Nació en Minas, el 22 de agosto de 1978. Cantautor desde la adolescencia, se formó con varios docentes, entre ellos Lícer Acosta y Giselle Batista. Incursionó en el folclore, el canto popular, la música ciudadana, el carnaval y la docencia. En pleno febrero, a horas del desfile carnavalero por avenida Varela de Minas, entendimos oportuno conocer su opinión sobre el carnaval minuano, junto con su experiencia dentro de esta expresión cultural tan querida por los uruguayos.

Antes de responder a nuestras preguntas sobre el carnaval minuano y su experiencia en él, Jaimés aclaró que desde hace 14 años no vive en Minas (lo hace en Canelones -ruta 5 y ruta 11-, en la parte rural del vecino departamento canario), razón por la cual, reconoció, «no sé si soy la persona que esté más autorizada para hablar sobre el carnaval minuano en tiempo presente, aunque sí estoy informado de lo que está aconteciendo».

Igualmente, participó durante muchos años de la fiesta de Momo local, tiempo en el cual «aprendí lo que es el género murga, primero con Entremanías, un grupo que existió a fines de los ‘90, después con Buen intento, que lo mantuvimos durante muchos años con diferentes integrantes», y también «participando desde chico en tablados junto a mi padre (Raúl Jaimés Bon) y con algunos de nuestros amigos músicos de la ciudad de Minas». Por lo expuesto, aclaró que «desde hace mucho tiempo no participo activamente de grupos carnavaleros minuanos», más allá de que el año pasado efectuó algunos arreglos corales para murga Dando la nota. «Eso fue lo último que hice en Minas» a nivel carnavalero, nos dijo Raúl.

POCOS ESPACIOS

Más allá de ello, «sí estoy al tanto de lo que acontece todos los años» con esta expresión cultural en nuestra ciudad. En ese sentido, lamentó lo que ha ocurrido durante muchos años, es decir, que el carnaval minuano «se reduzca al desfile y a alguna actuación aislada que se pueda generar en plaza Libertad, en Parque de Vacaciones o en la plazoleta del barrio Las Delicias y muy poco más», aunque «no sé si llamarle a eso carnaval», dudó. No obstante, elogió el nivel de las comparsas de Minas, complacido de que «se hayan mantenido tres o cuatro comparsas que tienen muy buen nivel», las cuales «nos han representado en otros carnavales, pero bueno, la falta de espacios para que los conjuntos participen influye para que no haya tantas expresiones carnavaleras como debería ocurrir o como acontece en otros departamentos», analizó.

«Las comparsas tienen su lugar bien ganado. Para otras expresiones carnavaleras, en Minas, resulta mucho más complicado». Mencionó el caso de murga Dando la nota, la que «ha hecho un gran trabajo en sus dos años de trayectoria, pero le costó muchísimo hacerse de esos espacios», lo que hizo que «tuviera que salir en búsqueda de otros horizontes, en carnavales de Maldonado y de Canelones», entre otros.

Raúl Jaimés, con conocimiento de causa, opina que «revertir esa situación en el departamento de Lavalleja resulta muy complejo», porque inciden varias aristas «que deberían ser abordadas. Por un lado, hay que generar artistas de carnaval, porque hay muy pocos, por lo que en primer lugar hay que generarlos».

Otro tanto pasa con el tema de los escenarios. «Sería buenísimo tenerlos en todos los barrios porque ese es el verdadero carnaval», porque, de repente, «hacer un escenario durante dos días en la plaza principal está buenísimo como un puntapié para comenzar a cambiar la realidad, pero es imprescindible llegar a los barrios con todas las expresiones artísticas y el carnaval, obviamente, es una de las principales dentro de nuestra cultura», expuso.

Abogó por el regreso de los tablados barriales porque consideró, a su vez, que «no es solamente una responsabilidad de la intendencia», sino que también «hay que hacer una colaboración con las organizaciones barriales, que son las que conocen los territorios», junto con los clubes deportivos «que también pueden involucrarse en esto de estimular a que la gente participe», porque a ello «no puede hacerlo solamente un organismo sino que tiene que comprometerse a mucha más gente».

