Soy fruto de los cerros

mi cuna fue de piedra

y mi tumba será también sin dudas

algún rincón soleado de la sierra.

Nací, crecí como el clavel del aire

prendido entre las grietas

de esas piedras pizarras de mi pago

de aquel bravo y arisco Lavalleja….”

(Versos de “Minas y Abril”)

El sábado 5 de julio, al cumplirse 100 años de su natalicio, familiares y amigos homenajearon al poeta Santos Inzaurralde Rodrigo (Minas, Uruguay, 1925-2013) en la Casa de la Cultura, evento organizado por sus hijas María Gloria, Lilián y Alexandra. Fue un homenaje a Santos Inzaurralde desde el amor y el respeto de quienes estuvieron allí, que colmaron la sala de los museos, que contó con la presencia del intendente Herman Vergara.

CELEBRANDO UN LEGADO

La apertura estuvo a cargo de la directora de Cultura de la IDL, Clarisa Gallo, quien señaló que “estamos celebrando su legado, que no es solo una memoria, sino también su obra, que es algo que nos ha dejado Santos para todos, para tener y llevar dentro de nuestro corazón. Ese es el motivo de esta reunión y por eso está su familia, sus hijos y cuando digo sus hijos estoy recordando también a Eduardo (Inzaurralde) porque sé que de alguna manera su energía está aquí presente y así lo debemos de sentir”.

A LA MANERA DE SANTOS

Alexandra Inzaurralde fue la maestra de ceremonias. Señaló que “no se pretendió hacer un acto majestuoso sino un homenaje sentido. Así lo pensamos con mis hermanas, hicimos algo sencillo a la manera de Santos. Papá siempre fue una persona que pudo estar y estuvo en escenarios muy importantes, pero él se sentía bien, se sentía a gusto en una rueda chica de amigos, en una escuela, era muy afín a las escuelas, y bueno, quisimos que fuera así. Lo pensamos (este acto) como un momento intimista, de recordación, que no fuera unos de un lado y otros del otro, sino que de alguna forma todos tuvieran su participación”. En un momento del evento recordó a su hermano Eduardo Inzaurralde fallecido el año pasado, con mucha emoción y sentimiento.

AQUEL NIÑO

María Gloria Inzaurralde habló de la vida de Santos. Manifestó: “Yo quería tomar esta oportunidad para hablar de papá, pero más bien como hombre. Desde aquel niño, al adolescente, y luego al hombre, de todas las actividades que fue realizando a través de su larga vida. La familia siempre cuenta que papá era un niño extremadamente travieso -no creo que le guste para nada que yo cuente algunas cosas de las que él hacía, de sus travesuras-. Pero también era un niño muy imaginativo, muy osado, muy observador, contemplativo. Subía a los árboles, se quedaba quieto, escuchando, porque le gustaba mucho observar, mirar, ver, porque él siempre decía que mirar y ver no es lo mismo. Mirar es una cosa, y ver es mucho más profunda. Escuchaba los ruidos del patio a la hora de la siesta, olía todo el perfume de las flores. Desde niño empezó a tomarle gusto a la naturaleza y se nutrió de todo eso. Y luego surgieron muchas cosas que aparecen en sus poemas. Era un niño que tenía una gran pasión por la lectura, leía mucho. Y tenía gran facilidad para memorizar las cosas que leía, y una de las cosas que más le gustaba era la poesía. Era muy amante de la poesía, las memorizaba, tenía mucha memoria”.

 

Santos Inzaurralde en la memoria de sus pagos para siempre (Foto: Prensa IDL)
Santos Inzaurralde en la memoria de sus pagos para siempre (Foto: Prensa IDL)

POETA

María Gloria señaló que “cuando estaba en el liceo empezó a escribir”. “Mostraba a las y los compañeros de su clase, los poemas que escribía. En 1946 fue que comenzó a escribir más formalmente. Hacía unas carpetas, como una artesanía, donde guardaba todos sus poemas. Escribía poemas de amor, se ve que era una persona muy romántica”.

