“Estoy enamorada de mi hija”, expresa feliz, emocionada y orgullosa luego de transitar casi cuatro años el proceso de adopción. No olvida las dificultades afrontadas ni desconoce las actuales dentro de este nuevo rol que eligió y que la vida le ha brindado. Periodista especializada en temas culturales, conduce Corre cámara en TV Ciudad (sábados, 21:00 horas) y Quién te dice (junto a Pablo Fabregat y a Gonzalo Delgado) en FM Del Sol (lunes a viernes, 12:00 horas).
María José Borges es periodista. Estudió Comunicación Social y Sociología, y desde hace más de dos décadas trabaja combinando ambas disciplinas. Se especializó en periodismo cultural, abordando la cultura en su sentido amplio: desde la música y el cine, hasta la ciencia y la convivencia. Trabajó en El Observador, El País, Océano FM, Televisión Nacional de Uruguay TV Ciudad, Canal 10 y Radio Futura. También en el área de la comunicación organizacional y audiovisual, para instituciones privadas y públicas como el SODRE y el Ministerio de Educación y Cultura. Vivió experiencias en el exterior que marcaron su camino, como la beca Dag Hammarskjold, que la llevó a cubrir la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, durante sus dos meses de duración.
Dentro del amplio abanico de posibilidades dentro del periodismo, ¿por qué optaste por desarrollarte laboralmente en el ámbito cultural?
Comencé por el periodismo político y tuve experiencias en proyectos y en radio hasta que llegué a la conclusión de que no era lo que más me gustaba. Entonces comencé a especializarme en el tema cultural, el cual me gusta muchísimo, me apasiona, lo que la gente hace cuando tiene tiempo libre, con las cosas que la conmueven. Eso me llegaba mucho más y hacerlo hasta por una, no te digo tarea social, aunque siento que en el periodismo hay una pata que tiene que ver con lo social, sino porque me gustaba la idea de acercarme a la gente a partir de algo que la pudiera conmover o que la pudiera cambiar un ratito, un día, ya fuera una película, una canción o un libro. Me especialicé en el ámbito cultural, luego me contactaron desde TV Ciudad para el programa de cine y comencé a enfocarme más en el cine, algo que ya hacía, más allá de que también era periodista musical y, si tocaba, también de teatro, de libros y de artes escénicas o artes plásticas, de todo un poco. De un tiempo a esta parte, la gente me asocia más con el cine por el programa en TV Ciudad (Corre cámara).
Se aprecia que te sientes cómoda en el formato de las entrevistas.
Me encanta, es de las cosas que más me gustan porque implican una conversación. En cierta manera, la televisión es un medio un tanto incómodo y poco natural. Cuando lo estás haciendo, atrás hay un montón de oficios y de cosas, pero en realidad estás muy incómoda: tu ropa no es tu ropa, en general estás sobre tacos, con un micrófono, una ‘cucaracha’, cables, con mucho maquillaje, peinados y un montón de conocimientos sobre las cámaras, a cuál mirar y cómo ir cambiando… Y estás hablando sola. Es una cosa que luce natural, pero cuando lo estás haciendo es muy difícil. En cambio, cuando estoy en una entrevista, si bien hay un montón de oficios y estás estás pensando mucho en las próximas preguntas o en qué repreguntar o en qué orden, es muy diferente, aunque la idea es que los televidentes no lo noten. Es más parecido a conversar con alguien, a escuchar y eso me encanta. Yo armo, preparo las preguntas, me encanta, pero la entrevista puede ir hacia otro lado.
También se aprecia todo ese trabajo de preparación de cada entrevista, de los temas a abordar.
Sí, es así y hasta de cada tape que aparece en Corre Cámara. Lo elijo yo, lo selecciono, se lo envío al editor y estoy toda la semana para producir esa hora o esos 50 minutos brutos que salen al aire los sábados. Es un trabajo que nunca aparece. De hecho, para un minuto de un tape en la tele, seleccionas el material, buscándolo con subtítulos, evaluando que esté bien, mandándoselo al editor, que le pone un bumper de entrada y otro de salida... Son horas de trabajo para concretar un minuto al aire.
En tiempos de reality shows, de propuestas pasatistas, apostar por la cultura es un gran desafío. En la última campaña electoral hacia las municipales y departamentales, hubo candidatos a la Intendencia de Montevideo que afirmaron que TV Ciudad era un gasto innecesario (propusieron cerrar el canal). ¿Cuál es tu opinión al respecto?
