Pa-kua se traduce como los “ocho estados de cambio” u “ocho trigramas” que son, a su vez, símbolos fundamentales y fundacionales del I-Ching o Libro de las mutaciones, uno de los más antiguos del mundo -más de 3.000 años de antigüedad-. En base a esfuerzo y perseverancia, esta disciplina llegó a nuestra ciudad en 2017 y supo consolidarse.

EXPERIENCIA PROPIA

María Olmedo es maestra de la Liga Internacional de Pa-kua, disciplina que practica desde 2015. Dos años después «incursionamos con Tai Chi en Minas».

Su primer contacto con Pa-kua se produjo por recomendación de un fisiatra, «ya que tengo una lesión en la columna, la cual me provocaba bastantes molestias, con dolores físicos muy fuertes y crónicos. Fue el doctor Amilivia quien me impulsó a que probara Tai Chi. Sinceramente, yo no sabía de qué se trataba. Busqué por todos lados y nada, hasta que un día, por causalidades, pasé cerca de la sede en Montevideo, en Pablo de María y Colonia, y vi que decía Pa-kua y Tai Chi. Ese mismo día ingresé a Pa-kua con la intención de mejorar mi calidad de vida, porque al llegar, por supuesto no pensaba que en el futuro sería ni instructora ni maestra de Tai Chi».

María sintió un cambio profundo en su calidad de vida ya que, entre otras cosas, con la sucesión de clases, «no solamente lograba descansar mejor, sino que el dolor en mi espalda se fue aliviando de a poco». Después, a medida que avanzaron las clases, «se trabaja la parte de la elongación del cuerpo muy lentamente, algo que me causaba cierto temor porque pensaba que al realizar esos ejercicios podría volver el dolor. Una de las cuestiones del Tai Chi es que trabaja la parte interna, lo cual fue aumentando mi confianza para cambiar un montón de cosas hasta que el dolor desapareció. Me sorprendió el cambio que había tenido y sentí la necesidad de mostrarle a las personas que pueden acceder a una mejor calidad de vida, no solo tomando medicamentos, sino haciendo algo por nosotros, meditando, elongando, esa parte interna que necesitamos trabajar. Muchas veces tenemos las emociones dormidas con un montón de químicos. El Tai Chi nos reconecta o nos conecta con nosotros mismos», evaluó.

“TE CAMBIA LA VIDA”

Explicó que la palabra Pa-kua se divide en dos: Pa, que significa «ocho» y «kua», «cambio», «transformación» o «mutación».

«Es lo que se trabaja en el estudio de los estados del cambio», añadió María.

«Cuando llegamos a Pa-kua no buscamos un cambio, queremos mejorar, pero el cambio es inevitable. Llega incluso sin quererlo, sin buscarlo, pero que llega, es seguro. En algo siempre nos va a cambiar practicar Pa-kua. Buscamos algo que no sabemos definir. Lo aprecio en los niños y lo vivencié en mi caso con el problema que tenía en la columna: una vez que logré tener confianza en mí, avancé notoriamente, tanto que en la actualidad practico artes marciales, durante un tiempo hice acrobacia, cosas que ni imaginaba que podría hacer. Sentir esa confianza interna es maravilloso, tanto para los adultos como para los niños», afirmó.

Le encanta trabajar con niños y siente la satisfacción porque Pa-kua Minas en la actualidad cuenta con un grupo importante de niños pequeños, de preadolescentes y de adolescentes.

A este nivel, María Olmedo realiza capacitaciones continuas. Emanan de la Liga Internacional a partir de seminarios y cursos. Ella comenzó practicando Pa-kua, luego se convirtió en instructora y más tarde en maestra de esta disciplina. Es maestra tercer grado de Tai Chi y considera «hermoso poder, a través de lo que estudias, de las experiencias recogidas, transmitirles esos conocimientos a otras personas para que puedan mejorar su calidad de vida. No tiene precio, es maravilloso».

Considera que transmitir esas enseñanzas «es un trabajo gratificante y a la vez sencillo y simple» de realizar. Además, «es una tarea muy noble, me siento feliz de realizarla y de transitar este camino en Pa-kua.

Luego de comentar la positiva transformación que experimentó al practicar Pa-kua, María Olmedo recomienda incursionar en esta disciplina porque «verdaderamente te cambia la vida a la hora de enfrentar la ansiedad, los dolores físicos y el estrés, tan frecuente en la actualidad», y porque, a su vez, «dentro del grupo con el que compartes las clases haces amigos y porque tienes un maestro que siempre estará allí, pendiente de lo que necesites. En el momento que fuera siempre hay un maestro o un orientador del alumno para charlar, para poder contarle qué te pasa y analizar juntos la manera de continuar por este camino tan lindo».

DESEMBARCO EN MINAS

Pa-kua está presente en nuestra ciudad desde 2017, habiendo recorrido un largo y esforzado proceso hasta contar en 2023 con su sede en la esquina de 18 de Julio y Aníbal del Campo. «Fueron años y años de trabajo, disciplina, esfuerzo», expresó Olmedo. «Primero trabajé sola y luego a la par con mi maestro, quien me orientaba desde Montevideo, vía WhatsApp o llamadas o videollamada. De esa forma me guío en este camino». Como suele ocurrir con todo comienzo, «todo se hizo dificultoso, pero bueno, la perseverancia, la disciplina y el saber lo que una quiere, lo hizo posible. Eso es lo importante».

