textos que se realicen se expondrán en un Dispositivo Artístico de Memoria Viva entre el 7 de noviembre y el 13 de diciembre en Cósmica Cultura Contemporánea (www.cosmica.uy), en Montevideo. Posteriormente, parte de ese material será donado a cada mujer-familia con la que se haya trabajado, con el objetivo de que sea mostrado en el exterior de sus casas en el ámbito rural, compartiéndolo así con el resto de la comunidad. En Campo Cultural Kykyô quedará parte del material que pasará a formar parte de una muestra permanente.

Se realizará una activación de la propuesta en el marco del segundo Foro de ambiente, naturaleza, territorio y eco políticas que se llevará a cabo en Reserva Natural Kykyô el 15 y 16 de noviembre de este año. «El proceso incluye una presentación y activación del proyecto en varios espacios culturales de Buenos Aires», anunció Spinosa. Este proyecto cuenta con el respaldo del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) a partir de los Fondos Regionales para la Cultura.

RESIDENCIA

Gabi Alonso, artista visual, performer, gestora cultural y docente de Quilmes (Buenos Aires) participó de una residencia en Campo Cultural Kykyô. “Gabi es una artista habitué y estrecha colaboradora de Campo Cultural Kykyô. Con el proyecto Relatos de recetas e intercambio de saberes, que desarrolla desde 2014, hacemos intervenciones en el territorio, en forma colaborativa, desde 2017", prosiguió.

En Campo Cultural Kykyô, desde el año pasado, junto a Alonso, «iniciamos una nueva línea de intervención dentro del proyecto Relatos de recetas que tiene que ver con revalorizar los saberes y experiencias de las ruralidades, en particular de las mujeres rurales. A partir de encuentros en las casas de las familias, donde compartimos una charla, un mate, una comida, se realiza una documentación fotográfica, de video y se realizan registros sonoros, elaborándose una suerte de ‘reportaje’ que luego se transfiere a diferentes formatos: gráfica, dibujos, galerías fotográficas, videos, etc. y en diversos medios como redes sociales, web, instalaciones y publicaciones».

Durante esta residencia, también «acompañamos una iniciativa que surgió de la Mesa de Arte y Cultura del Geoparque Manantiales Serranos, de la cual también somos integrantes desde Kykyô”, informó Spinosa en referencia a la actividad que se desarrolló con el Agrupamiento de Escuelas de Punta a Punta (Escuelas 91, 64, 57, 83, 107). «Estas escuelas se reúnen una o dos veces al año para compartir actividades, generar una jornada de encuentro entre los niños y las niñas de los diferentes centros de estudio y también con las familias».

En ese marco, «niños y niñas trabajaron con sus respectivas maestras. Nosotros propusimos dos actividades: por un lado, convocamos a Lala Amorín, artista y educadora de Neptunia, Canelones, con quien trabajamos en diferentes actividades y programas. Ella llevó adelante un taller de artes visuales que tomaba como hilo conductor la temática de los animales autóctonos, la cual el Agrupamiento Escolar trabajó durante la jornada». Se contó con la colaboración de Mirena Atchugarry, quien, «además de ser vecina e integrante de la Mesa de Arte y Cultura, es artesana y mamá de una de las niñas que participó de la actividad del agrupamiento».

Por otra parte, junto a padres y madres que asistieron a la actividad, Gabi Alonso «trabajó en la realización de un mapeo colectivo; se confeccionó un mapa entre todos los asistentes, señalándose los lugares donde vive cada una de las familias, los recorridos habituales que realizan, los espacios por los cuales transitan o los lugares donde desempeñan sus tareas. Esa intervención se hizo con la idea de visibilizar que las tareas de la cotidianeidad, los oficios, las ocupaciones o las actividades del día a día, son saberes que se tienen desde la experiencia vital, el habitar y ser parte de una comunidad», acotó Spinosa y remarcó que «se puso énfasis, más allá de la cuestión de los trabajos, en revalorizar los saberes, en pensar en ese valor simbólico acumulado de experiencias que se va logrando a través del pertenecer, del estar y del vivir en un territorio».

Nicolás Spinosa repasó que en el transcurso del año pasado «trabajamos junto a María Rodas, a quien visitamos en su casa y con quien compartimos un almuerzo junto a su compañero, Eduardo García. Este año, los protagonistas fueron Mirena Atchugarry y su compañero, Rodrigo Ojeda, con quienes recorrimos la Chacra Achará, lugar donde viven y trabajan. Nos mostraron su casa, la quinta, el vivero, el alambique en donde extraen aceites esenciales, y compartieron sus experiencias y vivencias de ser una familia joven y neo rural».

Para finalizar esta etapa de la residencia, «visitamos la Chacra Paso a Paso, en Pando, Canelones, donde también funciona la Escuela Agroecológica y del Buen Vivir que coordina Pilar Morales junto a un grupo activo de jóvenes colaboradores. Pilar es una productora rural de Pando, con una amplia trayectoria en agroecología, trabajo social y comunitario. En la jornada compartimos con ella y el equipo de la escuela el proyecto Relatos de recetas e intercambio de saberes, compartimos experiencias y proyectamos acciones para el futuro».

«En tiempos de batallas culturales, un escenario mundial de retrocesos de derechos y, como afirma Guy Debord, de puro capital convertido en imagen, es bueno, saludable para la democracia preguntarnos por el rol de la cultura y de los agentes que la componen. En un contexto en el cual la ‘monetización’ de todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas, de esperanzas dudosas y momentos sombríos en los que, a la vez, y con más frecuencia, se escuchan voces que aclaman por una ‘democratización de la cultura’, es pertinente preguntarse qué significaría esa democratización, en qué términos se haría, para qué y para quién. Desde Campo Cultural Kykyô estamos convencidos de que democratizar la cultura es abrir ámbitos de creación colectiva, saberes y experiencias compartidas que permitan generar espacios de agenciamiento en los que quienes hacen cultura (que en definitiva somos todos) puedan desplegar su potencialidad y subjetividad, sintiéndose parte activa e integrante de un proyecto común», reflexionó al finalizar la entrevista con Primera Página Dominical Nicolás Spinosa, coordinador, junto a Óscar Álvarez, de Campo Cultural Kykyô.