La 32ª edición del Día del Patrimonio busca generar una mirada reflexiva y de justicia histórica sobre la temática. Raíces indígenas: pasado, presente y futuro es la consigna desde la cual se vive esta iniciativa que convoca multitudes en todo el país. Dialogamos con Mónica Michelena Díaz, coordinadora de la Comunidad Charrúa Basquadé Inchalá.

Cuando tenía 18 años, nuestra entrevistada se enteró, a través de una tía materna que estaba radicada en Montevideo, que su bisabuelo era charrúa. Su madre nunca se lo había contado. La familia Díaz era oriunda de Sarandí del Yí, departamento de Durazno. En ese momento, había tenido una diferencia con su padre, una discusión de la cual fue testigo su tía, quien le dijo: «Tenés a quién salir». Fue entonces que empezó a contarle que su bisabuelo era charrúa. Le resultó extraño el comentario, porque su madre nunca se lo había dicho. Empezaron a surgir otros datos, que él vivía en el monte… Luego su madre le comentó que su abuelo se iba a dormir solo al monte, abandonando todo, a su familia para vivir de la caza y de la pesca, a descansar, teniendo nueve hijos… A partir de una búsqueda personal, Mónica Michelena Díaz terminó transformándose en activista (desde hace más de 40 años) de esta causa que hace a nuestra identidad. Por ese motivo recurrimos a su testimonio y a su valoración mientras se desarrollan en todo el país actividades enmarcadas en el Día del Patrimonio.

«Recibimos la noticia de la designación de esta actividad con mucha alegría, junto a todas las organizaciones, comunidades y clanes indígenas de Uruguay. Con muchas de ellas trabajamos juntas en el Consejo de la Nación Charrúa (CONACHA)», comenzó diciendo. La alegría comentada refiere a que «fue algo muy esperado durante muchos años, que el Día del Patrimonio fuera dedicado a nuestras raíces indígenas. Y nos sorprendió el eslogan: pasado, presente y futuro, porque es una especie de reconocimiento a que las raíces siguen vivas, a que estamos presentes y a que en el futuro también lo estaremos».

El hecho de que las tres dimensiones de la propuesta -pasado, presente y futuro- sean presentadas como una continuidad «es muy importante para nosotros porque el tiempo es circular, continuo», porque «no somos sin el pasado y sin el futuro» y porque, además, «el presente no puede concebirse sin el pasado y el futuro al mismo tiempo».

En el Palacio Legislativo

Durante sábado y domingo se desarrollan 560 actividades en el marco del Día del Patrimonio en 253 localidades de todo el país.

Mónica Michelena Díaz comentó a Primera Página Dominical que está previsto que el acto de clausura de esta trigésimo segunda edición se realice en el Palacio Legislativo, en actividad organizada por la Comisión Nacional de Patrimonio y por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). «Las comunidades fuimos invitadas a participar con nuestra voz en esta instancia, todas las organizaciones y los clanes. Seremos tres los voceros: Óscar Núñez hablará sobre el pasado, Alejandra Burgos acerca del futuro y yo sobre el presente, de acuerdo a la consigna planteada por el Día del Patrimonio».

Mucho más que dos días

Desde la Comunidad Charrúa Basquadé Inchalá y desde el Consejo de la Nación Charrúa se valora como corresponde que el Día del Patrimonio 2026 se desarrolle en base a esta temática, conscientes de que no basta con que esta sea visibilizada solamente durante dos jornadas. «Es importante difundir, pero queremos que este tema se instale, que no quede en el entorno del Día del Patrimonio y que después muera. Debe tener una continuidad efectiva en nuestra población», a partir de «una toma de conciencia sobre nuestras raíces», con el propósito de «despertar el interés en investigar, porque tenemos todo el derecho a investigarnos y a saber de dónde venimos. Según datos genéticos, un tercio de nuestra población tiene ascendencia indígena. Sin embargo, solo el 6,4%, una mínima parte, dijo tener ascendencia indígena en el censo de 2023, por lo que la distancia con la realidad sigue siendo muy grande».

Que el tema integre la agenda pública contribuirá a «revertir la negación que hubo desde el Estado, porque fue el Estado quien la provocó, después del genocidio de Salsipuedes, a través de políticas que silenciaron la realidad y que llevaron adelante una narrativa nacional de país. Eso se hizo de forma deliberada, narrar que todos los indios habían muerto en Salsipuedes, y con ella crecieron muchas generaciones».

Michelena Díaz apunta a que el tema sea abordado desde el sistema educativo para que «niños, adolescentes y jóvenes conozcan la verdad de la historia de los pueblos originarios preexistentes al Estado y nuestra realidad actual».

Don Blas Jaime

Este Día del Patrimonio tan especial se desarrolla días después del fallecimiento de don Blas Jaime, el último hablante conocido de la lengua Chaná, etnia conocida por habitar el río Uruguay. «El aporte que ha hecho Blas para la recuperación de nuestra lengua y de nuestra identidad es inmenso y trasciende fronteras. Todos los pueblos de La Gran Pampa, Chanas y Charrúas, desde Entre Ríos hasta Río Grande do Sul tenemos mucho para agradecerle. Gracias por acercarte a nuestro pueblo, por enseñarnos tu lengua y por plantar esa semillita que seguimos reproduciendo y multiplicando», publicó en sus redes sociales el Consejo de la Nación Charrúa.

También se pronunció nuestra entrevistada. «Se lleva un tesoro. Afortunadamente logró transmitírselo a su hija. Ella estará en Uruguay en estos días. Aprendió la lengua con su padre y es una gran impulsora de la cultura. Eso es muy importante, la transmisión generacional, que se logre esa continuidad y que nada de todo esto que es tan valioso quede por el camino».

Proyectos y derechos

La coordinadora de la Comunidad Charrúa Basquadé Inchalá informó que ingresaron al Parlamento Nacional dos proyectos de ley que tienen que ver con «el reconocimiento de que hoy existimos como pueblos indígenas y con el reconocimiento del patrimonio indígena, tanto material como inmaterial».

Desde 2005 se aguarda que nuestro país ratifique el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre pueblos indígenas y tribales, adoptado el 27 de junio de 1989 y que reconoce y protege los derechos colectivos, la cultura, las tierras y las instituciones de los pueblos originarios. «El convenio contiene derechos sociales, culturales, territoriales y económicos, junto con el derecho a tener una consulta libre, previa e informada respecto a todos los proyectos o programas que desde el Estado puedan afectar a la población indígena, como ocurrió en pueblo Pepe Núñez (antiguamente llamado Pueblo Charrúa), donde se realizaron estudios de prospección de petróleo. Si Uruguay hubiera ratificado el convenio, se debería haber convocado a la población indígena del lugar para consultarle si estaba de acuerdo o no con el proyecto», porque «tenemos un patrimonio vivo que debe ser respetado».