En cuanto a la generación de artistas carnavaleros, «siento que se se puede dar un vuelco importante» en ese sentido. En Canelones, «que es de la realidad de la que yo más puedo hablar, se han realizado convenios con DAECPU (Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay) para la realización de talleres en todo el departamento», lo que ha posibilitado que el concurso de murgas y de humoristas «creciera muchísimo en el departamento desde hace 10 años a esta parte. Se ha abierto la cancha, como se dice habitualmente, a que participen técnicos de Montevideo, quienes brindan talleres por todos lados». En cuanto a la generación de los espectáculos, «participan los denominados monitores, que son talleristas que van a los ensayos y quienes brindan sus puntos de vista, corrigen y ayudan a los grupos. Algo similar se podría realizar en Lavalleja», opinó, confiando en que de ese modo, convenio mediante con DAECPU, donde se involucre a todas las expresiones que conforman el carnaval uruguayo, «se pueda generar una gran experiencia para que los gurisen se acerquen y empiece a haber un acercamiento mayor hacia la cultura carnavalera, algo que, sin dudas, falta alcanzar en Lavalleja», sobre todo en lo que «se hace arriba del escenario. Reitero: las comparsas de Minas están muy bien y los desfiles también o, pero, de repente, son disciplinas que están más pensadas para la calle, para el desfile. Arriba del escenario es donde cuesta bastante más porque hay que volver a generar ese público y generar artistas».

Recordó su niñez, cuando prácticamente cada barrio de la ciudad de Minas tenía su propio tablado y donde habían muchas murgas, «algunas de excelencia», lamentando que «todo eso se haya perdido en un momento porque a nadie le interesó generar nuevos murguistas, cuestión que podrá revertirse solamente a través de un trabajo a largo plazo», determinó.

PROYECTOS COLECTIVOS

A lo largo de los años han surgido murgas y elencos carnavaleros pero su trayectoria, lamentablemente, ha sido escasa en el tiempo. Comienzan con toda la fuerza pero ese empuje inicial, desgaste mediante, comienza a esfumarse hasta que las agrupaciones terminan por desintegrarse. Desde su experiencia personal, Raúl Jaimés comentó a Primera Página Dominical que como ocurre con todo grupo humano, «hay diferentes personalidades y hay que saber llevarse entre todos, algo que nunca resulta fácil de lograr. En el caso de Minas, «me parece que no es el factor más determinante. Considero que hay otras cosas que tienen más que ver con el hecho artístico, las cuales tienen mayor influencia». Reiteró entonces que la falta de espacios donde poder presentarse es un factor desalentador para quienes hacen carnaval. «Los espectáculos carnavaleros no duran uno o dos meses, sino casi todo el año, porque termina un carnaval y ya tienes que pensar en qué vas a hacer para el próximo». Entonces, es una actividad que «insume mucho tiempo, que es desgastante y que requiere que el grupo esté fuerte y unido. Si ves que a tu producto lo puedes mostrar cuatro o cinco veces después de haber ensayado todo un año, eso te desgasta, porque, además, en el interior no se gana plata; al revés, se pierde».

Todo eso determina que «el estado de ánimo ya no sea el mismo» y entonces «dejar el proyecto es lo más fácil que hay, porque empiezas a analizar y llegas a la conclusión de que ‘tengo solamente esto a favor y en contra todo esto’».

Indicó que el tema económico «tampoco es responsabilidad exclusiva de la intendencia», por cuanto los grupos «tienen que autogestionarse, más allá de que todos sabemos cómo es el tema de la publicidad en Minas. A veces salir a buscar publicidad es como estar pidiendo un favor. Todavía falta en la parte comercial esa apertura de cabeza en cuanto a que este grupo es una murga que puede andar por varios lugares, puede vender determinados productos, el comerciante puede apoyarlo, pero no es solamente para para ‘darle una mano’. Es un evento publicitario que llega a muchos lugares y a eso hay que hacérselo saber a las empresas. Es una pata muy importante: además de las organizaciones barriales, de la intendencia, de los clubes deportivos, que la Cámara de Empresarios también participe para ver cómo puede hacerse para levantar el hecho carnavalero».

