“Incorporarme desde lo institucional al Geoparque Manantiales Serranos me permite ir tejiendo con la comunidad, saberes y sentidos; hilos de un mismo telar, que va entrelazando historias con saberes científicos, valores culturales, paisajes que dan identidad”, escribió, entre otros conceptos, la profesora Aurora Fernández en su cuenta de Facebook, punto de partida para desarrollar con la encargada del Área de Medioambiente de la Intendencia Departamental de Lavalleja (IDL) un diálogo en profundidad sobre el tema.

Para la jerarca, a nivel personal, “fue una gran noticia porque nosotros nos sumamos al todo el trabajo que había surgido de la administración anterior y desde hace más tiempo aún, con el que nos comprometimos fuertemente”.

Este reconocimiento internacional, por un lado, “nos llena de orgullo”, ya que “nos brinda un valor particular a nuestro territorio”, y, por otro lado, “refuerza el compromiso que a nivel personal tengo con la conservación del ecosistema” y, particularmente, en este caso, “del patrimonio geológico que le da sentido al geoparque”. En resumen, “mucha alegría y mucho compromiso y responsabilidad de poder dar la talla”, por cuanto el reconocimiento trae aparejado “mucho trabajo, ya que es algo que debemos construir en conjunto con la comunidad”, considerándolo como “una ventana de oportunidad a un tipo de desarrollo y a la posibilidad de una mayor conservación del patrimonio”.

INCUBADORA DE PROCESOS

Desde el plano institucional implica “el compromiso de la Intendencia en viabilizar los procesos participativos para generar, sobre todo, una incubadora de procesos de desarrollo sustentable”, con la responsabilidad de “liderar estos procesos que tienen que ser participativos”, es decir, donde la comunidad “tiene que apropiarse de los valores del geoparque”.

Explicó que Manantiales Serranos se transformó en Geoparque Mundial de UNESCO porque “tiene valores geológicos comprobados de importancia internacional y nacional”, pero que no existe verdaderamente un geoparque “si no hay una comunidad que se apropie de esos valores y que los mantenga”.

Ante ello, desde el plano institucional, Fernández declaró que “tenemos la responsabilidad de acompañar y de liderar los procesos comunitarios para que se puedan desarrollar las actividades que son de tres tipos: la geoconservación de los geositios de importancia internacional y nacional, tanto como el patrimonio geológico, el de la biodiversidad, el cultural y el histórico”.

EDUCACIÓN Y TURISMO SUSTENTABLE

Otra de esas aristas está dada por la “geoeducación”, es decir, “empezar a reconocer más allá de las cuestiones identitarias”, porque “sabemos que tenemos las sierras impregnadas en nuestra idiosincrasia, tenemos música, poetas, oficios particulares que están vinculados con las sierras”, pero, más allá de eso, “ahora tenemos la oportunidad de educarnos en el valor geológico de nuestro territorio, agregando valor y hacerlo en todos los niveles, desde los gurises de la escuela, desde los docentes en formación docente, desde los guías turísticos”, para arribar a la “apropiación de ese conocimiento, de ese valor patrimonial”.

La última pata radica en el turismo sustentable, por un geoturismo sustentable, a través del cual se apueste fuertemente “por un turismo de calidad, de naturaleza, que no es de grandes masas, sino que ofrece desde conocimientos, valor paisajístico, calma, propios del turismo de naturaleza, con prácticas que tienen que ser sostenibles”, incluyendo al senderismo, al trekking, y a “la valorización de lo que se llama geoproductos”, es decir, “productos que se elaboran en el geoparque” y que tienen que empezar a asegurar que “los procesos de producción sean sustentables”.

Al tratarse de un Geoparque Mundial de UNESCO, “eso nos sitúa en las rutas UNESCO en el Uruguay, lo cual también le da un sello, un valor agregado a este territorio”.

CONSTRUCCIÓN COLECTIVA

Reiteró que, en su opinión, la designación de UNESCO equivale a “una ventana de oportunidad” en la formación de personas para el trabajo y para la investigación científica, y, por otro lado, constituye “un desafío de construcción colectiva”, aclarando que esto “no le va a cambiar la vida de la noche a la mañana a las personas que habitamos en Minas, en Solís de Mataojo o en Villa Serrana”. Igualmente, a modo de ejemplo, comentó que en enero “tuvimos la oportunidad de estar presentes en la Feria de Turismo de Madrid porque fuimos parte de una guía de geoparques mundiales. Entonces, hay un turismo, hay una población, una cantidad de turistas a la que no accedemos, y si fuéramos a querer acceder nos requeriría de muchísimo dinero desde el punto de vista publicitario. Sin embargo, por esta vía, podemos hacerlo”.

ANTES Y DESPUÉS

A modo de ejemplo: “estamos mostrando cosas que tal vez para nosotros son parte de la vida cotidiana. Uno dice los alfajores... Una cosa son los alfajores para nuestra población o para el Uruguay, que conoce la calidad de nuestros alfajores, pero no son conocidos en otras partes del mundo”. Entonces, el acceder a través de la promoción “nos permite una ventana de oportunidad a dar a conocer nuestro producto”, así como también de formar un turismo, guías de naturaleza con calidad, porque “manejamos la idea de contar con geointerpretación” y para ello, “los gurises deben tener ese valor agregado en la escuela”, para que, más allá de “nos guste el cerro Arequita, lo conocemos y lo subimos, seamos capaces de entender cómo fue su formación. Eso cambia la vida de las personas, nos da un nivel de apropiación del territorio diferente al que teníamos”, argumentó la docente.