Considero que todo lo que tenga que ver con la cultura es una gran inversión -cultura y educación van de la mano, considero-. Esa es mi concepción y, de hecho, si no la fuera, no me dedicaría a esto, al periodismo cultural. Las personas más pragmáticas tienen la idea que el periodismo que sirve es el político y nada más, y que lo otro es un poco un juego, una banalidad, cuando en realidad leer un buen libro o ver una buena película puede hacerte reflexionar mucho más sobre un tema determinado que ver una noticia de tres minutos en el noticiero. Para mí, todo lo que implique política pública y hacerla llegar a la gente es fundamental. Después, podrá haber una discusión sobre las distintas gestiones de los medios públicos. También trabajé en Televisión Nacional de Uruguay (TNU) y para mí es fundamental el medio público que llega a todo el país, una televisión distinta, ofrecer algo diferente, porque los medios públicos, al no perseguir el dinero como fin principal para poder mantenerse, tienen otra libertad para llegar a un público más pequeño que está deseoso -y me consta- de tener alguna propuesta distinta que no prioriza ni las publicidades, ni el rating. En ocasiones, a eso se lo ve como algo malo cuando en realidad es todo lo contrario, hay un montón de personas que no está en la masa, que quiere ver algunos contenidos y es bueno atender a todos los públicos. De lo contrario todos miraríamos lo mismo.
Cambiando radicalmente de tema, ¿cómo transitas esta aventura vital de ser mamá?
Estoy muy contenta. Es un desafío total. Soy grande, este año cumplo 44, y tengo una nena de un año a cargo. Es mi mayor y mejor trabajo en este momento, además de los otros dos trabajos y de alguna otra cuestión familiar que debo afrontar. La adopción es un camino desafiante, difícil por momentos, sobre todo por temas legales. Entonces hay cosas sobre las que no puedo hablar demasiado, ni profundizar en ellas. Hay que afrontarlo día a día. Después, tu hijo, tu hija te devuelven una energía y un amor que te afirman que todo ha valido la pena.
Escribiste un artículo en el que expresabas sentirte fuera de ciertas conversaciones como cuando alguien ‘argumenta’: «Vos porque no tenés hijos...».
Exacto. Tenía que ver con el cansancio, que sí, es verdad que con un hijo el cansancio es mucho mayor, pero también hay un cansancio que viene por la vida misma. Pasados los 30 empiezas a sentir un montón de cambios. Hay quienes solo se lo achacan a los a los niños, a sus hijos y no se dan cuenta que si estuvieran solteras o sin hijos, tampoco saldrían tanto a un boliche, ni al bar, ni al cine, porque en esa etapa de tu vida empiezas a querer quedarte más en tu casa, a estar más cansado, a tener más sueño, aún si no tienes hijos. A eso que me comentas lo padecí durante un tiempo, pero lo padece mucho más la gente que no quiere tener hijos y le preguntan por qué. Igual, hay preguntas limitadas. Cuando estás buscando quedar embarazada o tienes deseos de ser madre y no lo logras, como fue mi caso por muchos años, no andas por la calle comentando lo que estás viviendo. Por eso recomiendo reservarse algunos comentarios, porque no sabemos si esa persona se hizo un estudio de fertilidad o si le dio negativo. La gente no anda por la vida comentando que está buscando y que le dio negativo. Entonces, es súper delicado hablar de la maternidad de otros cuando no sabes qué es lo que esas personas están viviendo.
Fueron casi cuatro años de espera hasta que la adopción se concretó.