María tenía el objetivo bien claro: acercar Pa-kua a Minas. «De a poquito, sin prisa, pero sin pausa, fuimos trabajando, golpeando las puertas de los medios de comunicación, en todos lados. Hicimos un trabajo prolijo, honesto, transparente y, sobre todo, con mucho compromiso». Representar a la Liga Internacional «es una gran responsabilidad. Es bueno que hoy la gente hable de Pa-kua en Minas y que todos, de alguna manera, tengan experiencias positivas».

Fueron años de esfuerzo y sacrificio, pero «si miro hacia atrás, me llena de orgullo lo realizado. Me llena de emoción y de satisfacción. Me siento orgullosa de mí misma por todo lo que se ha logrado. Es una escuela de artes marciales y que una mujer esté al frente de ella tiene sus pros y sus contras. Pero cuando una sabe lo que quiere, es lo más importante. Desde hace varios años Pa-kua está firme en Minas, cada vez más sólido, con muchos alumnos con las cinco maestrías que tenemos al momento».

En torno a la difusión, y agradeciendo el eco obtenido, la entrevistada recordó que, en un comienzo, «cuando hablaba de Pa-kua o de Tai Chi, me quedaban mirando. En general, no había mucha idea de qué se trataba. Algunas personas decían ‘el Tai Chi no es para mi’. Yo les preguntaba si realmente conocían de qué se trataba y no lo sabían».

Si bien los avances también son notorios, «aún se necesita continuar informando sobre Tai Chi para que la gente conozca que el ejercicio es terapéutico y maravilloso, y que tendría que practicarlo el mundo entero. Fue difícil, pero todo se puede. Creo que la disciplina es lo que marca el camino. En mi caso tengo perseverancia, disciplina y ganas, actitudes imprescindibles para lograr las metas que queremos concretar».

POTENCIAR AL ALUMNO

«Cualquier persona puede practicar Pa-kua», afirmó. Dentro de ella hay ocho disciplinas o maestrías: acrobacia, armas de corte, arquería, arte marcial, Pa-Kua Chi, ritmo, Tai Chi - cosmodinamia, yoga chino - sintonía. «En Minas hay niños de tres y cuatro años haciendo arte marcial y un alumno de 95 años haciendo Tai Chi. Es muy abarcativo, es un abanico muy amplio, recomendado para todas las edades, sea la maestría que elija cada uno, que por suerte son varias y hay activas y pasivas, donde cada alumno practicará la maestría que lo haga sentir más cómodo».

Los interesados en ser parte de esta disciplina se contactan con Pa-kua y pueden acceder a una clase de demostración, de prueba, sin costo alguno. «Generalmente las personas han practicado alguna de las disciplinas que nosotros transmitimos. En otros casos esto no sucede, por lo cual se brinda la posibilidad para que la persona pruebe esa clase sin costo, sin compromiso y, por sobre todas las cosas, que se sienta bien y luego decida si quiere volver o no. A su vez, buscamos que el espacio esté lindo, prolijo, que sea acogedor para que la gente quiera volver».

En Uruguay, Pa-kua está organizado bajo la supervisión del maestro Sebastián Gervas, sexto grado de conocimiento Pa-kua. Es el encargado de la difusión en todo el territorio nacional. Además, es el maestro de María Olmedo, nuestra entrevistada. «Es un gran maestro, una persona que siempre está apoyando a todos los orientadores que dictan clases», valoró.

María prefiere denominarlo «el camino de la autosuperación», porque «todo lo que vamos logrando es por y para nosotros, no tenemos que demostrarle a nadie, ni competir con nadie». Esa característica la motiva a trabajar con niños porque, «sinceramente, no podría enseñar a un niño para que dé un buen golpe y pueda derribar a otro para ganar una competencia. No opino de quienes sí lo hacen, solo comento lo que yo hago», diferenció.

Prefiere «potenciar al alumno y sacar lo mejor de él en cada clase, incluso cosas que ni se imaginaban que podían hacer. Ver esos logros, con nuestra ayuda y con el empuje que podemos brindarles en cada clase, porque la actitud que ponemos de manifiesto se contagia, y que ellos, por sus propios medios conquisten logros que no pensaban alcanzar, es una satisfacción para ellos y para nosotros, como maestros».

«Quienes deseen probar una clase y vivenciar entre todas las maestrías que tenemos, están invitados. Las puertas de Pa-kua están abiertas para todos. En el arte marcial Pa-kua no se compite. Es un trabajo de autosuperación. Los esperamos con mucho gusto. Pueden coordinar una clase y con gusto los esperamos», citó para finalizar la maestra María Olmedo.

Pa-kua Minas tiene su sede en la esquina de 18 de Julio y Aníbal del Campo. El celular de contacto es el 094 571 168 y también pueden contactarse a través de Telegram, Instagram y Facebook: Pa-kua Minas.