En Asuntos Previos de la sesión ordinaria de la Junta Departamental de Lavalleja, la edila Isabel Urquiola hizo referencia a Agosto Mes de las Infancias. Dijo que esta celebración “nos invita a detenernos, a reflexionar sobre el cuidado de nuestras infancias. Sabemos que es uno de los mayores desafíos que tenemos como sociedad. Quisiera hacer énfasis en los derechos, en las oportunidades y las condiciones que como sociedad somos capaces de generar para que cada niño y niña pueda desarrollarse plenamente. Sabemos que los primeros años de vida son determinantes, que es en esta etapa de la infancia donde se construyen los vínculos de apego, la confianza, la capacidad de aprender, de construir un futuro y bueno, cuando un niño crece rodeado de cuidados, de escucha, de protección y oportunidades se fortalecen estas posibilidades para toda la vida. Por el contrario, cuando existe violencia, pobreza, negligencia y la exclusión van dejando mucho daño y huellas profundas que muchas veces acompañan a la persona a lo largo de toda su vida. En este sentido celebro que el gobierno nacional impulse, a través de la Rendición de Cuentas, un fortalecimiento de las políticas destinadas a la primera infancia, que lo ponga como prioridad. Cada peso destinado a garantizar derechos hoy representa una sociedad con mayor igualdad. Sin embargo, en las últimas semanas hemos asistido a un debate que merece, creo que una reflexión, el aumento de estas transferencias destinadas a los hogares en situación de mayor vulnerabilidad fue puesto en tela de juicio y en oportunidades la discusión dejó de centrarse en los derechos para enfocarse en cuestionar la manera cómo se administran esos recursos en las familias más pobres. Realmente me preocupan estos relatos de algunos senadores, diputados, estos enfoques que detrás de esto muchas veces aparece una mirada que desconfía. Una mirada como de mucha desconfianza de quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
La discusión creo que no debería ser si el Estado acompaña a quienes más necesitan, sino cómo se fortalecen justamente esas políticas. Así que celebro esta iniciativa del gobierno nacional, así como también del gobierno departamental, que durante este mes estarán llevando adelante diferentes actividades en el marco del Día de la Niñez.
Desde el gabinete social, junto con Descentralización, se llegará con propuestas recreativas, culturales y de encuentros a las localidades de Lavalleja, sobre todo aquellas que no cuentan con un municipio. Creo que acercar estas actividades significa reconocer que todos los niños y niñas, sin importar el lugar donde viven, tienen derecho a disfrutar de los espacios que son pensados para ellos y ellas”.

¿DOCENTES?
En Asuntos Previos, el edil Francisco Gómez se refirió a “una temática que hoy resuena en las instituciones educativas y en las calles del país.
Recientemente se ha realizado una ocupación en más de diez centros de formación docente por parte de las y los estudiantes, con apoyo de los docentes sindicalizados, como respuesta legítima de un colectivo que defiende con dignidad el sentido mismo de su vocación y el valor de su profesión, golpeada tras años de un paulatino desprestigio.
Se pretende justificar la entrega de títulos docentes a profesionales universitarios por la sola acumulación de ocho años de experiencia laboral en el ámbito educativo, bajo un mecanismo de mera homologación que se ha calificado acertadamente como la creación de ‘títulos de cartón’. Esta medida parte de un error de diagnóstico conceptual grave: asume que saber una materia equivale, por inercia, a saber enseñarla. En nuestra sociedad aceptamos sin discusión la idoneidad técnica en cualquier ámbito profesional. Si una persona enferma acude a un médico, a nadie se le ocurriría que un profesor de biología, por más que conozca sobre la anatomía humana, pueda diagnosticar o prescribir un tratamiento. Del mismo modo, si debemos firmar una escritura pública, recurrimos a un escribano y no a un profesor de derecho. ¿Por qué, entonces, para la tarea fundamental de enseñar y educar a nuestros gurises y nuestras gurisas aceptamos diluir la exigencia técnica y pedagógica? En la Educación Media, como ocurre en el Magisterio, el ejercicio debería estar respaldado por un título habilitante que acredite la solvencia profesional en todas aquellas áreas en las que existe formación docente.
Quienes transitamos por esta formación dedicamos cuatro años de nuestra vida a estudiar pedagogía, didáctica, psicología del desarrollo y sociología de la educación, además de la asignaturas que responden a la especificidad elegida y las prácticas didácticas en las aulas. Desconocer ese trayecto y equipararlo a un trámite administrativo por antigüedad laboral no sólo deslegitima el esfuerzo de miles de estudiantes del IPA, de los Centros Regionales de Profesores y de los institutos de formación en educación de todo el país, sino que devalúa el estatus académico del propio título y de la profesión docente. Comprendemos perfectamente las carencias del sistema, particularmente en la educación media en general y en técnica, tecnológica y agraria en particular, donde muchas veces faltan docentes de egreso. Sin embargo, la solución institucional a un problema estructural jamás puede ser el atajo la precarización conceptual. A esos profesionales universitarios que aportan un valioso conocimiento técnico debe ofrecérseles un plan de estudios riguroso que los forme en las áreas pedagógico-didácticas que requiere la enseñanza. El camino debe ser siempre la complementación académica y la nivelación, nunca la concesión de títulos por conveniencia. La educación pública uruguaya no se defiende abaratando sus exigencias, sino jerarquizando a sus profesionales. Respetar la idoneidad técnica de cada disciplina es un compromiso con la calidad educativa y con el derecho de las y los estudiantes a recibir la mejor enseñanza posible. Por todo esto es que esperamos que se pueda dar marcha atrás en esta decisión tomada por la Administración Nacional de Educación Pública, además de trabajar este asunto en negociación colectiva, como correspondería.