Sí, cuatro años de espera, que es espera y preparación a la vez. Hay un proceso con talleres de sensibilización primero, una inscripción que dura un tiempo, después te llaman para otros talleres, luego hay un ciclo de entrevistas hasta que pasas a integrar el Registro Único de Aspirantes (RUA). Ahí ya estás como del lado, adentro del sistema, porque quiere decir que ya te aprobaron como futuro padre adoptivo. En esa etapa hay más talleres de integración y de pre integración, donde te vas preparando para la guerra, por decirlo de alguna manera, para todo lo que pueda llegar a pasar, donde te preguntan cuál es tu proyecto adoptivo y tienes que decidir edades, o sea, ser muy honesta con qué estás dispuesta a afrontar. Te preparas para todo porque no es lo mismo recibir a un bebé que a un niño de dos, de cuatro, de cinco o de seis años. Lamentablemente, en términos generales, la gente no quiere adoptar a niños grandes, lo que me produce muchísima pena, porque hay niños esperando. De todas maneras, siempre aclaro que existe un mito, el de que en Uruguay hay muchos niños esperando y que no es lógico que tantos padres adoptivos también estén esperando. Acá hay baja natalidad y la mayoría de los padres puede criar a sus hijos. Entonces, no es verdad que hay muchísimos niños esperando. No son tantos, porque hay muchos niños en hogares, pero esos niños no tienen la condición de adoptabilidad, ya que aún están en un vínculo con sus familias. Los bebés suelen ser adoptados rápidamente, inmediatamente que se detecta una situación van con una familia o con una Familia Amiga para el período transitorio, o una familia adoptiva.
En una entrevista, dejaste bien claro que estás enamorada de tu niña.
Es tal cual, es lo que siento. Hace unos días me dijeron: «No más de lo que ella está de vos». Hay cosas que se notan en la mirada de las dos y sí, somos muy felices juntas. Después, bueno, la vida nos ha puesto en un montón de dificultades que enfrentamos juntas. Yo perdí a mi papá hace tres meses, lo cual cambió por completo la realidad de mi familia, de mi familia extendida, mi madre, mi hermana, junto con la empresa familiar, un montón de cosas. Y bueno, ahí también nos están tocando temas legales, es como que el partido nunca es fácil para mí. La vengo peleando desde siempre, ahora nos encontramos con esta niña y la vamos a seguir peleando. Estamos muy contentos, es muy lindo. A mí me gustan mucho los niños. Siempre tuve mucha conexión con ellos, desde que era niña. Mi madre dice que yo iba a un cumpleaños y siempre caminaba con todos los bebés arriba o todos los niños. Tengo mucha conexión con ellos, me resultan como orgánicos. Hay gente que le da mucho miedo; a mí me encanta, fui Familia Amiga del INAU y en mi casa estuvieron algunos bebés que en ese momento esperaban por un proceso de adopción. Una de ellas ahora es mi sobrina y estuvo conmigo unos siete u ocho meses. Fue una experiencia increíble. Me gustan mucho los bebés y el vínculo con mi hija es totalmente distinto, para toda la vida.
Es un enorme acto de amor. ¿Por qué decidiste contar tu historia?
Forma parte de decisión que siempre tomo. En un momento hablé de depresión y también lo conté al aire. Tomo la decisión de conectar con la gente desde un lugar honesto. Siento que el vínculo con los oyentes, con esa gente que te viene siguiendo desde hace años, se basa en la honestidad, la honestidad de cuando comento una película, de cuando digo que las cosas no me van bien o de cuando conté que fui mamá. En el proceso de embarazo, se cuenta al aire y todo el mundo lo conoce. En este caso fue una cuestión abrupta, porque claro, una no va por la vida diciendo ‘estoy anotada en adopción’. Nunca lo conté al aire. Entonces, claro, fue una novedad total para los oyentes contar, de repente, que había sido mamá. Hablo de adopción y eso me parece muy importante. No romantizar la adopción, pero sí animar a muchas personas que están en este camino. Lo tomo como algo más de empatía, de conectar con el corazón de la gente. Las cosas buenas y las cosas malas, porque si no, lo de los comunicadores es siempre como una cosa de buena cara y jamás nos pasa nada. Nunca es todo maravilloso, como en las redes sociales. Eso no es verdad. Se establece un vínculo distinto con la gente si eres honesta. En lo que te gusta, en lo que no te gusta, cuando estás bien y cuando estás mal. Si no es como una fachada. Sería una actriz y no lo soy. Elijo que las historias conecten. Nunca nadie conectó más conmigo desde la radio como cuando hablé de la depresión y de cuando fui mamá. Me encanta pensar en esos momentos, en las cosas lindas que me dijeron, en todo el amor que recibí, los regalos, las palabras, los testimonios de otros padres adoptivos compartiendo conmigo sus historias. Siento que hay una cuestión colectiva que funciona y que nos salvamos entre todos. No vengo a la radio para hablar al aire porque me pagan, sino porque me gusta conectar con otras personas. De lo contrario, estaría en una oficina.