El PIT-CNT desarrolla un ciclo de actividades conmemorativas de los 60 años de la unidad de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) que se extenderá hasta octubre bajo la consigna “Construir el futuro desde los cimientos”. La programación incluye debates, asambleas, actividades barriales y culturales en Montevideo y el interior del país y culminará con una jornada popular frente a la sede de la central sindical y una gala en el teatro Solís de la capital del país.
El 13 de agosto, un día antes de la conmemoración de la fecha del fallecimiento de Líber Arce, cuyo asesinato dio origen al Día de los Mártires Estudiantiles-, se realizó una actividad en el Paraninfo de la Universidad de la República, en la cual se reflexionó sobre cómo se concretó la confluencia que dio lugar a la unidad sindical. Durante todo setiembre, las actividades se llevan a cabo en cooperativas, plenarios del interior, centros académicos y en otros espacios.
La conmemoración culminará con dos jornadas. La primera será el 1 de octubre, cuando se realizarán actividades culturales, mesas de conversación y debate con la participación de distintos sindicatos. Para esa ocasión, se cerrará la calle Jackson, frente a la sede sindical en Montevideo para celebrar de manera popular junto al barrio donde tiene su sede la central. La segunda instancia será el 3 de octubre, con una gala en el teatro Solís.
SINTESIS HISTÓRICA
En abril de 2008, Rodolfo Porrini (docente del Departamento de Historia del Uruguay de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República) escribió una breve y profunda memoria sobre la vida de la central sindical uruguaya. Luego de repasar los orígenes, la impronta hegemónica de la Federación Obrera Regional Uruguaya (FORU), el impacto de la revolución de octubre, la crisis económica y la dictadura en la década del ’30 del siglo pasado, las luchas obreras y la división sindical, el autor arriba al capítulo que tituló: La CNT y la organización unificada.
A continuación, compartimos con nuestros lectores parte de dicho artículo: Desde 1959 asumieron los gobiernos del Partido Nacional (1959-1967) con sus experiencias de neoliberalización e ingreso a las políticas del FMI (Fondo Monetario Internacional). Los problemas económicos, el alza del costo de vida y la baja del salario real, y los reclamos populares obtuvieron respuestas represivas desde el Estado. Se intensificaron las luchas sindicales y las marchas de los cañeros de Bella Unión a Montevideo, desde 1962, mostraban «otro Uruguay». También aumentaron las coordinaciones entre los funcionarios públicos (se creó COFE y la Mesa Sindical Coordinadora de Entes Autónomos y Servicios Descentralizados) y, en definitiva, los acercamientos entre las distintas tendencias sindicales. Entre fines de junio y setiembre de 1964 se fue conformando la Convención Nacional de Trabajadores, la CNT, como organismo permanente de coordinación y de lucha. Se aprobó en agosto una plataforma reivindicativa, y en setiembre ya existía la Mesa Representativa.

CONGRESO DEL PUEBLO
La CNT fue afianzando su organización y preparó, en abril de 1965, un paro que tuvo un gran impacto en la población. En agosto se convocó a un Congreso del Pueblo participando representantes de organizaciones sindicales, estudiantiles, cooperativistas, de jubilados, de la educación, de la cultura y de pequeños productores. Del mismo surgió el «Programa de Soluciones a la Crisis» que sostenía la necesidad de realizar importantes reformas en el agro, el comercio exterior, la industria y la banca, tributaria, la educación y levantaba un reclamo de mayores libertades sindicales y para los sectores populares. Entre el 28 de setiembre y el 1 de octubre de 1966 se realizó el Congreso de Unificación Sindical: al disolverse la CTU, la CNT se constituyó en el organismo unificado de los sindicatos uruguayos. Se aprobó una Declaración de Principios, el Programa de Soluciones a la Crisis, y el Estatuto. En el mismo se proponía garantizar la democracia sindical, la independencia frente al Estado, los patronos y los partidos, la no afiliación a ninguna central sindical internacional y la promoción de la unidad sindical internacional.
PERÍODO 1968-73
En el marco de la nueva Constitución de 1967, que volvió al Ejecutivo fuerte, se intensificaron las luchas sociales, se produjo el descaecimiento de las formas de convivencia pacífica y el aumento de la violencia política, en particular el enfrentamiento entre la guerrilla de izquierda y el gobierno. Con el «pachequismo», desde diciembre de 1967 se produjo una fuerte represión estatal (se ilegalizó a cinco grupos de izquierda y se clausuró su prensa), la aplicación permanente de medidas prontas de seguridad contra los movimientos sociales y opositores, contención salarial, eliminación de los mecanismos de concertación como los Consejos de Salarios. En medio de intensas luchas populares en 1968 y 1969, el movimiento sindical debatió «táctica y estrategia» entre una orientación mayoritaria y otra minoritaria, la «tendencia combativa». A pesar de ello, se produjo el Primer Congreso de la CNT, en 1969, el Segundo en 1971, con el ingreso de nuevos sindicatos y una dirección elegida por unanimidad. Las elecciones de noviembre de 1971 dieron la victoria colorada al candidato Juan María Bordaberry. Desde allí recrudeció la lucha entre el MLN (Movimiento de Liberación Nacional) y las Fuerzas Armadas del Estado y creció la politización e intervención de estas últimas, que las llevaron al golpe de febrero de 1973, desconociendo al presidente y obligando a crear el inconstitucional «Consejo de Seguridad Nacional».
