En el marco del Día del Lavallejino, se rendirá homenaje a tres personalidades que marcaron su impronta: el escribano Daoiz Librán Bonino, el escribano Héctor Leis Riccetto y el doctor Godofredo Fernandes. Repasamos sus trayectorias.

DÍA DEL LAVALLEJINO

Cada 8 de noviembre se celebra el Día del Lavallejino, en recuerdo a la fecha en la cual Juan Antonio Lavalleja pisó esas tierras por última vez, en 1852. La conmemoración se realiza a través de un acto cultural en el cual se rinde homenaje a personalidades destacadas del departamento.

El Decreto Departamental N° 3.687, del 13 de octubre de 2021, emitido por la Junta Departamental de Lavalleja, modifica el artículo 1° del Decreto Departamental N° 3512 del legislativo departamental, del 26 de setiembre del año 2018, estableciendo que cada 8 de noviembre se realizará el acto cultural por el Día del Lavallejino «con el único objetivo de oír la disertación de miembros integrantes del Cuerpo sobre la vida y obra de destacados lavallejinos, fallecidos con más de cinco años de anterioridad al referido acto cultural».

Establece también que «la elección de las personalidades a homenajear y de los disertantes se efectuará mediante resolución del organismo, por 3/5 del total de los componentes (previo informe de la Comisión de Cultura)» y que «el anuncio de la misma deberá hacerse con 20 días de anticipación por aviso en la prensa oral, escrita y televisiva local» y que «se invitará a autoridades locales de todos los órdenes de nuestra sociedad».

La edición 2025 se llevará a cabo el sábado 8 de noviembre, a partir de las 20:00 horas, en Teatro Lavalleja. Se realizará un homenaje a las siguientes personalidades: escribano Daoiz Librán Bonino, escribano Héctor Leis y doctor Godofredo Fernandes, entregándose una placa y una bandera del departamento a familiares de los homenajeados. En representación de la Junta Departamental disertarán los ediles Gerardo Palumbo, Gabriel Gutiérrez y Cecilia Manzione.

DAOIZ LIBRÁN BONINO

Hijo de Miguel Librán y de Juana Bonino, el escribano Daoiz Velarde Librán Bonino, fue Intendente de Lavalleja entre 1985 y 1990, a la salida de la última dictadura sufrida por el país. Su padre era español (nació en una localidad que en aquel entonces pertenecía a la provincia de León, de Castilla la Vieja). Daoiz y Velarde fueron dos militares que se opusieron a la conquista de España por parte de Napoleón y que por esa razón fueron fusilados. Llegó a estas tierras soltero, junto a dos hermanos. Después retornó a España y se casó con una novia que había quedado allá.

Volvió a Uruguay casado en primeras nupcias, tuvieron una hija que falleció y posteriormente murió su señora. Quedó viudo y conoció a Juana Bonino.

Daoiz Librán Bonino, al igual que sus hermanas, nació en Minas y en la misma casa, ubicada en calle Williman, entre Roosevelt y Treinta y Tres, transcurrió gran parte de su vida. Concurrió a la entonces Escuela de Varones y posteriormente al Colegio San José, hasta que llegó el momento de su traslado a la capital del país para continuar con sus estudios, estableciéndose en una pensión ubicada en avenida Rivera casi Pablo De María.

Recibió el título de Escribano en 1946. Trabajó como actuario en el Juzgado y posteriormente en la Escribanía de Armendáriz.

Su primer contacto con la política fue como militante, en la candidatura de don Eduardo Martorell. Concluido el último período dictatorial, fue convocado por Abayubá Amen Pissani para la reconstrucción del Partido Colorado de Lavalleja, siendo candidato de dicha colectividad política a la Intendencia. Fue electo por el período 1985-1990.

«El intendente es un vecino más», era una frase que solía utilizar y que reflejaba el modo en que sentía la función de estar al frente del departamento.