No dudó en calificarlo como “un antes y un después”, siempre y cuando “podamos trabajar colectivamente”, porque “no es que esto viene a darnos dinero per se, o reconocimiento per se, sino que nos da una oportunidad de trabajar de manera distinta y, sobre todo, colaborativa”.

A su vez, desde el punto de vista turístico “se trabajan las denominadas geo-rutas”, es decir, “hay determinados emprendimientos que se unen para hacer propuestas que duran uno o dos días, que permiten alojamiento y hacer senderismo inclusivo”, lo cual constituye una real oportunidad para que muchos emprendedores “puedan juntarse y proponer juntos una ruta, una geo-ruta, y cada uno ofrecer sus diferentes tipos de propuestas, en las que todos tienen cabida”, con el compromiso de “hacer las cosas de manera diferente, tener la oportunidad de hacer una economía circular, con una gestión adecuada de nuestros residuos, donde nos comprometamos a cuidar ese patrimonio natural y geológico”.

RECERTIFICACIÓN

La certificación otorgada el 15 de abril es revisada cada cuatro años para lograr su renovación en el tiempo al cumplir con requerimientos ya establecidos desde UNESCO. Sobre este tema, la profesora Aurora Fernández dijo a Primera Página que “nos sumamos a este proceso de postulación cuando vinieron los evaluadores de UNESCO a conocer el geoparque y a evaluar el proceso de su postulación. Lo hicimos antes de asumir, como una manera de marcar la seguridad de la continuidad” del proceso.

Aclaró que este proyecto “no nos pertenece ni le pertenece a la administración anterior”, sino que se trata de “una construcción colectiva en la cual lo importante es que, en la medida en que la comunidad se apropie de ella, funcionará independientemente de quién esté en el gobierno”.

El 27 de abril se realizará la entrega de la certificación en París, Francia, acto en el cual participará el intendente departamental de Lavalleja, el doctor Daniel Ximénez. “A partir de ahí, tenemos cuatro años para trabajar juntos en esta construcción para ir creciendo y fortaleciendo estas tres patas: la geoconservación, la geoeducación y el turismo sostenible”. En la medida en que ello logre realizarse en forma satisfactoria, “tendremos una evaluación positiva que nos mantendrá en el camino de ser Parque Mundial de UNESCO”. En caso contrario, “tendremos algunas recomendaciones, quizás nos sacarán una tarjeta amarilla y nos pondrán en alerta, pero si eso ocurre, esperemos que no sea algo que nos saque del circuito de la ruta UNESCO”, confió.

APRENDIZAJES

Fernández señaló la importancia de entablar una política de Estado respecto a este tema, teniendo en cuenta la experiencia del primer geoparque del país, el de Grutas del Palacio, “con el cual debemos desarrollar un trabajo mancomunado para aprender mucho de ellos”, con la intención de formar parte del Comité Nacional de Geoparques y de la Red de Geoparques Mundiales de Latinoamérica, a efectos de “aprender de otros geoparques, hermanándonos con ellos. La administración anterior trabajó con un geoparque de Santa Catarina, en Brasil, y nosotros, al asistir a conferencias mundiales, lo que buscamos es seguir aprendiendo” sobre esta temática, tras haber participado de la 11ª Conferencia Mundial de Geoparques de UNESCO, la cual se llevó a cabo por primera vez en Latinoamérica, en Chile, en setiembre pasado, lo cual constituyó “una experiencia súper interesante en cuanto a aprender mucho de otros proyectos que tienen años de experiencia y sumarnos a esta aventura”, al tratarse de un nuevo camino a transitar en nuestro entorno.

Además, tendrá continuidad la investigación científica realizada, la cual “tiene una potencialidad enorme en nuestro territorio, que para los geólogos es un paraíso, venir a la Lavalleja y particularmente al geoparque”, ya que contamos con “una enorme geodiversidad, es decir, rocas y procesos geológicos. Hay una historia rica para conocer porque el geoparque tuvo que justificarse científicamente”, a partir del trabajo de investigadoras del CURE (Centro Universitario Regional del Este). “Tenemos cuatro geositios de importancia internacional: Aguas Blancas, Arequita, Salus y Parque Minas”, junto con geositios de importancia nacional y local.

“Esa historia geológica es la que impulsa al futuro y al desarrollo sostenible, el cual parte de dar ese valor que empezamos a conocer en esta propuesta turística y de producción compatible con la conservación”, expresó Fernández, quien aclaró que el geoparque “no agrega una protección particular” sino que “se rige por la normativa local, por cuanto no cambia nada en ese sentido, ni agrega ninguna normativa particular que nos obliga a conservar. Sí estamos obligados a conservar en el momento en que comprendemos la importancia de esos territorios y de mantenerlos”.

“Tenemos el enorme desafío de ponerle contenido al Geoparque. Solo así va a tener sentido. Tenemos este tiempo para hacerlo y después vendrán otros que seguirán el trabajo”, manifestó para finalizar la profesora Aurora Fernández, encargada del Área de Medioambiente de la Intendencia Departamental de Lavalleja.