Hay veces en las que el resultado deportivo pasa a segundo plano, que las prioridades pasan a ser otras y que la alegría incluye a todas las camisetas y al mismo tiempo. Ocurrió hace pocos días, en cancha de Las Delicias, cuando a los 75 minutos de juego Diego Lezcano Bonilla volvió a hacer lo que más le gusta, correr detrás de una pelota de fútbol, luego de superar el trasplante de corazón.

En noviembre de 2023, Diego «Toto» Lezcano Bonilla formó parte de la selección uruguaya conformada por jugadores del interior del país y que realizó una gira por China. Anotó un gol en el encuentro en que los celestes enfrentaron Chongqing Tonglianglong FC, en el Estadio Longxing (Chongqing).

EL TRASPLANTE

Luego de defender a Olimpia y a selecciones de Lavalleja, el profesionalismo le abrió las puertas de la mano del Montevideo Wanderers. El 11 de setiembre de 2024, el dolor oprimió en forma insoportable pecho. Estuvo nueve días en el CTI del Hospital de Clínicas, en Montevideo. Salió adelante y después debió someterse a una ablación cardíaca para tratar de erradicar las arritmias que continuaba padeciendo, desembocando posteriormente en el trasplante de corazón. Volvió a sonreír. Agradecido por el amor incondicional de su familia y por el cariño de todos, seguirá corriendo detrás de una pelota de fútbol.

Tras su regreso a las canchas, Primera Página Dominical volvió a hablar con el protagonista de esta historia que inspira. «Meses después de haber estado en el CTI del Hospital de Clínicas, los médicos llegaron a la conclusión de que la solución para mi caso estaba por el lado del trasplante de corazón. Previo a ello me había sometido al procedimiento de ablación, una intervención en la cual lo que se hace es cauterizar las heridas que tenía en el corazón para, de esa forma, terminar con las arritmias que continuaba sufriendo». Realizado este procedimiento, las arritmias continuaron, razón por la cual Diego ingresó en lista de espera para el trasplante de corazón.

Un año y dos meses debió esperar hasta que apareciera el órgano compatible con su organismo. En ese período no se registraron posibles donantes. «Cuando me llamaron y me hablaron de la posibilidad cierta, también me dijeron que no era 100% seguro, pero gracias a Dios luego se confirmó que sí lo era».

Profundamente agradecido, Diego destacó el apoyo permanente de los profesionales del Instituto de Cardiología Integral (ICI), «que está ubicado frente a Médica Uruguaya, en Montevideo. Allí me ofrecieron la posibilidad de contar con un psicólogo de la institución, pero preferí no trabajar con él porque siempre me sentí bien, ya que siempre me he manejado con espíritu positivo y nunca decaí anímicamente. Además, todos los meses pasaba por una serie de estudios para que, llegado el momento, todo estuviera bien y que el trasplante, cuando surgiera el órgano compatible conmigo, pudiera concretarse».

LA RECUPERACIÓN

Fueron cinco horas de operación, aproximadamente. Durante los días posteriores a la intervención «me sentía pésimo, como si un camión me hubiera pasado por encima, porque es una operación a corazón abierto, como se dice habitualmente, donde se interviene el esternón y muchos huesos son afectados». Igualmente, el procedimiento obtuvo los resultados buscados y el órgano fue compatible, lo cual posibilita el presente de Diego. «Eso fue y es lo principal porque, según me comentaban los médicos, muchas características deben coincidir para que un trasplante de corazón termine siendo exitoso».

Conforme a cómo se desarrolla la intervención, Diego desconoce la identidad del donante y de su familia. Es información confidencial, más allá de que «algunas personas se comunicaron conmigo y me escribieron preguntándome si mi corazón era el de un familiar de ellas. Respondí con la mayor sinceridad posible, con la verdad, que no lo sé y que no lo sabré porque ello no está permitido. Por supuesto, estaré eternamente agradecido». Este acto de amor «reafirma mi compromiso con la vida hacia esas personas que no conozco, tanto para el donante como para sus familiares», declaró.

