En un acto muy emotivo se inauguró ayer un taller de costura que fue implementado gracias a un trabajo interinstitucional entre la Intendencia de Lavalleja (IDL), la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP), los Centros CAIF, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), la Cámara Industrial de la Vestimenta y el Sindicato Único de la Aguja y Ramas Afines (SAU) entre otras organizaciones.

La emoción se dio en gran parte porque el taller llevará el nombre de Eduardo Yocco, ya que el proyecto “Hilvanando Oportunidades” se hizo realidad en gran parte gracias a que Yocco, como director de Recursos Humanos de la IDL, dio un impulso decisivo a la idea.

En el acto realizado en la sala que la IDL tiene en el Cerro Artigas, donde se instaló el taller, habló en primer lugar Oscar Díaz, del Comité Departamental de los Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF). Díaz dijo que tenía un sentimiento “de mucha alegría” y también “un sentimiento de mucha esperanza”.

Recordó que el proyecto comenzó hace unos dos años en el Comité de los CAIF, a partir de una experiencia previa del Plan CAIF de Canelones, llamado “Plan Aguja”. “Pero eso quedaba ahí, quedaba en la ilusión, en el deseo. Hasta que se pudo concretar”.

El Plan CAIF decidió entonces dialogar con las autoridades municipales. “Llegamos y nos encontramos con alguien que fue fundamental. Con Paola íbamos simplemente a pedir ‘ayuditas monetarias’ para alquilar las máquinas. Y al plantearle este proyecto, este sueño, encontramos en Eduardo (Yocco) un referente importante”. “Recuerdo cómo se le iluminaban los ojos a medida que le íbamos contando en qué consistía el proyecto. Y hoy tenemos esto, gracias a la interinstitucionalidad que la ocupan personas, que lo importante son las personas que buscan el bien común”.

Luego habló a los presentes el director nacional de Empleo, Federico Araya, quien felicitó a los responsables y a las instituciones por el trabajo realizado y dijo que el proyecto es “una política destinada a la familia, una política de cuidados que al mismo tiempo tiene un doble valor porque es una política de empleo”.

Según Araya “es fundamental para el país lograr la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo y para eso se necesita un sistema de cuidados fortalecido, un sistema de cuidados que permita a las mujeres hacerlo”. “Sobre ellas recae la mayor carga de trabajo no remunerado” en cuidados a familiares, dijo. El Ministerio de Trabajo (MTSS), dijo tiene como uno de sus objetivos que las mujeres puedan “destinar, parte de ese tiempo al trabajo remunerado y al trabajo en condiciones dignas y decentes”.

NO DAR PUNTADA SIN HILO

Luego, Ricardo Moreira, referente del Sindicato Único de la Aguja (SUA), comenzó destacando “la interinstitucionalidad”, “esa palabrita que a veces cuesta un poco decir, pero cuesta mucho más llevar a la práctica”.

Cuando hay varias instituciones y cada uno con su impronta, cada una con su política, con su plan trazado, muchas veces cuesta compaginar todo eso y que fructifique en un objetivo común”.

Dijo que tanto el sindicato como la Cámara de la Vestimenta tienen “un sentimiento de alegría de que esto fructifique y que se concrete, que se desarrolle y ustedes me van a disculpar, pero somos de la aguja y no damos puntada sin hilo. Porque está muy bien capacitar. Está buenazo y más cuando confluyen tantas instituciones. El tema es para qué. Porque si a alguien le enseñamos a leer, después hay que darle un libro. Y si a alguien le enseñamos a trabajar, dale trabajo. A nosotros nos gusta siempre decir en esto de las capacitaciones -hace bastantes años que estamos metidos- y nos gusta decir que no enseñamos a coser. A coser aprende cualquiera; enseñamos a trabajar con la costura”. Recordó que comenzaron con este tipo de talleres ya en el año 2013, incluso dentro de centros de reclusión y se preguntó: “¿Qué hacemos con ese saber? ¿Qué hacemos con ese aprendizaje?”. Para él, dijo, “lo ideal” sería que al final de la capacitación, cuando estas compañeras, y disculpen que les digan compañeras, pero es como hablamos en el sindicato, cuando estas compañeras se capaciten y cada una vaya demostrando -habrá alguna que se desempeña mejor en la overlock y otra otra mejor en la recta y otra mejor en el corte y otra mejor en el trabajo de mano, la plancha, etc.- pero vamos constituyendo entre todas una unidad productiva. Cada una va a saber la parte que le corresponde en una cadena de producción. Para eso es el curso”.

Pidió que “haya más Eduardos”, “que entiendan el real objetivo de esto, y el real objetivo no es que aprendan a coser, es que aprendan a trabajar y que laburen”.

Se preguntó por las compras del Estado, y por las posibilidades que podía dar a talleres de costura integrados por 20, 25, 30 mujeres. “Muchas veces el Estado ve lo más barato y lo más barato es comprar en China. No hay otra, no hay cómo competir. Pero me parece que lo que tenemos que pensar entre todos es el objetivo social que tiene el trabajo. No lo económico. Capaz que nos cuesta un pesito más, pero ¿cuánto nos cuesta el seguro de paro? ¿Cuánto nos cuestan después esos planes que son para 4.000 personas, pero se anotan 140.000? ¿Y cuánto nos cuesta la gente sin trabajo? ¿No será que habrá que empujar un poquito para ese lado?”, se preguntó.

HOMENAJE A EDUARDO YOCCO

Graciela Tomei, de la Cámara Industrial de la Vestimenta, quien trabaja en el proyecto en la capacitación, recordó una frase que dice que “el que tiene una máquina de coser y tiene una habilidad, tiene un peso en el bolsillo”. “Sabemos cómo ellas aprenden y las ganas que le ponen a todo esto. Así que desde la cámara, gracias por confiar en mí, para estar en este lugar”.

