La Resolución N°224/025, de 17 de enero de 2025 de la Intendencia de Lavalleja establece que “la responsabilidad de Geoparque Manantiales Serranos será de la Intendencia Departamental de Lavalleja”, es decir que su coordinación, gestión y administración corresponden a la IDL. Conocida la resolución de UNESCO, continuamos con la evaluación acerca de lo que este reconocimiento implica, en este caso desde el sector turístico, con la palabra de la encargada de Turismo de la IDL, la licenciada Viviana Pritsch Vázquez.
La jerarca mencionó que para pensar, diseñar y ejecutar una planificación de desarrollo turístico para el departamento, el marco que brinda la declaración de UNESCO “es claramente una ventana de oportunidades”, en primer lugar para “una promoción de destino, que es muy difícil de alcanzar con la dimensión que está tomando todo esto”, por el impacto internacional, por la cantidad de medios de comunicación que se han contactado (Radio Francia Internacional, medios mexicanos, entre otros), todo lo cual “favorece para poner al departamento de Lavalleja en agenda”, en consonancia con la repercusión obtenida en ocasión del lanzamiento de la temporada otoño-invierno.
“Todo esto refuerza el hecho de poner a Lavalleja en el pienso de la gente”, a partir de la promoción y de publicidad generada tras la designación de UNESCO.
Además, integrar las Rutas de UNESCO junto con patrimonios materiales como Colonia del Sacramento o el ex frigorífico Anglo, y los patrimonios inmateriales, el tango y el candombe, las reservas de biósfera de Maldonado y de Rocha, y la iglesia Cristo Obrero, en Canelones, “nos favorece al situar al departamento en un mapa con promoción sistemática”. Además de una oportunidad, “constituye un enorme desafío”, reconoció la entrevistada.
OTRO GRANO DE ARENA
“Es un grano de arena más”, consideró, al declarar que la resolución “no implica que resuelva la promoción del destino”, pero sí “es un grano de arena más que le suma a esa visibilidad y a ese posicionamiento del destino en la agenda”, agregando “un compromiso y un esfuerzo importantísimo” de parte de todos los actores involucrados.
Uno de los focos está colocado en la geoconservación de la biodiversidad, además de en la promoción del destino, ya que el geoparque “contiene a dos de los nacientes de cuencas de agua más importantes del país, la del río Santa Lucía y la de la laguna Merín”, lo cual implica el “manejo sostenible para cada uno de los operadores”, que “se trabajará de a poco, mejorando del mismo modo” en esa intención.
IMPACTO
Todos los lavallejinos debemos celebrar esta distinción, más allá de que el impacto no se aprecie en forma inmediata. En ese sentido, Viviana Pritsch Vázquez manifestó que la designación “no nos transforma en un destino que se va a llenar de turistas de un día para el otro”, pero que “sí favorece a la promoción”, en primera instancia, al generarse una mayor visibilidad.
Al aunar la geoconservación, la geoeducación y el geoturismo, “nos pone en la obligación, como promotores de turismo y conocedores del territorio, de empezar a conocer un poco más acerca del valor geológico”, ya que UNESCO “reconoció el valor patrimonial que tiene el suelo, que tienen nuestras rocas”, interiorizándonos en la composición geológica de las serranías, de nuestro entorno, “al que apreciamos a diario y generalmente no reparamos en ello, con la biodiversidad propia de cada uno de esos espacios”.
APROPIACIÓN COMUNITARIA
Para la encargada de Turismo de la IDL, para que el proceso se desarrolle en forma exitosa es imprescindible que “la comunidad se apropie de él”, a partir de acceder al conocimiento como forma de comenzar a valorarlo y porque “si llega un visitante y nos pregunta sobre las características del territorio, que la mayor cantidad posible de personas tenga algún grado de conocimiento sobre estos temas”. En ese sentido es que lo visualiza como “una ventana de oportunidad y no como una puerta que se abre al desarrollo económico instantáneo”.
A su vez, es una ventana “que hay que sostenerla y cuidarla” a partir de que “todos conozcamos y seamos parte del geoparque, porque un geoparque sin comunidad no se sostiene”, cuestión que “va más allá de las instituciones”, porque la Intendencia, en este caso, “lo gestiona, lo administra, pero es de la comunidad. En cada agrupamiento, sea Aguas Blancas, Villa Serrana, Arequita, Penitente, Cerro Pelado, Solís de Mataojo, Marmarajá o Minas, es la comunidad la que debe estar apropiada y tener conocimiento sobre esta biodiversidad en particular y, sobre todo, acerca de la geoformación con que contamos”, que es, en definitiva, lo que UNESCO ha reconocido.
IDENTIDAD CULTURAL
“Somos un geoparque porque la ciencia demostró la importancia geológica de nuestro territorio”, enfatizó la jerarca y agregó que nuestro suelo “cuenta parte de la historia de la tierra”, lo cual “fue demostrado a través del Comité Científico, en este caso del CURE (Centro Universitario Regional del Este)”.
La certificación reconoce el valor geológico a nivel internacional. “Hay una historia de la tierra que cuenta nuestro territorio, por eso Arequita es producto de deslaves y tiene esa formación, piedras y rocas que son parte de nuestra cotidianeidad”.
La dolomita de la recordada Mina Valencia “es parte casi de lo romántico, de lo que pudo haber sido, de lo que fue el empleo en esta ciudad hace 50 o 60 años” y por ende las canteras “son parte de nuestra identidad laboral”, o cuando se asciende el cerro Verdún “y se aprecia el crecimiento de las canteras”, o lo que ocurre con las canteras de mármol de Polanco. “Nada de esto es nuevo, esto nos pertenece y lo conocemos, es parte de nuestro hábitat. A todo ello debemos sumarse el conocimiento científico”, junto con el conocimiento cultural que también lo destaca, “porque los escritores han escrito sobre el paisaje, la música está compuesta sobre el paisaje, desde Eduardo Fabini a Santiago Chalar, desde Juan Capagorry a Guillermo Cuadri y Juan José Morosoli o la pintura de Manuel Espínola Gómez. O en la actualidad, los murales de Diego Bezón plasman la naturaleza que nos circunda”, lo cual tiene su correspondencia con lo que sucede con oficios como el del calagualero, “que tiene que ver con la biodiversidad de este territorio”.
“Lo que UNESCO hace es precisamente eso, reconocer que hay una identidad cultural que tiene que ver con la biodiversidad y con la geología”, expresó para finalizar la licenciada Viviana Pritsch Vázquez, encargada del Área de Turismo de la Intendencia Departamental de Lavalleja.