OTROS CARNAVALES

Raúl Jaimés ha participado del carnaval de Montevideo entre 2007 y 2019. También ha estado vinculado al carnaval de Canelones, primero como jurado, todo lo cual lo convierte en una voz autorizada para hablar sobre este tema. En 2023 dirigió a la murga de San Jacinto, La muda. «Es una experiencia muy linda hacer carnaval en el interior, participar de otros concursos como el de San Carlos, en Maldonado, pero bueno, son realidades muy diferentes a la minuana, porque es algo que se ha mantenido en el tiempo. El nivel que vemos en las murgas de San Carlos y en las de San José, por ejemplo, es producto de que ha habido esa continuidad», porque se trata de grupos que «vienen trabajando desde hace muchísimos años y son lugares donde permanentemente hay talleres de murga y actividades que generan nuevos murguistas, junto con el gusto por el carnaval. Eso hace que no se termine y que cada vez haya más y mejor carnaval», evaluó. En el caso de Lavalleja, «en algún momento habrá que arrancar». Para ello «tiene que haber la intención de generar toda esa movida, algo que no es fácil de conseguir, que lleva mucho tiempo, porque no es de un día para el otro que se genera la cultura carnavalera».

EL 2026

Para Raúl, el año que transcurre su segundo mes, artísticamente hablando, está muy vinculado a la docencia. «Desde 2016 tengo la suerte de estar en el plantel de talleristas del área de Formación Cultural de la Intendencia de Canelones». Este año, dicha repartición comunal canaria cumple 20 años de su creación y, en opinión del artista coterráneo, «ha sido un gran mojón en la historia cultural de Canelones, porque no existía antes de su creación una herramienta de formación cultural capaz de llegar a todos los rincones del departamento. Canelones es un ‘monstruo’ que tiene 35 municipios, con realidades totalmente diferentes unas de otras. Entonces, al principio era muy difícil poder gestionar. Pero hoy, afortunadamente, hay un sistema que funciona muy bien, con alrededor de 400 talleres en todo Canelones y con un plantel de 100 talleristas. Es gigantesco y, por supuesto, ha sido un proceso largo que se ha afianzado en los últimos dos o tres años».

Además de artísticos, existen talleres de oficios como peluquería, gastronomía y corte y confección, los que se suman a los de teatro, coro, danza y guitarra, entre otras propuestas.

Además, Raúl participa del programa Comuna Banda, «ensambles musicales», donde «trabajamos de a dos docentes con población juvenil, guirises de 12 a 20 años. También ha crecido mucho y hoy es una de las banderas del área de Formación Cultural».

EN CASA LORCA

El último viernes, Raúl Jaimés presentó su espectáculo en el Centro Cultural Casa Lorca de Minas, «gracias a la generosidad de la barra que gestiona ese centro cultural y principalmente de Mauro Alayón, con quien nos conocemos desde hace muchos años».

«Tenía ganas de volver a cantar a Minas porque me he dado cuenta que cada año que pasa, de alguna manera, como que pertenezco un poco menos a mi ciudad. Uno se va y deja de participar en las actividades culturales, como que la gente un poco también te olvida, al punto, de que, por ejemplo, el año pasado presenté un presupuesto con mi currículum para volver a la Semana de de Lavalleja y no fui tenido en cuenta. Y esta no es una queja, yo lo veo y lo vivo como algo lógico y natural», admitió.

Por eso fue tan importante para él reencontrarse con el público minuano en Casa Lorca. Además, «me consta que allí se está trabajando muy bien por la cultura desde muchos lugares, no solo desde lo escénico, sino también a través de talleres de todo tipo. Para mí fue una gran alegría poder cantar allí. Por la época del año en la que estamos, elegí un repertorio carnavalero que tuvo que ver con la murga y el candombe, una mezcla de canciones conocidas con algunas propias de tinte carnavalero», expresó el artista.