Durante el mes de junio del presente año, se conmemoran los cien años de la creación del Club Minas, la institución de su tipo más antigua de nuestra ciudad. Si bien su célebre edificio se inauguró en agosto de 1930, fue cuatro años antes que inició su vida institucional tras la fusión de los clubes Uruguay (surgido en 1894) y Fomento (constituido en 1905), centros que cultivaron el entorno social de Minas durante décadas.
AQUEL MINAS DE 1926
En 1926, las divergencias con nuestra sociedad actual eran múltiples. El departamento vivía su último año bajo el nombre de Minas, y contaba con 93.770 habitantes (treinta mil más que en la actualidad), y era gobernado por un Concejo de Administración Departamental de tres miembros. Ese fue un año de actividad intensa en todas sus áreas. El año comenzó con el fallecimiento del médico y ex diputado Alfredo Vidal y Fuentes, el cual dejó una gran congoja social. A mediados del mismo, el Municipio tomaría un importante Emprestito por 100 mil pesos de la época, con el fin de solucionar diversas problemáticas, entre ellos, vialidad en general, reformas en el Mercado, arreglos en cementerios y lavaderos, traslados de corrales y matadero, y arbolado en espacios públicos. En agosto, los hermanos Otegui, propusieron al Concejo la construcción de un puente sobre el San Francisco, el cual correría bajo su costo y que después donaron a la comunidad. Este puente que lleva el nombre de “José Antonio Aroztegui”, es el reflejo de tan altruista y humano gesto surgido en aquel año. A nivel cultural, fue el año donde Morosoli y Casas Araújo representan su tercera y última obra teatral conjunta, El vaso de las sombras (en marzo), se crea la Banda Municipal (en abril), se estrena La Isla de los ceibos en el Teatro Solís, bajo la dirección del propio Fabini (en setiembre), y se publica el libro El Agregao de Cuadri, bajo el seudónimo de “Santos Garrido” (en noviembre).
LA CREACIÓN DEL CLUB MINAS
A todo esto, el 10 de junio se reunieron las comisiones de los dos centros sociales que había en Minas, el Club Uruguay (presidido por Enrique Fabini, hermano de Eduardo) y el Fomento (presidido por Atiliano Soba), con el fin de designar una Comisión Especial que se encargue de la fusión de ambos. El día 12 de ese mes, sesionaba por primera vez el Club Minas, cuya comisión estuvo integrada por los directores ambas instituciones. Su constitución inicial fue la siguiente: Presidente: Enrique Fabini; 1° Vice: Atiliano Soba; 2° Vice: Francisco Ponce de León; Tesorero: Francisco Sabía; Secretarios: Pedro del Barrio y José Tejería Amilivia. El 01 de agosto se realizó la primera reunión social organizada por el club, la cual fue animada por la Orquesta Almandós y la Banda Municipal (dirigida por Antonio Cañellas). En julio de 1927 se comienza a reunir la Asamblea de Accionistas de la Sociedad Progreso Departamental, que estaba integrada por asociados al Club Minas, con el fin de adquirir un terreno donde se pudiese levantar el futuro edificio sede. En la misma se resuelve adquirir por $ 18.500, la finca ubicada en la intersección de las calles Treinta y Tres y Domingo Pérez, que era propiedad de Exequiel Larrosa. En mayo de 1928, luego de varias asambleas, y varias propuestas rechazadas, se logró aprobar los planos definitivos para la construcción del edificio, los cuales estuvieron a cargo de los proyectistas Rocco y Vázquez Varela. Para setiembre de ese mismo año se firma, ante el Escribano Del Barrio, el contrato para la realización de las obras del Club Minas, entre la Sociedad "Progreso Departamental" y los constructores Compagnone y Soldini.
DESCRIPCIÓN DEL EDIFICIO
Una nota aparecida el viernes 06 de diciembre de 1929 en El Oribista, diría que la nueva sede del Club Minas sería motivo de “justo orgullo urbano” llenando de sobra las exigencias de su destino. Seguidamente, la nota describe con sumo detalle la construcción: “Constará la nueva sede de subsuelo, planta baja y planta alta. En el subsuelo serán instalados el gimnasio, baños, vestuarios y oficinas, con escalera de salida a los jardínes interiores. La parte superior de ese piso servirá de amplia terraza, colocada en igual plano que el piso superior. Dará a la calle Domingo Pérez, separada de la misma por una artística verja con aberturas practicables. La planta baja, con entrada por Treinta y Tres, constara de Secretaría, Sala de Lectura, gran hall, sala de juego y toilet. La entrada al hall y a las escaleras que conducen al salón de fiestas, están señaladas en su arranque por columnas lisas de sobria belleza, armadas con dobles vigas, unidas en la base y capitales por planchas de palastro. Las escaleras constituidas por 30 escalones, son de mármol blanco de Carrara. Los frisos del zaguán y vestíbulo son de placas de mármol pulida de diferentes tonos, muy bien combinados. La planta alta, con frente a la Plaza Libertad, y calle Domingo Pérez, será destinada a salón de fiestas. El decorado en yeso está casi terminado, ostentando lujosos y bien logrados motivos. Las paredes serán empapeladas y las gargantas patinadas con entonaciones concordantes. El plafond de la claraboya correspondiente será un vitraux, ejecutado por una prestigiosa casa de arte de Montevideo”. El artículo finaliza diciendo: “el edificio del Club Minas señalará el comienzo de una era de superiorización arquitectónica y podrá ser inaugurado, seguramente, con motivo de las fiestas del Centenario”. Esto último así fue, ya que al año entrante, el 25 de agosto de 1930, sería inaugurado con una brillante fiesta social. Barrios Pintos en Minas: hitos de su historia (1955) diría varios años después, que el edificio del Club Minas no tuvo “parangón” para la época, entre las instituciones similares del país, y que bajo sus lineamientos de corte clásico, su belleza y su confort, resultó ser “uno de los más suntuosos del país”.
Pablo Martín Baubeta