El golpe de Estado del 27 de junio fue dado por Bordaberry, las Fuerzas Armadas, sectores políticos y patronales. La clase obrera y la CNT, estudiantes y sectores populares respondieron con la Huelga General, ocupando lugares de trabajo y universitarios hasta el 12 de julio, cuando fue levantada para «continuar la lucha por otros medios».
RESISTENCIA
Ilegalizada la CNT y sus dirigentes desde el 30 de junio, hubo dos muertos durante la huelga, centenares de detenidos, miles de huelguistas despedidos sin indemnización y destituidos públicos. Ante el decreto de agosto de 1973 de la dictadura, los trabajadores volvieron a afiliarse a los sindicatos de la CNT. Esta actuó en forma clandestina, promovió paros en los primeros años, organizó movilizaciones «relámpago» los Primeros de Mayo de 1974 y 1975. La dictadura -coordinada con las Fuerzas Armadas del continente- produjo una represión estatal contra toda forma de oposición política y social, hubo miles de detenidos y presos, torturas y casi doscientos desaparecidos. La resistencia adoptó múltiples formas en todo el período. En noviembre de 1980 fracasó el proyecto constitucional de la dictadura y se abrieron espacios para la lucha antidictatorial. En las elecciones internas de los partidos habilitados, en 1982, triunfaron los sectores opositores. Una ley de mayo de 1981 permitió crear «asociaciones profesionales» que aprovecharon los trabajadores para organizarse y reorganizarse. Un nuevo estado de ánimo se produjo entre 1982 y 1983. En abril de 1982 se creó la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública (ASCEEP), renacieron las cooperativas de la FUCVAM (Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua), se conoció la larga lucha de organizaciones de Derechos Humanos como el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ).
UN SOLO MOVIMIENTO
En 1983, un grupo de sindicatos organizó el primer acto por el 1º de Mayo, con las banderas de «Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía», y nació el Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT). La conmemoración del 1º de Mayo de 1984 expresó la unión simbólica entre el PIT y la CNT, bajo la consigna «un solo movimiento sindical». Luego vino el «Pacto» del Club Naval y las elecciones con proscriptos y presos en noviembre de 1984, en las cuales triunfó el Partido Colorado y el candidato Julio María Sanguinetti. Se recuperaron las libertades y se liberaron los presos políticos, retornando muchos emigrados forzados. También durante ese gobierno se convocaron los Consejos de Salarios, hasta 1991, bajo el gobierno de Lacalle (1990-1995), en que dejaron de llamarse.
El PIT-CNT realizó, en medio de fuertes discusiones, el Tercer Congreso en noviembre/diciembre de 1985. En diciembre del año siguiente, participó, junto con sindicatos de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Paraguay, en la creación de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur. Una ley de diciembre de 1986, la de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, impidió el juzgamiento de los acusados por violar los Derechos Humanos durante la dictadura. El vasto movimiento social, sindical, popular y político por el referéndum contra la ley, se expresó en abril de 1989, pero no alcanzó a derogarla (casi un 56% la reafirmó). En un contexto de cambios en la clase trabajadora, de fuerte desindustrialización y de crecimiento de la exclusión social, se produjeron cambios en el sindicalismo, perdiendo peso los sindicatos obreros fabriles y ganando espacio los de funcionarios públicos y de los servicios. Durante los congresos sindicales de 1987, 1990 y 1993, la afiliación sindical fue decreciendo, el punto más bajo fue el de 2003, cuando alcanzó los 102 mil afiliados.
A partir de la nueva coyuntura de 2005, con un gobierno de izquierda, se produjo la formación de nuevos sindicatos, creció notoriamente la afiliación sindical -el congreso de 2006 tuvo 240.000 trabajadores representados-, y aumentó la participación de los asalariados, se reinstalaron los Consejos de Salarios (ampliados al sector público, rural y del servicio doméstico) y se aprobaron leyes laborales de fuero sindical y sobre desocupaciones.
A lo largo de décadas se fue creando un movimiento sindical clasista, plural -con referencia de izquierda pero con participación de trabajadores de un amplio espectro ideológico- que ha sostenido ser independiente de los gobiernos y de los partidos, que ha levantado, además de plataformas coyunturales, un Programa de Soluciones y aprobado una Declaración de Principios en 1966 que sostuvo: «La Convención Nacional de Trabajadores (C.N.T.) expresa en su unidad combativa, en su independencia de clase y en su carácter profundamente solidario, las experiencias de casi 100 años de lucha organizada de nuestra clase trabajadora, forjada en las mejores tradiciones históricas de nuestro pueblo» y que bregaría por avanzar «en el camino hacia una sociedad sin explotados ni explotadores». Esas son las banderas dejadas por los luchadores sociales desde hace más de cien años.