Compartieron escenarios y proyectos musicales. Integran un selecto grupo de músicos uruguayos reconocidos en el mundo. Conocida la noticia del fallecimiento de Rúben Rada, José Pedro Beledo le dedicó sentidas palabras en las redes sociales. Desde Nueva York, donde reside hace varios años, compartió una cálida evocación que incluye a otros grandes artistas y compañeros de ruta como los hermanos Fattoruso, Pedro Aznar, Miguel Cantilo y otros.
«Descansa en paz, Rúben Rada, uno de los iconos más importantes de la música uruguaya. La semana pasada tocamos dos de sus canciones con mi banda de rock. Tuve el privilegio de ayudarlo a conseguir su contrato de grabación en Estados Unidos y de participar en la producción. Un pequeño reconocimiento por el apoyo que me brindó cuando yo estaba luchando como músico inmigrante en Argentina, donde me dio la oportunidad de participar en dos conciertos, uno de ellos en el Estadio Luna Park. En el punto culminante de mi carrera en Sudamérica, justo antes de mudarme a Estados Unidos, Hugo -Fattoruso- me invitó a tocar con Opa, en uno de los mejores conciertos de mi vida», escribió Beledo en su cuenta de Facebook. Y agregó: «El tiempo pasa y la vida sigue. Solo quiero enviar mis más sinceras condolencias a su familia y a sus amigos cercanos, así como a los fanáticos uruguayos que tanto lo aman».
El pasado lunes, en un impasse en las clases que dicta en Nueva York, José Pedro Beledo dialogó con Primera Página Dominical, centrándonos en su amistad con Rúben Rada. El prestigioso músico minuano se remontó al tiempo en la cual «concurríamos a los bailes del Democrático y del Club Minas, a la época de Los Rocker’s. En aquel momento, Rada tocó en Club Minas. La vida es increíble: con los años me tocó tocar con él en el Democrático. Y estaba mi amigo, que era un genio, a quien ojalá en algún momento le otorguen el crédito que merece, Mezo Bigarrena, el poeta más grande que ha existido en esta tierra, quien me dijo, con su tono absolutamente vasco: ¡¿Cómo voy a perderme que vayas a tu pueblo con Rada?! Él sabía la dimensión de ícono de Rada respecto a la música uruguaya y yo tenía la fortuna de estar tocando con él, en el Democrático, cuando ya no vivía en Minas».
Agregó que cuando Rúben Rada se presentó en Club Minas, «ya era una figura conocida, en tiempos en que en la institución no se dejaba ingresar a personas de la comunidad afro. Sinceramente no recuerdo si Rúben tuvo algún inconveniente en ese sentido. Yo concurrí con mi hermana mayor y me acuerdo que fue en la época en la cual Rúben sacó su primer disco como solista («Rada»), integrado por canciones como Las manzanas y Ayer te vi. Con su participación en El show del mediodía, con Cacho De la Cruz, Rúben ya era un personaje a nivel nacional. A otros músicos sí los pararon en la entrada al club. Recuerdo que el portero era negro y le decían Jaramillo, con lentes y todo. Paraba a los negros y no los dejaba entrar. Todo era muy loco, extraño y contradictorio, además de discriminatorio, por supuesto».
En Buenos Aires
José Pedro no recuerda con precisión cuál fue la primera charla que mantuvo con Rúben Rada, pero sí tiene presente el contexto en que esta se desarrolló. «Nos conocimos en Buenos Aires. Yo tocaba con Osvaldo Fattoruso y fue Osvaldo quien me invitó a ir a Buenos Aires para hacer la producción de un disco de Miguel Cantilo llamado Unidad, lanzado en 1983. Ahí terminé tocando con Rada, en el grupo, porque quien ocupaba mi lugar en ese momento est aba dedicado a realizar sesiones de jazz».
Beledo vivió la etapa de grandes presentaciones de Rada en Buenos Aires, con estadios repletos y específicamente en el emblemático Luna Park, junto a Ricardo Nolé; luego, la etapa junto a Osvaldo Fattoruso y a Beto Satragni. En ese segmento de su trayectoria, Beledo tocó también con Miguel Mateos, Miguel Cantilo (formó parte del dúo Pedro y Pablo en los comienzos del rock en Argentina) y con Pedro Aznar, entre otros grandes artistas.
Teatro de Verano
De regreso en Uruguay, el entrevistado mencionó una presentación para él inolvidable en el teatro de Verano «Ramón Collazo» de Montevideo. Luego del último show en Argentina, «Hugo -Fattoruso- me invitó para tocar con Rúben Rada y con Opa». Transcurría 1987 y aquello «fue lo más grande, una de las cosas más extraordinarias por las que he pasado dentro de la música hasta el momento. Por ese motivo integro el disco que se confeccionó con aquel espectáculo y aparezco en videos que pueden encontrarse fácilmente en YouTube».