Dentro de la reconstrucción democrática que implicaba liderar el gobierno departamental en aquel período, una acción muy destacada de su gestión tuvo que ver con la restauración del Teatro Lavalleja, inaugurado el 8 de diciembre de 1909 y destruido e inactivo durante la dictadura que sufrió el país entre 1973 y 1985. Durante la gestión del escribano Daoiz Librán Bonino, en 1986, el Teatro Lavalleja fue adquirido por el Ministerio de Educación y Cultura. Dicha Cartera de Estado lo adjudicó en un primer momento al SODRE y desde el año 1989, la Intendencia Municipal de Lavalleja fue depositaria del bien. Tras arduas obras de restauración, el 24 de agosto de 1989 volvía a levantarse el telón del Teatro Lavalleja, motivo de celebración para la cultura del departamento.

HÉCTOR LEIS RICCETTO

Héctor Leis Riccetto nació el 17 de setiembre de 1944, en el viejo sanatorio ubicado en la calle Washington Beltrán y Florencio Sánchez de nuestra ciudad. Hijo de Héctor Leis -el «Manco»- y María Amalia Ricetto, una dedicada docente de la que también nacieron Lucila y Amparo, sus dos hermanas. Cursó Jardinera en la Escuela Nº 8, de donde siempre recordaba a su maestra Isolda Bayarres y en donde estuvo hasta primer año, completando su educación primaria en la Escuela Nº 2. Luego concurrió al Liceo Departamental, cursó los cuatro años del Ciclo Básico y los dos años de Preparatorios de Derecho de donde egresó con el título de Bachiller en el año 1962. Al año siguiente se radicó en Montevideo, para iniciar sus estudios en la Facultad de Derecho, con la opción de Notariado, que debió interrumpir en el año 1964 al ocurrir el fallecimiento de su padre.

Retomó los estudios universitarios en 1966 y los culminó con la obtención del título de Escribano Público el 7 de febrero de 1973.

Desde entonces ejerció su profesión en la ciudad de Minas, primero en el estudio de Washington Beltrán y Domingo Pérez, luego asociado con el exdiputado escribano Alfredo Zaffaroni, en 1980 en el estudio de la calle Sarandí y desde 1986 al frente nuevamente de su propio estudio, en la calle 18 de Julio 783.

El ejercicio de la profesión le permitió ganar credibilidad y confianza entre sus conciudadanos. Tuvo una intensa actuación en la Asociación de Escribanos, integrando diferentes comisiones de trabajo.

Contrajo matrimonio con la doctora Alondra Barrios, médica veterinaria, con quien tuvo dos hijos: Aldonsa y Héctor.

Ya en la época estudiantil reveló su condición de dirigente participando en el año 1970 del proceso fundacional del Movimiento Universitario Nacionalista.

En el terreno político, apoyó en 1971 la candidatura de Wilson Ferreira, de quien se confesaba ferviente admirador y seguidor de sus principios de descentralización y atención hacia el interior del país.

En 1980 acompañó el NO ante la reforma propuesta por los militares y en las elecciones internas de 1982 integró la triunfante lista SAG en Lavalleja, en una campaña en la que el escribano Héctor Leis pronunció sus primeros discursos políticos, siendo electo convencional de su partido.

En el año 1984, votó a nivel nacional por la fórmula Alberto Zumarán- Gonzalo Aguirre y en lo departamental al doctor Pedro Zabalza a la Intendencia, cuya lista de ediles integró, y al escribano Alfredo Zaffaroni a la Diputación, siendo electo Convencional Departamental y Nacional.

Constituido el máximo órgano partidario bajo la Presidencia del doctor Guillermo García Costa, fue nominado secretario.

En setiembre de 1989, mediante una elección interna con voto secreto en la que participó casi un millar de seguidores, fue electo candidato a la Intendencia Municipal de Lavalleja.

Con el distintivo «Esperanza Blanca» y el número 58, Leis obtuvo 5.554 votos, superando por estrecho margen a calificados dirigentes partidarios y convirtiéndose en el nuevo Intendente, cargo que asumió el 15 de febrero de 1990.

Del desarrollo de la gestión de gobierno surgió la expresión de voluntad de una columna de ciudadanos nacionalistas e independientes impulsando su reelección, aspecto que fue formalmente consagrado mediante una nueva elección interna en la que miles de ciudadanos lo ungieron como candidato al sillón departamental, que abandonó para repostularse en el mes de agosto de 1994.