USTED ESCRIBA QUE YO CANTO

Para María Gloria un capítulo muy importante es cómo se conocieron Santos y Santiago Chalar (Carlos Paravis) “y cómo se forma esa dupla que hizo historia”. “Chalar ya sabía de las poesías de papá porque ya luego de haber escrito los libros esas poesías recorrieron el país y fuera del país también. Y una de las piezas que más gustaba era ‘Minas y Abril’. Frente al sanatorio estaba en el bar Nueva York, un día Chalar cruzó del sanatorio a hablar con el dueño del bar a decirle que él había escuchado sobre Santos. Había leído sus poemas y quería conocerlo. Quería ver de qué manera se podían encontrar. El dueño del bar Nueva York era vecino y le dijo que iba a armar una rueda de amigos, así se conocían. Esa reunión fue el primer contacto. Y después se empezaron a seguir reuniendo y Santiago cantaba las canciones que siempre estaba acostumbrado a cantar hasta que un buen día Santiago le dijo a papá que quería musicalizar poemas de él y el primer poema que musicalizó se llama ‘Aprendiz’. Chalar le decía Santos: ‘Usted escriba que yo canto’. Papá escribía y él tenía una facilidad tan inmensa de poner música a cualquier tipo de poema. A papá todas las músicas que le escribió para sus poema, eran de su gusto”.

FESTIVAL MINAS Y ABRIL

María Gloria se refirió al Festival Minas y Abril, “el más importante del departamento y uno de los más importantes hoy en el país, que fue creado por Santos Inzaurralde y Santiago Chalar y lleva el nombre por la canción. Santiago fue el de la idea que lo que se recaudara en ese festival fuera para el Hospital Alfredo Vidal y Fuentes, porque él fue director del hospital y sabía las carencias que tenía”.

En la sala estaba Adela Paravis, hija de Santiago Chalar, a quien María Gloria invitó a hablar del festival.

Adela Paravís señaló que “salvo en el año 85 que fue el pasaje a la democracia para no darle un tono político, se hizo todos los años con la meta de recaudar fondos para el hospital. Cómo siguió tantos años, se vio que las policlínicas también tenían requerimientos y son usuarios el hospital, y fue una idea de Santos y sus hijos destinar una parte a las policlínicas”. Y desarrolló la historia más o menos conocida del Festival Minas y Abril.

Seguidamente se dio paso a la parte artística, con la interpretación de Minas y Abril, en guitarra, por Kevin Ramos, alumno de Ulises Peña.

PARTITURA

Ulises Peña entregó la partitura musical para el “Rincón de Santos”, con arreglos para guitarra que se acababa de ejecutar y destacó la figura del poeta y el hombre que fue Santos Inzaurralde: “Es un placer estar en este homenaje a este grande, porque es de los grandes poetas que hemos tenido, y realmente me siento orgulloso. Sabemos que la música de ‘Minas y Abril’ es de Chalar, pero yo hice un arreglo para guitarra, ya la han tocado en muchos lugares, la hemos llevado por muchos escenarios, dentro y fuera del país y ha sido muy aceptada. Lamentablemente, nuestro folclore y nuestra guitarra están desapareciendo en los escenarios, una lástima, porque Chalar y Santos, y todos los que seguían atrás, son grandes, grandes, únicos”.

Óscar Ascorreta recitó el poema “Sin nombrarte”. Marcos Inzaurralde, nieto de Santos, leyó “Cenizas al viento”, y la bisnieta Celina recitó “Mi banco”.

LA PLACA

Al “Rincón de Santos Inzaurralde”, en la Casa de la Cultura, desde el sábado se agregó una placa que fue descubierta por Lilian Inzaurralde y nietos y bisnietos del poeta, en la que reza “Homenaje en su centenario. ‘Soy fruto de los cerros;/ mi cuna fue de piedra,/ mi tumba será también, sin duda,/ algún rincón soleado de las sierras’. Santos Inzaurralde Rodrigo. 5 de julio -1925 -2025”.

Al finalizar el homenaje sus hijas regalaron los dos libros de poemas, que Santos Inzaurralde publicó: “Vengo de Minas” (1981) y “Las Uvas de Abuela” (1998).

 

 “No te corto de raíz, / no te quiero desangrar, / por eso la corto así / con el cuero de empalmar;  / muchos cortan porque si / yo voy sembrando al cortar…” versos de “Calagualero”.