Una nueva etapa
Pasó el tiempo y José Pedro Beledo se radicó en Los Ángeles, Estados Unidos, transformándose en un vínculo de referencia para los músicos uruguayos que allá se trasladaban.
Casado con Carol Moore, su esposa contribuyó también de manera trascendente para que se concretaran proyectos de artistas uruguayos en aquellas latitudes. En ese sentido, José Pedro recordó que en 1993 «fui a buscar a Rada al aeropuerto, en Los Ángeles, quien llegaba desde Seattle, desde el Estado de Washington. En ese momento él trabajaba con Airto Moreira y con Flora Purim. Rúben tenía como seis horas de espera, ya que en otro vuelo seguiría rumbo a México, donde estaba radicado en aquellos momentos. Por supuesto, en aquel tiempo no habían los smartphones (teléfonos inteligentes) de ahora, por lo que nos ingeniamos para hacer una comunicación a tres vías con Carol, que estaba en Queens, Nueva York, y con el productor Neil Weiss, al frente del sello Big World, quien estaba en Brooklyn, mientras con Rúben nos comunicábamos desde Santa Mónica, una de las playas de Los Ángeles. De esa manera se coordinó que yo produjera dos discos de Rúben (Montevideo y Montevideo II). Rúben se fue a México, yo dejé mi apartamento en Los Ángeles y me radiqué en Nueva York donde junto a Carol luchamos para que la producción pudiera concretarse, ya que Neil Weiss, en principio, quería producir a Ernest Ranglin, un guitarrista de jazz jamaiquino, a quien le otorgan el crédito de haber desarrollado el reggae. Nosotros lo convencimos para que, en vez de a Ernest Ranglin produjera a Rada, quien era realmente un ícono, poseedor de un talento espectacular. Afortunadamente lo logramos y cuando Rúben llegó a Nueva York, nosotros ya teníamos todo el proyecto armado, tocábamos las músicas con otra banda, de otro uruguayo, el baterista Ramón Echegaray, quien ahora tiene el restaurante La Taba Inn, en La Juanita, en el departamento de Maldonado. Ramón llegó a Estados Unidos cuando tenía 18 años y hace un tiempo retornó a Uruguay. Cuando Rúben estaba en Nueva York se quedaba en nuestra casa, hacía chimichurri y nos matábamos de la risa... En una época tocábamos con Bakithi Kumalo, Rada y Hugo, en otro momento con Ramón en la batería y con Mario Rodríguez, bajista que tocaba con Al Di Meola; en otra oportunidad, vino Ringo Thielmann y también con Héctor Prendes».
El último encuentro
La producción, para la cual tanto lucharon José Pedro y Carol, su esposa, fue felizmente terminada. Fue importante para Rúben Rada en todo sentido. «Rúben iba y venía, terminó las grabaciones y después no nos vimos más ya que se volvió para el sur, etapa en la cual hizo mil discos».
El último encuentro entre Beledo y Rada fue el año pasado, «cuando él vino acompañando a Julieta, su hija, donde tocaron junto a otros músicos como Leo Genovese, Federico Peña y Nacho Mateo. Presenciamos el espectáculo con Carol y Rúben fue muy caballero, me presentó y me saludó en pleno show. Siempre destaco su generosidad. En 1983, en Argentina, él no tenía la posibilidad de incorporarme a su banda. Yo concurría como posible recambio y él, en un par de ocasiones, me dio dinero sin que yo tocara, solo para apoyarme y para impulsarme. Esos son los recuerdos más nobles que mantendré de Rúben», resaltó José Pedro Beledo al referirse a Rada, su amigo, ícono de la cultura popular uruguaya.
La actualidad
Alternando docencia, viajes y presentaciones, el músico trabaja con la compañía MoonJune Records, dedicada, básicamente, a los géneros de jazz, fusión y étnico. «Con ellos he hecho tres o cuatro discos, el último con Carles Benavent y con Jorge Pardo, y tengo uno ya grabado, que tengo que mezclar, donde está Chad Wackerman en la batería, y un bajista enorme como lo es Anthony Crawford», contó sobre sus proyectos actuales, compartiendo, además, «mis ganas por regresar a Minas, donde tengo un contacto muy grande con la gente, algo que será para siempre. Ojalá pueda quedarme un rato por allí, que sea pronto y pueda hacer música. En marzo pasado no pude, por diferentes motivos, pero confío en que próximamente vuelva a estar entre ustedes», finalizó.