Yliana Zeballos, directora de Familia y Género de la IDL fue quien hizo un homenaje a Eduardo Yocco y terminó sus palabras descubriendo, junto al intendente Ximénez, un retrato de Eduardo que quedará allí en el taller, que llevará además su nombre.

Quería que Eduardo estuviera presente hoy aquí porque él transmitió con mucha emoción, con mucho entusiasmo, con mucha alegría, con mucha esperanza” el proyecto. “Él veía más allá de esto y le dedicó mucho tiempo, mucha energía. Estuvo muy pendiente de esto y siempre pensando en las oportunidades del trabajo. Recordar a Eduardo es recordar a un amigo, a un compañero, a un vecino, a un trabajador, a un padre, agradecer también a la familia, a sus hijos, a sus sobrinos que están presentes hoy aquí en un día difícil, triste, porque venimos transitando este duelo en conjunto como sociedad, como familia. Que este taller lleve su nombre es mucho más que una denominación, es una forma de reconocer su trabajo, su compromiso y todo lo que él sembró”. “Las personas también trascienden en aquello que construyeron, en las oportunidades que ayudaron a generar, en las vidas que tocaron. Eduardo está presente de algún modo en este proyecto y queremos que también esté presente en este espacio”.

UN LUGAR PARA APRENDER A TRABAJAR

Nicolás Pereira, coordinador de la División Cohesión Social de la Oficina de Planeamento y Presupuesto (OPP), recordó que conoció a Eduardo cuando asumió el nuevo gobierno de Lavalleja, y “en una de las primeras instancias de trabajo que tuvimos, me habló de este proyecto”.

Él tenía claro lo que quería con esto. Que tiene mucho que ver con lo que planteaba Ricardo recién, que esto sea un lugar para aprender a trabajar, una salida laboral. Mucho más que un curso, mucho más que una una oportunidad de aprender, la oportunidad de aprender un oficio para tener una perspectiva, una oportunidad, una esperanza”. “Creo que que la presencia de todos ustedes y ver la cara de todos ustedes que lo conocieron mucho más en profundidad que yo, habla mucho de lo que fue Eduardo como persona, como compañero integrante del equipo de gobierno y la perspectiva y la importancia que él le daba a estos asuntos”.

Agregó que para él era una alegría “estar participando de la financiación y la inauguración de un espacio como este, por lo que implica como oportunidad laboral para un conjunto de personas del departamento. Es una alegría porque este proyecto tiene realmente una gran articulación, que va de alguna manera a arropar el proyecto y a tratar de que continúe y que tenga esa perspectiva de futuro”. Dijo además que desde la OPP se plantean seguir muy de cerca el desarrollo del proyecto, por sus características, con la perspectiva de poder replicarlo en otros departamentos.

LA INTENDENCIA DE LAVALLEJA PODRÍA SER EL PRIMER CLIENTE DE UNA COOPERATIVA QUE AÚN NO EXISTE

Por último habló el intendente Daniel Ximénez, quien agradeció a las instituciones que hicieron posible la concreción del proyecto. Recordó cómo en su niñez su propia madre le cosía la ropa, como a muchos otros niños, y que “hoy la ropa es un problema en el mundo porque el consumismo que tenemos hace que compremos más cosas de las que realmente necesitamos”.

Nosotros queremos construir ciudadanía, queremos darle trabajo a las mujeres”, agregó, proponiendo “darle continuidad a este proyecto, que no se agote en una capacitación; yo creo que INEFOP la puede capacitar con una cooperativa, pueden trabajar juntas, pueden desplegar sus habilidades”. “Eso no se construye de la noche a la mañana, esos son procesos, las instituciones, las múltiples instituciones que están acá tienen que acompañar ese proyecto porque no es capacitar, como decía el compañero, y salir con cartelito para tu casa y arreglate como puedas. Yo veo aquí en este taller que se puede multiplicar y que puede tener continuidad, (por ejemplo con) la confección de uniformes para la intendencia, que como decía, seguramente nos va a salir un poco más caro, pero van a ser lindos uniformes hechos por mujeres. Y así se van a sumar otras instituciones”. Estas últimas palabras del intendente fueron de las que más aplausos levantaron entre los presentes.

EDUARDO Y DORITA

Eduardo Yocco llevaba este proyecto en el corazón. No sólo acogió con entusiasmo la idea del Plan CAIF de Lavalleja. Además, como director de la IDL utilizó su enorme energía para tejer contactos y cooperación con la OPP y con otras instituciones y organismos, y lograr transformar lo que era inicialmente un tímido proyecto para alquilar máquinas de coser en este “Hilvanando Oportunidades”, con profesoras profesionales que llegan hasta Minas a capacitar a decenas de mujeres -muchas de ellas madres solas a cargo del hogar- para el mercado laboral. Casi toda la inversión (casi $ 600.000) fue aportada por la OPP, entre otras cosas para la compra de máquinas de coser de última generación y para construir e instalar una mesa de corte de telas de primer nivel. Según las profesoras responsables de la capacitación de las mujeres, no hay prácticamente ningún otro taller de costura en el país que tenga este nivel de equipamiento.

El propio Eduardo Yocco fue, más de un fin de semana, junto a su esposa Dora Jaureguito (una odontóloga jubilada que no trabaja ni trabajó en la Intendencia) a armar con mucho esfuerzo los bancos en los que hoy se apoyan las máquinas. Nadie les exigía hacerlo, ni a él ni a Dorita. Lo hacían, lo hicieron ambos, porque llevaban este proyecto en el corazón.