El trasplante se registró el 21 de noviembre de 2025. El minuano Diego Lezcano Bonilla obtuvo el alta médica el 4 de diciembre, por lo que permaneció dos semanas internado. «Continúo recuperándome, pero lo más intenso de ese proceso lo viví el primer mes y medio tras la operación, con una faja colocada, cuando no podía levantarme de la cama por mis propios medios. Eso fue lo más complicado», reconoció.

Todo ha pasado vertiginosamente. Continúa con la medicación, «unas 20 pastillas al día que son las que hacen estar bien, siempre haciendo los deberes, como me indican los médicos».

A LA CANCHA

Innumerable cantidad de veces Diego imaginó y soñó con volver a jugar al fútbol, incluso en los momentos más difíciles. Hace unos días, su anhelo se hizo realidad defendiendo al club Las Delicias. El resultado deportivo fue una anécdota. Compañeros y adversarios le dieron una cálida bienvenida. Para todos fue un motivo de inmensa alegría, en un contexto donde las buenas noticias no suelen abundar.

«Mi regreso al fútbol se dio antes de tiempo, antes de lo que se esperaba. Muy contento por haber vuelto, por toda la gente que acompañó. Estaba en el banco de suplentes y con el técnico no había hablado sobre si me iba a poner o no, pero creo que hasta había una presión social -risas- para que lo hiciera, me iba a tener que tirar para adentro porque había bastante gente pendiente de ello. Los compañeros, los rivales, los jueces, absolutamente todos me recibieron de la mejor manera por lo que seré un eterno agradecido a todos ellos», nos contó acerca de las sensaciones de su significativo regreso.

Diego es hincha de Olimpia y defendió a la institución. Su retorno al fútbol se produjo en el rival de todas las horas de los Alas Rojas, en Las Delicias, en gran media porque su padre, desde siempre, es hincha de esta institución. «El club se puso a disposición para traer el pase, lo hablamos con OFI (Organización de Fútbol del Interior), se hicieron algunos movimientos y todo pudo solucionarse para volver a estar dentro de la cancha. Continúo en contacto con la gente de Wanderers, con el presidente de la institución, me escribió quien fuera mi director técnico en tercera división, por lo que el club ha estado siempre al pie del cañón, pendiente de mi situación y de mi evolución».

LA LUCHA CONTÍNUA

Diego siente que algunas cosas no han cambiado en su manera de plantarse ante la vida, porque «siempre viví día a día, ya que mi madre me enseñó a hacerlo de esa manera». Por supuesto que «cuando te ocurre una cosa como ésta, que ojalá no le pasara a nadie, te cambia el chip. En mi caso, lo vivo disfrutando al máximo de las pequeñas cosas, de las cosas simples. En este momento, estoy tomando mate con Lara y con Estela y lo disfruto muchísimo, como salir a la calle, compartir con mis amigos y estar con mi familia. A todas esas cosas las he revalorizado luego de lo que me pasó».

Los controles médicos, de acuerdo a su evolución, son cada vez más distanciados en el tiempo. En octubre deberá retornar a consulta. Será cuando «me harán un catéter y una biopsia. Estaré unos días internado, pero bueno, es parte de todo este proceso, así que hay que estar ahí y bancársela», anticipó.

«Lo que a mí me pasó fue en un momento cercano al fallecimiento de Juan Izquierdo (jugador de Nacional), lo que hizo que mi caso fuera muy difundido. Hay personas que me comentan que puedo llegar a ser un ejemplo, en cierto modo. De mi parte, solamente voy para adelante y le meto ganas, feliz de estar aquí, de sentir el cariño de la gente, lo cual me muestra que me he portado bien, que he hecho las cosas bien como para que hoy tenga tanta gente a mi lado, personas que oraron por mí, que me enviaron su fuerza y sus buenas vibras. Créeme que toda esa energía llega y se siente», afirmó para finalizar Diego Lezcano Bonilla en diálogo con Primera Página Dominical.