En las elecciones de noviembre de 1994 reunió el apoyo de la casi totalidad del Partido Nacional y de contingentes de ciudadanos independientes, para obtener 19.099 votos, equivalente al 42% de sufragios, un episodio político que no conocía precedentes.

Con activa participación en el Congreso Nacional de Intendentes, se convirtió en una figura de peso nacional y fue uno de los principales interlocutores de esa corporación ante las autoridades de los partidos políticos, fundamentalmente durante la negociación de la reforma constitucional votada en diciembre de 1996.

La faceta deportiva no escapó a las inquietudes del escribano Leis. Practicó con éxito el básquetbol, debutando con 15 años en Primera División, vistió la camiseta de Olimpic Atenas, equipo del que fue capitán, integrando también la Selección de Lavalleja.

En 1965 jugó también con Olimpic y el combinado departamental al voleybol, en tanto siempre lució orgulloso el carné Nº 3.597 que lo señalaba como afiliado a Sportivo Minas.

Pese a que nunca fue dirigente clubista, llegó a ser presidente de la Liga de Básquetbol y por varios períodos de la Federación de Fútbol de Lavalleja.

Su muerte, ocurrida el 20 de agosto de 1997, lo encontró embarcado en múltiples proyectos, comprometido con su tiempo y con su gente, y su desaparición generó una inmensa demostración de congoja popular, testimonio inequívoco del reconocimiento que se supo ganar.

GODOFREDO FERNANDES

Godofredo Fernandes * Castella nació en la ciudad de Achar, departamento de Tacuarembó, el 8 de noviembre del año 1908.

En el liceo de Tacuarembó participó activamente en la Asociación de Estudiantes «Zorrilla de San Martín». Al recordar aquella época, declaraba: «Fue una primera base que de a poco fue madurando para otras etapas». Se trasladó a Montevideo, donde cursó Preparatorios y luego ingresó a la Facultad de Medicina, donde cumplió una intensa actividad gremial a nivel de la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM) y de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), durante la dictadura de Terra. «Culturalmente soy hijo de la Universidad íntegramente, como lo fueron todos los muchachos de esa generación que tuvimos la suerte de vivir y formarnos en ese ambiente», afirmaba.

Siendo estudiante de Medicina se afilió al Sindicato Médico del Uruguay (SMU), entendiéndolo como «una prolongación de la vida universitaria».

Egresó de la Facultad de Medicina en 1943. Se recibió con 35 años, ya que durante la dictadura de Terra transcurrió tres años sin rendir exámenes e incluso fue suspendido durante tres meses en la Facultad por participar en un acto antifascista. Fue practicante en La Española, en la Policlínica de Belvedere, en Montevideo, hasta que, ya casado, se trasladó a ejercer como médico en su ciudad natal, donde trabajó en la maternidad durante tres meses. Posteriormente, en 1950, se presentó a un concurso de Pediatra para el Hospital de Minas, ciudad que no conocía, donde radicó hasta la instalación de la dictadura, etapa en la cual fue detenido y torturado por primera vez en 1974. También fue destituido del cargo al cual había accedido por concurso. El 5 de febrero de 1976 se radicó en Buenos Aires y en agosto de ese año se trasladó a Cuba, donde trabajó en un hospital pediátrico en Guanabacoa, un barrio de La Habana. Formó parte de la Primera Brigada de Cooperadores Uruguayos a Angola, trabajando en ese lejano y conflictuado país.

Godofredo Fernandes Castella se afilió al Partido Comunista a fines de la década del ’30, habiendo sido secretario del Comité Departamental, en Lavalleja. En las elecciones de 1971, en nuestro departamento, la primera fuerza del Frente Amplio fue la 1001, encabezada por Fernandes (el profesor Pedro Estela fue el candidato a la Intendencia en aquella instancia). Por primera vez la izquierda accedió a la Junta Departamental, con dos ediles: la doctora «Cacha» Gardil y el doctor Fernandes.

Tras el exilio, retornó a Minas a mediados de 1985, donde fue recibido en un multitudinario acto realizado en el viejo Cine 18 de Julio. Godofredo Fernandes Castella falleció el 25 de octubre del año 2001.

* Fernandes, apellido de origen portugués, se escribe sin tilde y con s final.